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¿VOLVER A LA EGB? UNA REFLEXIÓN SOBRE LA ESO EN LOS COLEGIOS DE PRIMARIA

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De nuevo, la posibilidad de que los colegios de educación primaria puedan impartir 1.º y 2.º de ESO. vuelve a resurgir como ave fenix de cuándo en cuándo y vuelve a encender el debate en la escuela. 
En la Región de Murcia la propuesta de que los alumnos de 1º y 2º de ESO permanezcan en los colegios de primara no se ha planteado como una propuesta general , sioq ue se ha diseñado como una propuesta como una medida opcional, voluntaria y dirigida a los centros que cumplan con determinados requisitos, Aún así, inevitablemente, ha suscitado el debate y nos lleva a hacernos preguntas profundas más allá de la propia propuesta, entrando de lleno sobre el sistema educativo y cuáles son sus objetivos.

En los medios lo llaman “volver a la EGB”.  Una idea nostágica que queda fuera de lugar dada la evolución de los tiempos,  Podemos hacernos preguntas que intenten explorar más allá de una ñoña y simple  nostalgia, ¿Hay otros motivos que hayan llevado a esta decisión? El cambio ¿supone una mejora sustancial o simplemente se trata de un parche más? ¿Qué se gana , qué se pierde , qué se arriesga cuando el alumando  permanencen  dos años más en su centro de primaria para realizar los primeros cursos de secundaria?

¿De qué estamos hablando?

Se trata de una nueva normativa que permitirá  que algunos centros de Primaria, especialmente en zonas rurales o en zonas de gran vulnerabilidad, el alumnado  puedan asistir a las escuelas o centros de primaria  hasta los 14 años. Para ello los centros deben ampliar su oferta educativa a los  primero  y segundo curso de ESO.  Con esta idea  se pretende mejorar la transición entre etapas (algo que en la realidad se dice mucho, pero se hace poco); evitar el abandono escolar temprano y, por último,  descongestionar los institutos de las ciudades que están masificados.

Pero esto no es una política generalizada sino que se trata de una opción puntual, limitada y supeditada a condiciones muy concretas: el centro debe disponer de aulas suficientes, espacios específicos como tecnología o laboratorios, coordinación con institutos de referencia y profesorado titulado para Secundaria.

Hasta aquí, todo parece razonable. Sin embargo, como suele ocurrir en educación, el debate no está solo en lo técnico, sino en lo pedagógico, lo ético y lo político.

¿Hay tensiones políticas?

Desde el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes se está advirtiendo  que romper  la etapa de la ESO  modifica sustancialmente su concepción originnal concebida como una etapa unitaria. La Educación SSecundaria Obligatoria  está diseñada como una secuencia curricular de cuatro años de duración que lleva su propia  lógica interna y con un profesorado específicamente preparado para trabajar con estas edades. Parece lógico pensar que separar  sus dos primeros cursos de los centros de secundaria podría quebrar  esa coherencia.

Y es cierto que existe un riesgo, y es que la nueva norma sea aplicada sin realizar previamente una reflexión pedagógica profunda. En los contextos que ocurra esto  habrá muchas posibilidades de que  acabe generando no solo más desigualdad entre centros, territorios o incluso entre estudiantes, al ser una medida, como hemos comentado, voluntaria y que dependerá de la visión de los equipos directivos de turno, sin también modos de organización complejos que podrán perjudicar tanto a los estudiantes como al profesorado
Pero, también es cierto al mismo tiempo que, como cualquier cambio en educación, se convierte en una  puerta a una oportunidad para lograr la ansiada trnasformación de la escuela,  siempre que se oriente con criterio  contextual y con que cualquier decisión al alumnado  en el centro  de su mirada.
Y es que , no podemos olvidar que 

la educación no se trata solo de cómo y dónde están los espacios, sino de las experiencias que ocurren en ellos.

¿Qué puede aportar esta medida? ¿Qué puede restar?

Las edades que tiene el alumando de primero y segundo de ESO (12 y 13 años) es un periodo complejo  en el que no son (ni se sienten)  niños ni niñas, pero ttodaviá no son adultos. 
El enfoque pedagógico para estas edades deberá atender , no solo a una educación inclñusiva y de calidad, sino tambien a su momento emocional, sus necesidades socio-cognitivas y sus búsquedas de identidad. 

De alguna manera, cualquier decisión, no tendrá que ver con mantenerlos o no mantenerlos donde estaban, sino, más bien, acompañarlos hacia donde vayan.

Hemos de centrarnos en que lo importante no es dónde, sino el cómo. Permanecer dos años más en el colegio puede ofrecer beneficios reales  en cuanto a la transición entre etapas (ya lo hacen la mayoría de los centros de educación concertada y privada), pero especialmente es interesante para aquellos contextos donde la vulnerabilidad social del alumnado es la barrera a salvar más evidente. 
Como hemos señalado  la continuidad en el entorno escolar permite mantener los vínculos adquiridos  con docentes y compañeros durante los seis años de la etapa de primaria, lo que , sin duda, genera una mayor sensación de seguridad y pertenencia. Esta permanencia también debería suavizar  el tránsito entre Primaria y Secundaria (entendiendo que esto tampoco en los centros con continuidad entre etapas se genera espontánement), reduciendolos escollo, las ansiedad y la incertidumbre  que muchas familias y alumnos experimentan ante el cambio de etapa. Además, la trayectoria escolar facilita su seguimiento personalizado, al alargar la estancia en el contexto más cercano y conocido, algo que , sin duda, es clave para atender con más acierto las necesidades específicas de cada niño o niña en la etapa superior.

Es preciso insistir en que si no se produce un cambio profundo en las metodologías, en la organización de los tiempos y espacios, y en la manera de atender y acompañar el desarrollo emocional, y la medida se traduce simplemente en una prolongación de la Primaria, sin una adaptación real a las características propias de la adolescencia, la medida se quedará en una estela de humo. No olvidemos que más pronto que tarde, 3.º de ESO y, en cualquier caso, deberán incorporarse a los institutos de referencia, enfrentándose de golpe a una realidad para la que quizá no se les ha preparado del modo más adecuado.

En fin, Transformar la Escuela no es reordenar los espacios donde se produce el aprendizaje. Se trata esencialmente de trnasformar la forma de entender qué es educar y cuál es elobjetivo o meta de la educación. Estamos en una momento dulce para repensar la escuela. Vamos a aprovecharlo.

Puedes excuchar en el Podcast de Onda Regional Transformando escuela  sobre este mismo tema aquí: https://www.orm.es/programas/el-mirador/transformando-escuela-la-nueva-egb/

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CÓMO EMPEZAR BIEN EL CURSO: TRES CLAVES QUE PUEDEN CAMBIARLO TODO

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Cada nuevo curso escolar es un pequeño reinicio. Un momento privilegiado para reordenar ideas, renovar energías y, sobre todo, plantar con cuidado las primeras semillas del aprendizaje. Lo que ocurra en los primeros días puede marcar profundamente el tono del curso. Por eso vale la pena detenernos a pensar: ¿qué significa realmente empezar bien?

No se trata solo de repartir libros o explicar horarios. Comenzar bien es construir las bases sobre las que se desarrollará todo lo demás. Y para lograrlo, hay tres claves fundamentales: preparar la convivencia, fomentar la mentalidad de crecimiento y activar los conocimientos previos del alumnado.

Aula libre de etiquetas. Imagen elaborada con IA.


Preparar la convivencia: sin escenario, no hay aprendizaje

Uno de los errores más frecuentes es pasar por alto la importancia del clima del aula. Sin una buena convivencia, el aprendizaje se debilita. Por eso, una de las primeras tareas del curso debería ser construir normas claras, compartidas y aplicables.

No se trata de imponer un listado de reglas, sino de generar espacios de diálogo donde esas normas se comprendan y se aterricen a la vida cotidiana. Por ejemplo, si una norma general dice "respetar el aprendizaje del otro", se puede trabajar con el grupo: ¿cómo actuamos cuando alguien interrumpe?, ¿qué hacemos si un compañero necesita más tiempo?, ¿cómo ayudamos sin resolverle todo?

Cuando las normas se hacen con y para el grupo, se convierten en herramientas vivas, no en carteles decorativos. 

Cultivar la mentalidad de crecimiento: creer en el potencial

Los primeros días también son ideales para romper con etiquetas y fomentar una idea poderosa: las capacidades no son fijas. 
Aula libre de etiquetas. 

Una mentalidad de crecimiento enseña al alumnado que pueden mejorar con esfuerzo, constancia y acompañamiento. Lo contrario, una mentalidad fija, limita y condiciona desde el inicio: “yo soy malo en mates”, “ella no sabe leer”, “ese niño es problemático”.
Este tipo de creencias lastrarán el aprendizaje si no se desmontan pronto.

¿Cómo se cultiva esta mentalidad?

  • Celebrando el error como parte del proceso.
    •  "¿Qué puedes aprender de este error?"
  • Usando el poder del “todavía”.
    •  "No lo has conseguido... todavía. Pero estás en camino."
  • Evitando etiquetas.
    • Un aula “libre de etiquetas” es un aula abierta al cambio.
Estas acciones no solo impactan en la motivación, sino que refuerzan la inclusión y la autoestima.

Activar los conocimientos previos: conectar para avanzar

Aprendemos mejor cuando conectamos lo nuevo con lo que ya sabemos. Y sin embargo, seguimos comenzando unidades sin preguntar qué sabe el alumnado, qué ideas trae, qué experiencias puede aportar.

Activar los conocimientos previos no es una actividad introductoria sin más, es un acto de reconocimiento: decirle al alumno o alumna “lo que traes contigo es valioso”. Ese gesto abre puertas cognitivas y emocionales.

Hay muchas formas sencillas y eficaces:
  • Dinámicas como ‘Tu mochila del saber’ donde simbolizan qué traen consigo.
  • Usar rutinas como “Sé, Quiero saber, He aprendido”.
  • Hacer esquemas, mapas mentales o lluvias de ideas iniciales.
  • Plantear dilemas o preguntas abiertas ( mas allá de un examen o test) que inviten a posicionarse.
  • Dejarles construir parte del proyecto desde sus saberes o intereses.
  • Usar metáforas: la mochila de ideas, la maleta de saberes…
Activar conocimientos previos no es repasar, es conectar el aprendizaje con la vida.

Un buen inicio.

Empezar bien un curso no depende del material nuevo, ni de las agendas o los carteles. Depende de cómo construimos el espacio de aprendizaje desde el primer día. Preparar la convivencia, fomentar una mentalidad abierta y conectar con lo que ya se sabe son tres acciones sencillas, pero muy potentes.

No hay que esperar a que pase septiembre. El momento para empezar a transformar la escuela es hoy.

Y tú, ¿cómo has comenzado tu curso?

Puedes escuchar el podcast Transformando Escuela de Onda Regional de Murcia en https://www.orm.es/programas/el-mirador/transformando-escuela-como-comenzar-bien-el-curso-en-las-aulas/

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SABEMOS LO QUE FUNCIONA … ¿POR QUÉ NO LO HACEMOS? LA GRAN PARADOJA EDUCATIVA

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Hace poco, preparando una formación con docentes, me volví a topar con una de esas preguntas incómodas que llevo años haciéndome:
Si la investigación educativa nos dice claramente qué estrategias funcionan mejor… ¿por qué no las implementamos sistemáticamente en nuestras aulas?

Lo cierto es que esta paradoja no deja de asombrarme. En otras profesiones, como la medicina, sería impensable ignorar la evidencia científica. Nadie aceptaría un tratamiento basado en la intuición o en la costumbre. Pero en educación… todavía sucede.

Hoy quiero compartir algunas de las respuestas que he ido encontrando a lo largo de mi trayectoria y, sobre todo, las estrategias que he podido comprobar que funcionan. Y no lo digo yo, lo dicen más de 50.000 estudios analizados en los metaanálisis de John Hattie, que involucraron a más de 240 millones de estudiantes de todo el mundo.

De uso gratuito bajo la Licencia de contenido de Pixabay


Tamaño de efecto

Hattie consiguió poner sobre la mesa lo que llamamos tamaño del efecto, una medida que nos dice cuánto impacto real tiene una estrategia educativa en el aprendizaje de los estudiantes. Para que nos entendamos:
  • Un tamaño de efecto superior a 0,4 es altamente significativo y se sitúa en la llamada zona de impacto deseada.
  • Por debajo de 0,4, el impacto es menor o irrelevante.
¿Y sabéis qué? Hay prácticas habituales que incluso tienen efectos negativos. Por ejemplo, las expulsiones o suspensiones temporales tienen un tamaño de efecto de -0,25. Es decir: no solo no ayudan, sino que perjudican.

Las 5 estrategias con impacto, que me gustan y que siempre recomiendo  usar mucho más

Después de mucho leer, aplicar  (todas ellas las cotempla DUA ) y reflexionar con otros docentes, me quedo ( por estensión del post) con  cinco estrategias que, según la evidencia, funcionan y que, además, con las que yo he visto transformar aulas y alumnos:

1. Enseñanza recíproca (tamaño del efecto: 0,73) 

Aprender enseñando a otros. Cuando los alumnos explican a sus compañeros, formulan preguntas, resumen y aclaran dudas, no solo ayudan al otro, sino que consolidan su propio aprendizaje.
Recuerdo un grupo segundo de ESO resolver problemas de geometría o de ecuaciones de manera ccooperativa en equipo. Cuando lo hacíamoscomo tutoría entre iguales, casda pareja se explicaba mutuamente el procedimiento ( mediante una dinámica establecida y conocida por ambos). Los errores se convertían en oportunidades para reforzar conceptos. Eso es aprendizaje auténtico.

2. Retroalimentación eficaz (tamaño del efecto: 0,74)

Cuando las profes o los maestros hacemos evaluación formativa por medio de la retroalimentación efectiva, que no es corregir o puntuar tras un examen sino … sino proporcionar a nuestros alumnos información clara, específica y orientada a la acción sobre qué se está haciendo, si se ha hecho bien y cómo mejorar. Es una evaluación en proceso, una evaluación para aprender, no para sancionar. .
¿Por qué no la damos siempre? Porque requiere sistematicidad, entrenamiento docente, tiempo, un tiempo que no tenemos en esta porque estamos acostumbrados al aprendizaje mcdonalds, al fast learning en lugar del slow learning , escucha activa y entrenamiento docente. La retroalimentación superficial es rápida; la buena retroalimentación lleva trabajo. 

3. Autoverbalización y autocuestionamiento (tamaño del efecto: 0,64)

Consiste en que el alumno verbalice su proceso de pensamiento, en voz alta o por escrito. Preguntarse: ¿qué estoy haciendo? ¿por qué elijo este camino?
En una clase, pedí a los alumnos que resolvieran un problema matemático y, lo hieran oral para "obligarles" a narrar sus pasos, a escucharse durante el proceso. Fue una lección sobre pensamiento estratégico, mucho más valiosa que llegar a la respuesta correcta sin entender el proceso.
¿Por qué no lo fomentamos más? Porque en la escuela muchas veces premiamos solo la respuesta correcta y no el proceso de pensamiento. Parece que entrenamos a nuestros alumnos para hacer test, o para sacarse oposiciones …y no para desarrollar su mente.
Las autoverbalizaciones son un ejercicio espléndido para desarrollar esa función ejecutiva de monitoreo que es tan importante para el aprendizaje.

4. Metacognición (tamaño del efecto: 0,69)

Pensar sobre cómo pensamos. La metacognición es la clave para que los alumnos sean aprendices autónomos y fomentar la autorregulación.
Si al final de cada proyectopreguntáramos sobre lo que ha funcionado mejor; lo qu e cambiaríais la próxima vez; cómo resolvimos tal dificulta....haríamos visible el aprendizaje para el alumando.  Se trata, y exige, un cambio cultural: pasar del “hacer por hacer” a la reflexión continua sobre el propio aprendizaje.

5. Resolución de problemas (tamaño del efecto: 0,61)

Plantear, investigar y encontrar soluciones. Esto va más allá de resolver ejercicios: es pensar, crear, experimentar.
Recuerdo a un proyecto con un grupo de alumnos al que se le pedía que diseñaran un plan para reducir el consumo de papel en el colegio. No solo aprendieron contenidos, sino que desarrollaron habilidades de pensamiento crítico, trabajo colaborativo y responsabilidad social. ¿Por qué no es el eje central en los diseños instruccionales? Porque a veces la presión por "llegar a todo el temario" impide detenernos en procesos de indagación más largos y ricos
 

¿Por qué no se enseñan estas estrategias en la formación inicial del profesorado?

Esta es otra de esas preguntas del millón de euros. La respuesta tiene que ver con varios factores:
  • La formación docente sigue centrada, en muchos casos, en contenidos teóricos, planificación y normativa. Poco sobre cómo enseñar, cómo retroalimentar, cómo diseñar tareas que enseñen a pensar.
  • Falta de modelos reales: muchos futuros docentes salen de la universidad sin haber visto ni practicado una retroalimentación efectiva o una sesión de enseñanza recíproca.
  • La desconexión entre universidad y aula real sigue siendo un muro difícil de derribar.
Y así, muchos profesores aprenden "a base de ensayo y error", con el consiguiente desgaste personal y profesional.
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¿Qué podemos hacer?

Este post no sería completo si no incluyera propuestas:
  • Para los docentes: Atrevámonos a probar. Empezar poco a poco: una sesión de enseñanza recíproca, un feedback más elaborado, un tiempo de reflexión metacognitiva al final de clase.
  • Para las familias: Preguntar a nuestros hijos: ¿Qué has aprendido hoy? y, sobre todo, ¿cómo lo has aprendido? Ayudarles a entender que el error forma parte del proceso.
  • Para las facultades de Educaión y responsables de la formación inicial y continua: Diseñar programas centrados en la práctica real, con estrategias contrastadas. No más formación que solo se queda en la teoría; necesitamos formarnos en metacognición, retroalimentación y resolución de problemas, en escenarios auténticos y supervisados.

Para terminar…

La investigación educativa ya ha hecho su parte: nos ha mostrado qué funciona. El reto ahora es que cada uno de nosotros, desde nuestras aulas, centros y equipos de trabajo, dé el paso. La transformación no vendrá de grandes discursos, sino de pequeñas decisiones cotidianas que cambien la forma en que enseñamos y evaluamos.
Como me gusta recordar, parafraseando a Hattie:
El aprendizaje debe ser visible para el alumno, y la enseñanza visible para el docente.

¿Y tú? ¿Qué estrategia vas a probar mañana en tu aula?

Te leo en los comentarios. ¡Sigamos transformando la escuela!



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LA ESCUELA Y LA CASA COMO ESPACIOS PARA EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL . EL MÉTODO RULER.

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Hablar de emociones en la escuela es, en el fondo, hablar de "la humanidad". Las emociones están presentes en cada rincón de nuestras aulas: en los nervios previos a un examen, en la alegría de una respuesta acertada o en la frustración tras un conflicto entre compañeros. Sin embargo, aunque las emociones nos acompañan a diario, muchas veces no sabemos cómo manejarlas, comprenderlas o expresarlas de manera adecuada.

Ahí es donde entra en juego la inteligencia emocional, esa habilidad que Marc Brackett, director del Centro de Inteligencia Emocional de Yale, considera "tan esencial como las competencias académicas". A través del Método RULER, Brackett nos ofrece un camino claro para enseñar emociones: un modelo que nos ayuda a reconocer, entender, etiquetar, expresar y regular nuestras emociones, tanto en la escuela como en casa.

Las emociones, un termómetro del aprendizaje.

Recuerdo un día en el que, en una de las guardias que hacía en el IES Juan Carlos I con alumnado que habían participado en algún conficto,  una alumna llegó a la sala "de guardia" inquieta y distraído. Era evidente que algo pasaba, pero no sabía cómo expresarlo. En lugar de preguntarle directamente, le invité a utilizar el Mood Meter, o, dicho en castellano,  el termómero emocional, una herramienta visual que clasifica las emociones según el nivel de energía y la satisfacción. “Elige un color que refleje cómo te sientes”, le dije. Señaló un tono que indicaba alta energía y baja satisfacción. Según el termómetro estaba estresada. Realmente se sentía amenazada por aquella situación de "guardia". En casa, estas conversaciones también son posibles. 
Este pequeño gesto nos abrió una puerta al diálogo. Resultó que  se sentía rechazada por el grupo de amigas de siempre ,y apesar de que todas le decían que no pasaba nada, se  sentía insegura porque había acciones que ocurrían a su alrefefor que no comprendía del todo. Esto le llevo a discutir e insultar a uan de sus compañeras de clase.
Identificar su emoción nos permitió hablar sobre sus sensaciones y sus esfuerzos por comprenderlas y  darle un feedback positivo y buscar juntos estrategias para superar esa dificultad.
Si, por ejemplo, es tu hijo el que regresa triste porque un amigo no lo invita a una fiesta, puedes preguntarle: ¿Por qué crees que te sientes así?. Tal vez la tristeza no se deba solo al evento puntual, sino a un temor de no ser suficientemente valorado. Estos momentos te permiten conectar y ayudarle a comprender a tu hijo que todas las emociones tienen un origen y un propósito.
Desde ese día entendí que el Mood Meter no es solo una tabla de colores; es una invitación a conectar con nuestras emociones y a hacer que el aula sea un espacio más humano.





Medidores emocionles de para niños pequeños, escolares o estudiantes de secundaria y adultos
 https://www.fundaciontrabun.cl/medidor-emocional

Comprender las emociones: El “por qué” detrás del “qué”

Reconocer cómo nos sentimos es el primer paso, pero entender por qué nos sentimos así es lo que nos permite crecer. Importante preguntar el "por qué" siempre  después del "qué".
Imagina que un niño está enfadado porque perdió un partido de futbol durante el recreo. Como  docente no comiences la clase sin más, con una expresión de "eso no importa, son pequeñeces y ahora lo que toca es matemáticas". no invalides sus sentimientos, sino todo lo contrario, ayúdale a reflexionar sobre su emoción, y quizás, pueda descubrir que su frustración no viene solo de la derrota, sino de una sensación más profunda de inseguridad en sus habilidades deportivas. así podrás ayudarle y podrá ayudarse.
Recuerdo perfectamene el día en el que en el aula hospitalaria ingresaban. La importancia de trabajar con ellos ( y sus familiares), el reconocimiento, la comprensión, la definición y el poder expresar sus emociones. Solo así es el primer paso para después poder ayudarles a regularlas.

El poder de poner nombre a lo que sentimos

Hay un poder transformador en nombrar las emociones. 
Cuando somos capaces de decir me siento frustrado en lugar de solo experimentar un malestar difuso, ganamos claridad. Esta es una de las claves del Método RULER: enseñar a los niños, a nuestras hijas y jóvenes, un lenguaje emocional rico que vaya más allá de expresar  feliz o triste, como adjetivos de sus sentimientos, 
En el aula, aprener vocabulario emocional, puede trabajarse a través de actividades diarias. Por ejemplo, al leer un cuento, podemos pedir a los estudiantes que identifiquen cómo se sienten los personajes y que amplíen su vocabulario emocional. En casa, los padres pueden hacer lo mismo al hablar de una película familiar: ¿Cómo crees que se sintió el protagonista cuando perdió a su amigo?.
Cuanto más amplio sea el vocabulario emocional que usamos, más herramientas tendremos para comprendernos a nosotros mismos y a los demás.

Expresar y regular son dos caras de la misma moneda

Expresar nuestras emociones de manera adecuada es un arte que se aprende con práctica y modelos. En una discusión entre compañeros, un docente puede enseñar a los estudiantes a comunicar cómo se sienten sin herir a los demás: Me sentí muy dolido cuando no me dejaron participar en el juego. Este tipo de frases no solo evitan conflictos mayores, sino que también fortalecen las relaciones.
Regular las emociones, por su parte, no significa reprimirlas, sino gestionarlas para que trabajen a nuestro favor. Así, en el aula, podemos incorporar prácticas de relajación tras momentos agitados, como el recreo. Ese es el poder del mindfulness: saber cuándo y cómo utilizarlo. En casa, los padres pueden modelar esta habilidad mostrando cómo expresarnos en una situación difícil. Estos pequeños gestos, aparentemente simples, tienen un impacto profundo. Enseñan a los niños que no se trata de evitar las emociones intensas, sino de enfrentarlas con estrategia que favorezcan el bienestar.
Como docente y tras un incidente en clase, me esforzaba en motrar a mi alumnado, sin hacer chiste de ello, cómo contaba mentalmente hasta diez antes de responder a un alumno que había interrumpido repetidamente. Con este acto, no solo evitaba un conflicto innecesario, sino que también daba ejemplo ejemplo claro de regulación emocional. Nuestro alumnado, y nuestros hijos, no solo aprenden lo que decimos sino lo que ven y aprndern de  lo que hacemos.



La inteligencia emocional como pilar educativo y familiar.

El Método RULER no es un conjunto de reglas rígidas ni un programa que se aplica de forma aislada. Es una filosofía que puede integrarse en la vida diaria, en cada interacción, en cada oportunidad de aprendizaje. En la escuela, fomenta un clima positivo, reduce los conflictos y potencia el aprendizaje. En casa, fortalece los vínculos familiares y prepara a los niños y jóvenes para enfrentar los desafíos de la vida con resiliencia

Como educadores (sea cual sea nuestro ámbito), nuestro papel es guiar a los aprendices en este viaje emocional, equipándolos y dotándolos de las herramientas necesarias para reconocer, comprender, nombrar, expresar y regular sus emociones. No es un proceso inmediato, pero los beneficios son transformadores. Cuando trabajamos intencional e infusionadamente (apreovechando el desarrollo curricular) el alumnado adquiere estas habilidades, no solo se convierten en mejores aprendices, sino también en personas más empáticas, resilientes y seguras de sí mismas.

Cerrando el círculo emocional

Enseñar inteligencia emocional es, en última instancia, un acto de compromiso con el alumando. Nos permite construir aulas y hogares donde las emociones no se reprimen, sino que se entienden y se utilizan como motores de aprender.

Como dijo Marc Brackett:
Cuando aprendemos a sentir, aprendemos a vivir mejor
El desafío está en nuestras manos, y el resultado no solo será visible en las notas o en el comportamiento, sino en la felicidad y el bienestar de quienes nos rodean. 
Creo que ha llegado la hora inexcusable de hacer de la inteligencia emocional un eje central en nuestras escuelas y hogares. Transformemos juntos el presente para dar forma a un futuro mejor, más humano.

Podéis escuchar el podcast  realacionado con este contenido en "Transformando Escuela" en OndaRegional  

Referencias bibliográficas: 

Brackett, M. (2020). Permiso para sentir. Diana Editorial. Barcelona

Para saber más:

https://jcsoroa.blogspot.com/2017/02/ruler-un-programa-efectivo-de.html


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HACER Y ENSEÑAR A HACERSE BUENAS PREGUNTAS. HABILIDADES IMPRESCINDIBLES PARA TRANSFORMAR LA ESCUELA

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En mi experiencia como maestro, he aprendido que las preguntas son mucho más que simples herramientas para evaluar conocimientos. Son el motor que impulsa el aprendizaje, la reflexión y, sobre todo, el pensamiento crítico. Pero no todas las preguntas son iguales. 
Hay preguntas de bajo nivel cognitivo, que se centran en información factual y memorización (ej. fechas, nombres), y que, evidentemente, limitan las posibilidades de comprensión profunda del tema en cuestión,  y preguntas de alto nivel cognitivo, que requieren habilidades de pensamiento crítico, como analizar, resolver situaciones problemáticas y evaluar (sopesar opciones de entre varias posivilidades), Estas preguntas , no solo revelan si nuestro alumando comprende  un concepto en profundidad, sino que también generan nuevas preguntas para seguir aprendiendo. Por tanto, podemos decir que hay preguntas que cierran caminos porque solo buscan una respuesta correcta, y otras que los abren, invitando a explorar ideas, conectar conocimientos y despertar la creatividad.
Imagen de Shafin_Protic
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¿Qué hace que una pregunta sea “buena”?

Una buena pregunta no busca simplemente una respuesta, sino que genera más preguntas. Abre horizontes, estimula la curiosidad y nos obliga a pensar más allá de lo evidente. Por ejemplo, en lugar de preguntar ¿Cuántos planetas hay en el sistema solar?, podemos plantear: Si pudieras vivir en cualquier planeta, ¿cuál elegirías y por qué?. Este tipo de pregunta no solo conecta el conocimiento científico con la imaginación, sino que también invita a razonar, argumentar y justificar nuestras ideas.
Es un cambio de paradigma: pasamos de enseñar para responder a enseñar para pensar. Y este enfoque tiene un impacto transformador tanto en la escuela como en casa.

El poder de las buenas preguntas en el aula


En el aula, las buenas preguntas son una herramienta poderosa para fomentar el pensamiento crítico. Cuando planteamos preguntas abiertas, ayudamos a los estudiantes a analizar, reflexionar y encontrar múltiples perspectivas. Por ejemplo, en lugar de preguntar ¿Qué año comenzó la Revolución Francesa?, podemos proponer: ¿Habría ocurrido la Revolución Francesa sin la desigualdad social? ¿Por qué?. Con esta simple reformulación, no solo se recuerda un hecho histórico, sino que se analizan las causas y consecuencias, se genera debate y se fomenta la argumentación.
Este enfoque también transforma la forma en que los estudiantes perciben el aprendizaje. Dejan de verlo como un ejercicio mecánico de memorización para entenderlo como una experiencia dinámica y significativa. Además, cuando valoramos todas las respuestas, incluso aquellas que no se ajustan a lo que esperábamos, creamos un ambiente inclusivo donde los errores se perciben como oportunidades de aprendizaje.

Las buenas auto-preguntas para dialogar con IA

En un mundo donde la Inteligencia Artificial forma parte de nuestro día a día, enseñar a los alumnos a hacer y hacerse buenas preguntas, no solo mejora su pensamiento crítico, sino que también les prepara para dialogar de manera efectiva con las tecnologías. Las preguntas que se plantean a una máquina, conocidas como "prompts", determinan la calidad de las respuestas y, en última instancia,  nuestra capacidad para aprender con estas herramientas. 
Formular preguntas claras, abiertas y bien estructuradas permite a nuestro alumnado aprovechar al máximo la IA, transformándola en una aliada para la investigación, la creatividad y la resolución de problemas. 
Así, las buenas preguntas no solo abren puertas al conocimiento humano, sino también una nueva posibilidad de interacción permanente y cercana a traves de la tecnología para el progreso en construcción y transferencia de conocimientos.

Imagen creada por Mohamed_hassan
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Preguntar bien en casa es ir más allá del "qué hiciste hoy"

Las buenas preguntas no solo tienen cabida en la escuela; en casa también son fundamentales. Una pregunta abierta puede transformar una conversación cotidiana en una oportunidad para conocernos mejor y fortalecer vínculos. Por ejemplo, en lugar de preguntar ¿Qué hiciste hoy en la escuela?, podemos decir: ¿Qué fue lo más interesante que aprendiste hoy y por qué te pareció interesante?. Esta pequeña variación cambia por completo el tipo de respuesta que recibimos y nos permite adentrarnos en el mundo de nuestras hijas e hijos.
Incluso las actividades cotidianas, como ver una película en familia, pueden ser el contexto ideal para practicar este enfoque. En lugar de preguntar ¿Te gustó la película?, podemos plantear: Si fueras el director, ¿qué cambiarías del final? ¿Por qué?. Con esto no solo fomentamos la creatividad, sino que también enseñamos a argumentar y defender ideas.

Enseñar a preguntar es una habilidad para toda la vida

Tan importante como responder preguntas es aprender a formularlas. Y esta es una habilidad que también debemos enseñar. Un ejercicio sencillo y efectivo es invitar a los niños a plantear preguntas después de cualquier actividad. Por ejemplo, al leer un cuento, podemos preguntar: ¿Qué dudas o curiosidades te han surgido después de esta historia?. Con el tiempo, desarrolla la capacidad de hacerse preguntas a sí mismas, lo que es clave para el aprendizaje autónomo.
Las preguntas del tipo ¿Por qué?, ​​¿Cómo? o ¿Qué pasaría si...? son excelentes puntos de partida. Si están estudiando volcanes, podríamos animarles a preguntar cosas como: ¿Qué pasaría si un volcán entrara en erupción bajo el agua? o ¿Por qué algunos volcanes están activos y otros no?. Estas preguntas despiertan no solo despiertan la curiosidad y refuerzan argumentos, sino que enseñan que preguntar es tan importante como responder.

Transformar la educación es enseñar a pensar

Creo firmemente que enseñar a preguntar es enseñar a pensar. Si transformamos nuestra forma de interactuar con los demás, ya sea en el aula o en casa, y empezamos a valorar las preguntas tanto como las respuestas, veremos un cambio trascendental en la forma en que aprendemos.
Cambiar el enfoque hacia preguntas más abiertas y significativas requiere tiempo y práctica, pero los resultados son profundos. No solo ayudamos a nuestros hijos, hijas o alumnado a pensar mejor, sino que también fortalecemos nuestra conexión con ellos. 
Preguntar bien no es solo una técnica; es una forma de construir relaciones más ricas y un aprendizaje más profundo.

Documentado en webgrafía y bibliografía:




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LA COMPETENCIA DIGITAL: ¿ESTAMOS PREPARADOS PARA EL SIGLO XXI?

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La competencia digital es, sin duda, una habilidad esencial para los ciudadanos del siglo XXI. No solo porque vivimos en un mundo cada vez más interconectado y tecnológico, sino porque esta competencia incluye habilidades que van mucho más allá de saber usar un ordenador o una aplicación.
En España, el reciente informe ICILS 2023 ha puesto de relieve la situación actual en cuanto a competencia digital en el alumnado de secundaria, mostrando datos interesantes que abren interrogantes sobre cómo estamos preparando a los estudiantes para el futuro.

Imagen creada a partir de una imagen de RedPandaAI

España en el panorama europeo

Los resultados de este estudio muestran que el alumnado español de 2º de ESO supera la media europea en competencias digitales, situándose por encima de países como Italia y Grecia. Sin embargo, aún queda camino por recorrer para alcanzar a naciones como Francia y Alemania. A nivel regional, algunas comunidades como Cataluña y Madrid sobresalen en cuanto a habilidades digitales, mientras que otras, como Andalucía y Melilla, se encuentran por debajo de la media. 

Competencia digital: mucho más que uso tecnológico

Es importante entender que la competencia digital implica mucho más que saber manejar dispositivos electrónicos. Esta habilidad abarca la capacidad de pensar críticamente, de ser creativo y de comprender el impacto ético y social de la tecnología. En esencia, se trata de formar ciudadanos capaces de utilizar la tecnología de manera efectiva y responsable. En este sentido, la competencia digital se convierte en un verdadero pilar para la vida y el trabajo en el mundo moderno.

El acceso a herramientas es un factor determinante

Uno de los datos más reveladores del informe es la brecha existente entre estudiantes que cuentan con acceso regular a un ordenador y aquellos que no. Según los datos, los estudiantes que tienen un ordenador en casa alcanzan, en promedio, 34 puntos más en el índice de competencia digital. Este tipo de desigualdades pone de relieve que, en muchos casos, el acceso a herramientas es tan importante como las habilidades en sí. El estudio también muestra que, de manera general, las chicas suelen obtener mejores resultados que los chicos en competencias digitales, lo cual plantea preguntas sobre cómo evolucionará esta tendencia a futuro con las limitaciones que se están ponendo al uso de herramientas digitales en las aulas. 

La competencia lingüística como base de la competencia digital

Un aspecto que a menudo se pasa por alto es que la competencia digital está estrechamente ligada a la competencia lingüística. Expertos, como mi estimado amigo @ramon_besonias, señalan que, para que un estudiante saque el máximo partido a las herramientas digitales, primero necesita comprender, analizar, argumentar y crear. Sin estas bases lingüísticas, el uso de la tecnología pierde efectividad.
Imaginemos un estudiante que realiza una búsqueda en internet. Si no tiene habilidades de comprensión lectora o no sabe evaluar la calidad de las fuentes, será difícil que encuentre información relevante. Lo mismo sucede al interactuar con herramientas de inteligencia artificial, donde la formulación de preguntas claras y bien estructuradas es esencial para obtener respuestas útiles.

Cómo y cuándo desarrollar la competencia digital

El desarrollo de la competencia digital puede comenzar desde edades tempranas, ajustándose obviamente, a las necesidades y capacidades de cada etapa educativa:
  • En Primaria: El objetivo es familiarizar a los niños con la tecnología de manera segura y crítica. Aquí, los estudiantes pueden aprender a distinguir entre información fiable y no fiable. Una actividad eficaz podría ser un juego de “Noticias verdaderas o falsas”, en el cual los alumnos identifican si ciertas noticias son verdaderas o ficticias. Esto les ayuda a desarrollar un pensamiento crítico básico.
  • En Secundaria: La educación digital avanza hacia un enfoque más profundo en el pensamiento crítico y la gestión de información. En esta etapa, los estudiantes necesitan ser capaces de evaluar la credibilidad de las fuentes y gestionar la información de forma autónoma. Un proyecto de investigación sobre un tema social o ambiental, en el que los estudiantes investigan en fuentes digitales y seleccionan las más fiables, puede ser una buena manera de fomentar estas habilidades.

Un desafío para los docentes

La transición hacia un modelo educativo en el que la competencia digital sea fundamental implica desafíos tanto para los docentes como para las familias. Este cambio requiere no solo recursos, sino también formación y un enfoque didáctico diferente. Además, si la competencia digital no se integra de forma práctica en el aula, los estudiantes pueden ver la tecnología como algo accesorio en lugar de considerarla una habilidad fundamental.
Un ejemplo práctico para los docentes podría ser un proyecto en el que los estudiantes exploren los beneficios y riesgos de las redes sociales. Esta actividad fomenta la ética digital y el pensamiento crítico, y permite que los estudiantes analicen y reflexionen sobre su uso de la tecnología de forma real y significativa.

La inteligencia artificial en la educación es...¡un aliado!

imagen que represanta los desafios de la inteligencia artificial.
Imagen creada con RedPandaAI

La inteligencia artificial (IA) es una herramienta emergente que ya ha comenzado a incorporarse en el ámbito educativo. Sin embargo, es importante que los estudiantes aprendan a utilizarla de manera crítica. La IA, bien empleada, puede ser una herramienta muy útil, pero no debe reemplazar el pensamiento reflexivo. Para ello, es clave enseñar a los estudiantes a hacer preguntas eficaces y a evaluar las respuestas que obtienen, promoviendo así un uso de la tecnología que realmente potencie su aprendizaje.

La competencia digital como derecho educativo para en el siglo XXI

La competencia digital, tratada así, no podrá ser una habilidad opcional, sino un derecho básico en el siglo XXI. Preparar a nuestro alumando, a nuestros jóvenes, para un mundo cada vez más tecnológico implica un enfoque equilibrado en el que la tecnología no reemplace el aprendizaje fundamental, sino que lo complemente y lo potencie. Esto permitirá que los estudiantes no solo sepan utilizar herramientas digitales, sino que también entiendan y apliquen el conocimiento de manera ética y creativa.

Así, la competencia digital no es solo una ventaja en el entorno académico y laboral, sino una habilidad esencial para la vida. Nuestros chico y chicas necesitan desarrollar esta competencia de manera integral, con un enfoque en el pensamiento crítico, la ética y el uso responsable de la tecnología. Solo así tendrán herramientas personales para los desafíos de siglo XXI, que se muestra incierto y complejo.

Crear una educación que humanice la tecnología y enseñe a pensar de forma crítica y ética es, sin duda, el reto y la oportunidad de nuestra época.
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EL DESARROLLO DEL TALENTO: UN DERECHO EDUCATIVO PARA TODOS

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Hace ya más de dos años que participo en el programa rediofónico "Plaza Pública", de Onda Regional de Murcia,con una intervención sobre educación , que a modo de podcast, llamamos ( por seguir con la misma seña de identidad que ste blog) "Transformando Escuela",
Me he propuesto ajustar cada una de mis intervenciones a un arttículo o post para seguir alimentando este blog. Hoy hemos hablado de Desarrollo del Talento.



Modelo de Enriquecimiento para toda la Escuela. Fuente Wikipedia. Autor: Felipe Vargas Salazar

Introducción

Cuando hablamos de talento en la educación, es común pensar que este es algo reservado solo para unos pocos, pero nada podría estar más lejos de la realidad. En una escuela inclusiva, el talento es un derecho que debe desarrollarse en todos los estudiantes, no solo en quienes sobresalen de forma evidente. A veces, basta con ofrecer las oportunidades adecuadas para que el talento de cada persona aflore. Y este es un enfoque que cada vez toma más relevancia en el ámbito educativo.

¿Qué es el talento y cómo identificarlo?

Contrario a la idea de que el talento es una cualidad fija, es más útil verlo como un potencial. El Modelo de los Tres Anillos de Renzulli, que nos ayuda a entender cómo el talento puede surgir, señala tres componentes esenciales: una capacidad por encima de la media, un compromiso con la tarea y la creatividad para aplicar esa capacidad en diversas situaciones. Con esto en mente, la misión de la escuela debe ser crear entornos que propicien el desarrollo de esas tres dimensiones en todos los alumnos, sin importar su nivel de partida.
Identificar el talento implica, por tanto, un trabajo cuidadoso y consciente por parte de los docentes. La clave está en observar los intereses y las respuestas de cada estudiante ante distintos desafíos. En una clase de ciencias, por ejemplo, un estudiante podría destacar en ecología, otro en química y otro en biología, aunque nunca antes hayan mostrado un interés particular en estos temas. Al abrir espacios para proyectos diversos, permitimos que cada alumno y cada alumna exploren sus intereses y potencial, dando lugar a una transformación que es tan personal como educativa.

La escuela como un entorno rico en oportunidades

El desarrollo del talento es inseparable del ambiente educativo. Un entorno inclusivo es aquel que ofrece oportunidades abiertas, flexibles y adaptativas para que cada estudiante pueda expresarse y aprender a su manera. Un diseño educativo que permita la personalización y fomente la agencia –es decir, que el alumno sea el agente de su propio aprendizaje– es fundamental.
La clave de este enfoque está en que el talento se nutre con "ventanas de oportunidad": espacios donde los estudiantes puedan investigar, crear y expresar sus conocimientos de formas que reflejen sus fortalezas. Sin embargo, si no se diseñan entornos ricos en estímulos, el talento de muchos estudiantes corre el riesgo de quedar oculto o, peor aún, de no desarrollarse. Un entorno educativo cerrado, donde todos deben seguir el mismo camino, limita la creatividad y desmotiva el compromiso con el aprendizaje, convirtiéndose en una barrera para el desarrollo del talento.

Ejemplo Práctico: Proyectos de aprendizaje personal

Imaginemos a un alumno interesado en el medio ambiente. Una propuesta inclusiva podría ser que investigue el reciclaje y diseñe una campaña de sensibilización para la escuela. Este tipo de proyectos permite que cada estudiante exprese su talento y creatividad sin las restricciones de un formato único, adaptándose a sus intereses y habilidades personales. En un modelo inclusivo, no hablamos de talentos en compartimentos separados, sino de dar acceso a todos a experiencias enriquecedoras.

El rol de las familias en el desarrollo del talento

El papel de las familias es fundamental. Su apoyo debe enfocarse en fomentar y respetar los intereses del niño, sin imponerle expectativas. Un entorno colaborativo entre la escuela y el hogar facilita que el talento crezca en un ambiente de apoyo y flexibilidad. Esto no solo refuerza las habilidades cognitivas, sino también las emocionales y sociales, tan cruciales para el desarrollo integral de cada estudiante.
En el hogar, las familias pueden ofrecer espacios de exploración que potencien el talento: leer juntos, investigar en familia, realizar experimentos caseros o incluso aprovechar actividades cotidianas, como cocinar, para incentivar la curiosidad. Cada uno de estos momentos es una oportunidad para que los estudiantes descubran y desarrollen habilidades valiosas.

Como cierre

El talento no es un don innato que surge espontáneamente, sino el fruto de un entorno que ofrece espacio, oportunidades y apoyo continuo. Si queremos una educación inclusiva que valore a cada estudiante, es esencial superar las barreras tradicionales, implementar prácticas guiadas y abrir la puerta a formas diversas de expresión. De esta manera, permitimos que cada niño y niña pueda descubrir y desarrollar su talento en un ambiente educativo que se adapta a sus necesidades.
Este es el verdadero propósito de la educación inclusiva: un lugar donde todos, sin excepción, encuentren un camino para expresar y desarrollar sus capacidades.

Para saber más:

Bibliografía 
  • Kam, P. (2020). La Rebelión del talento: Personalizar el aprendizaje desde la comprensión de las Altas Capacidades . Ediciones Aljibe.
  • Bánfalvi, P. (2023). Podríamos llegar más lejos. enTERA2.0, Número 10, 64 – 74 https://ciberespiral.org/es/entera2-0-numero-10/
  • Renzulli, J (2021). La concepción de los tres anillos de la superdotación: un modelo de desarrollo para promover la productividad creativa 4. En Reflexiones sobre la educación para superdotados (pp. 55-90). Routledge.
  • Tourón, J. (2004). De la superdotación al talento: evolución de un paradigma.
  • Tourón, J. (2023). ¿Puede una escuela inclusiva ignorar a sus estudiantes con altas capacidades?. enTERA2.0, Número 10, 24 – 46 https://ciberespiral.org/es/entera2-0-numero-10/
Webgrafía

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MI HIJO ESTÁ SUFRIENDO UNA SITUACIÓN DE ACOSO ESCOLAR ¿QUÉ PUEDO HACER?

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El acoso escolar es una noticia permananente.A diario se producen estas agresciones a menores en los entornos escoalres. Y es que en España, 7 de cada 100 escolares sufren a diario algún tipo de acoso. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre enero de 2021 y febrero de 2022 se detectaron 11.229 casos graves de bullying, lo que nos sitúa como uno de los países europeos con más incidencia de acoso escolar, según el reciente Informe Colacao de la Universidad Complutense de Madrid.

Este daño silencioso, al amparo de son cosas de niños, que se infringe sobre algunos y algunas menores (el informe habla de una media de dos niños por aula) nos afecta también a l Región de Murcia de manera porque el informe considera especialmente alarmante el aumento del ciberacoso, de un 10 a un 16% entre 2022 y 2023, mientras que en Murcia es aún más grave, con un 22 %. 
Solo son datos que demuestran que esta pandemia social es más que cosa de niños, y se instaura como una forma toxica de relación social. 
 Forma toxica de relación social
El objetivo de este eapacio es ofrecer una serie de pautas para las familias que ayuden, no solo a detectarlo, sino a tomar medidas  proactivas y reactivas, cuando sea necesario.
Desde luego, si nuestro hijo o hija os indica que sufre una situación burlesca, que es objeto de chistes, que es objeto de memes o de agresiones o micro agresiones frecuentes, no debemos dejarlo pasar como "es cosa de niños", "así aprendes a hacerte mayor y a sortear con las dificultades de la vida" " tú no le hagas casos y se les pasará",,,porque todas esta acciones invalidan su dolor y les sirven ara aprender a vivir en el acoso si tomar medidas, y sin previsión de lo que ello le puede acarrear en el futuro algun tipo de problemas de salud mental que pueden ser prevenidos, eliminados o aminorados a dia de hoy.
Es lógico que nos alerten agresiones a nuestros hijos donde los daños físicos son evidentes. Si recibe frecuentemente golpes y llega a casa con moratones o con heridas o algún tipo de daño...o hay un acoso que podemos visualizar en redes sociales y que provienen del mismo foco (grupo de personas o lugares) está claro que difícilmente lo dejamos pasar. Abandonar a nuestros menores en estos casos de "urgencia evidente" es una situación que ningún progenitor o responsable de un menor puede dejar pasar por que incurriría en situación de abandono a un menor. lo que está penado por la ley.
Pero, ¿qué ocurre cuando las agresiones son verbales o de acciones que no causan dolor físico y solo dolor moral? ¿Qué hacemos? ¿Cuáles don los signos de alerta que que podrían indicar que nuestro hijo está siendo víctima de bullying? Nunca , por muchas veces que se repitan, son suficientes remarcar.



SIGNOS DE ALERTA

  • Cambio en el comportamiento: Si tu hijo/a experimenta cambios en su comportamiento, como aislamiento o agresividad, podría ser una señal de que está sufriendo acoso escolar. No te ampares con que "¡qué adolescencia temprana tiene más insoportable!"...como si fuese un hecho natural.
  • Bajada en el rendimiento académico o ofrece negativa a ir a la escuela, del modo  de .."¿otra vez? ¡ no tengo ganas! ¿podría quedarme en casa hoy?....  o  se muestra reticente a entrar al colegio cunado está en la puerta., imcluso llora o patalea,  o si inventa excusas o enfermedades ficticias para no ir, puede ser una señal de que está sufriendo acoso escolar.
  • Pérdida de objetos personales fecuentes o si llega a casa con objetos rotos o dañados, puede ser una señal de que está sufriendo acoso escolar, no solo "es s una descuidada o manirrota".
  • Por supuesto, si experimenta situaciones de  ansiedad , de retraimiento  e introversión extraña a su caracter habitual,  de relaciones ( no querer ir a fiestas con amigos o con familia), de un estado de nervios poco habitual, si tiene problemas para conciliar el sueño y tiene reacciones extremas sin sentido, podría ser ..de nuevo, señales de alerta.
Una vez que ya está declarado, de algún modo a traves de signos o de evidencias. es importante abordarlo sin dilación.

PAUTAS DE ACTUACIÓN

  1. ESCUCHAR. Escucharle es fundamental, dejar que te cuente lo que ha vivido y cómo se siente, sin juzgarle, dádole siempre crédito a sus palabras. Mantén la calma y adopta una actitud de comprensión y atención. Desde luego, siempre , desculpabilízalo.  tranquilízale y asegúrale que no es culpable de nada.

  2. OFRECE SEGURIDAD. Habla con él de sus día a día, ante el menor indicio. Anima a tu hijo/a a expresar sus sentimientos y experiencias contigo. Pregúntale sobre lo que está ocurriendo en la escuela y cómo se siente al respecto. Ofrécele seguridada  y que no está solo/a en esto.

  3. COMUNICA CON EL CENTRO EDUCATIVO: Ponte en contacto con los profesores y el personal escolar. Explícales la situación y pide una reunión para informar ,comentar y saber de esta situación  el acoso. La escuela debe estar al tanto y tomar medidas para proteger a tu hijo/a.

  4. PERSPECTIVA PROACTIVA Y EDUCATIVA. Enseña habilidades de afrontamiento: Ayuda a tu hijo/a a desarrollar estrategias para enfrentar el acoso. Enséñale a decir “no” de manera asertiva y a buscar apoyo de adultos o amigos de confianza.

  5. FOMENTA SU AUTOESTIMA: Refuerza la autoestima de tu hijo/a. Anímalo/a a participar en actividades que le gusten y en las que se sienta bien consigo mismo/a.

  6. NO INVALIDES SENTIMIENTOS NI EMOCIONES: No minimices ni ignores el acoso. Es importante abordarlo de manera activa y buscar soluciones.

  7. BUSCA AYUDA: Si la situación persiste o empeora, considera buscar ayuda de un psicólogo o consejero escolar. El apoyo emocional es crucial para tu hijo/a.


Recuerda que como padre, madre o adulto responsable, tu apoyo y comprensión son fundamentales para ayudar a tu hijo/a a superar esta situación. 

¿Y si el centro escolar no está tomando medidas adecuadas frente al acoso?.Pues aquí hay algunas acciones que puedes considerar:

ACCIONES PARA DENUNCIAR EL ACOSO
  1. Documenta todo: Mantén un registro detallado de los incidentes de acoso. Anota fechas, horas, lugares y descripciones de lo que ha ocurrido. Esto te ayudará a tener pruebas concretas si necesitas presentar una queja formal.
  2. Habla con otras madres y padres y comunica con la asociación del centro (AMPA). Comunica tus preocupaciones con otros socios. Puede que no seáis los únicos que estáis experimentando esta situación. Juntos, podreís acompañar y promover que el centro escolar tome medidas más efectivas.
  3. Contacta a la dirección del centro escolar: Escala el problema. Programa una reunión con el director o directora del centro. Explica la situación y presenta tus pruebas. Pregunta cuáles son los procedimientos internos para abordar el acoso y cuándo se tomarán medidas.
  4. Denuncia a la autoridad educativa local: Comunica la situación a la  autoridad educativa superior a la que puedas presentar una queja formal ( Concejalías de educación, Servicios de Inspección educativa. Delegciones Territoriales, Consejerías de Educación) Son los responsables y encargados de supervisar los centros educativos y garantizar que se cumplan las normativas.
  5. Busca apoyo legal: Si el centro escolar sigue sin actuar e incluso tampoco las instituciones educativas,  considera buscar asesoramiento legal. 
  6. Considera cambiar de escuela: Si todas las opciones anteriores no dan resultados, evalúa la posibilidad de cambiar a tu hijo/a de escuela. La seguridad y el bienestar de tu hijo/a son lo más importante.

Recuerda las familias no estamos solas en esto. Buscad apoyo en asociaciones. organizaciones y profesionales para asegurarte de que se tomen medidas adecuadas contra el acoso escolar. Es fundamental que trabajemosfamilias, escuela y sociedad para erradicar este mal. 


DIEZ PRINCIPIOS BÁSICOS PARA AVANZAR EN LA ERRADICACIÓN DEL ACOSO ESCOLAR Y EL CIBERACOSO (Informe Colacao de la Universidad Complutense de Madrid)

  1. Adoptar una perspectiva proactiva, que se anticipe al acoso y al ciberacoso antes de que se produzcan, para prevenirlos. 
  2. Enseñar a rechazar el acoso escolar y el ciberacoso como dos graves amenazas a los derechos humanos, desarrollando el compromiso de intervenir para detenerlos desde la primera señal.
  3. Adoptar una perspectiva de género, que ayude a construir una identidad basada en la igualdad y el respeto mutuo. 
  4. Desarrollar las competencias socioemocionales en todo el alumnado, con las que afrontar el estrés sin recurrir a la violencia ni utilizarla contra uno/a mismo/a. 
  5. Favorecer la inclusión de todo el alumnado en su grupo de clase y ayudar a construir simultáneamente la igualdad y el respeto a la diferencia. 
  6. Desarrollar la autoridad de referencia del profesorado para que pueda favorecer el empoderamiento y el sentido de pertenencia al centro escolar de todo el alumnado. 
  7. Ayudar a las víctimas a paliar el daño originado por el acoso escolar y el ciberacoso. 
  8. Corregir la conducta de quienes ejercen acoso escolar o ciberacoso. 
  9. Promover la colaboración de las escuelas con las familias, para que puedan transmitir su claro rechazo al acoso escolar y al cibreacoso, ayudar a quienes los han sufrido y corregir a quienes los ejercen. 
  10. Desarrollar la colaboración de las escuelas con el resto de la sociedad.
Y para terminar , aquí tos dejo  el enlace al podcast "Transformando Escuela" de Plaza Pública  en  Onda Regional de Murcia  donde hemos estado hablando sobre todo esto.




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UN POCO DE CODOCENCIA ...ES MUCHO

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Estamos a final de curso y es necesario, además de cerrar el curso 22/23, ir repensando la organización de los centros para el nuevo año académico…que ya está ubicándose en septiembre dispuesto a salir (de hecho, ya están publicadas las fechas de inicio de curso para las diferentes etapas). ¡¡Qué calor me sube!!

No exagero cuando escribo que ya está preparándose, porque, en definitiva, hacer la memoria administrativa y pedagógica del presente curso, si para algo sirve, debe ser para detectar errores y necesidades para no repetirlas en el próximo y para dejar claros cuales son los posibles objetivos que debemos perseguir en el 23/24. (con la memoria de un curso se deja bastante despejada el planteamiento de la PGA del siguiente).

Entre esas necesidades siempre está presente la ansiada mejora de la calidad del aprendizaje del todo el alumnado desde una perspectiva inclusiva, es decir, que los planteamientos de mejora que se hagan en el aula deben ir dirigidos en este sentido de entender que la "atención a la diversidad" desde una definición inclusiva es proporcionar ( o proveer no individualmente. sino como posibilidad de elección y alternativa) a cada alumno lo que necesita desde una perspectiva personalizadora del aprendizaje. Esto implica que todo el alumnado debe encontrar en las propuestas de aprendizaje de su aula la posibilidad y el reto de aprendizaje que le haga mejorar desde sus posición y características individuales.

Esto es, no me cabe duda, una misión compleja. Por ello los y las profes cada día planteamos la necesidad de que esto no lo podemos hacer solos, que necesitamos más recursos humanos, más personal para llevar a cabo esta empresa.

La idea de más profesorado coincide con él, ya tomado como un mantra de la mejora, “bajar la ratio”. ¿Y qué significa esto de la ratio? Disminuir el número resultante de la razón matemática de profesorado por alumno, que a veces coincide con la idea de que haya menos alumnado por aula , pero otras veces no. 

Supuestamente el descenso de alumnos por aula o por docente, debe implicar que se mejoren las posibilidades de aprendizaje de todo el alumnado. Otro día hablaremos de ratios, pero hoy nos vamos a centrar en "codocencia".

Si esta idea de la personalización es complicada, hace muchos años, uno de los mejores conferenciantes que he escuchado nunca, el profesor Santos Guerra, autor de el blog el Adarve en la Opinión de Málaga, ya exponía esta situación y la relataba de las dos formas que se puede afrontar. Decía:

Es evidente que hay situaciones donde el profesorado, como no puede afrontar la situación de atención personalizada a todo el alumnado por la complejidad que esto entraña, utilizan el recurso de la separación en grupos pequeños: "como no puedo con todos… sacadme unos cuantos del aula y, por favor, atenderlos otros compañeros o compañeras, para hacerlo mejor. Surgen así, los docentes de apoyo, las aulas flexibles, los desdobles...y otros modelos organizativos que están presentes en la distribución de alumnado/aulas/profesorado.
Otros, sin embargo, utilizan una frase parecida, pero con un gran matiz, y así dicen:
..."puesto que no puedo afrontar la situación de atención personalizada a todo el alumnado por la complejidad que esto entraña, venid otros maestros y maestras al aula y trabajemos juntos, para atender mejor mediante la personalización de su aprendizaje".

 Se dibujan 2 modelos diferenciados:

  • Por un lado, el de atención por subgrupos segregados de una misma clase
  • Por otro, bajo la idea inclusiva de que todo el alumnado permanezca en su aula y sean los profesores los que colaboran y suman sus esfuerzos para apoyar al grupo, al proceso y a la gestión del aula…y no tanto al individuo. En ambos casos, la reducción de la ratio es evidente porque habrá los mismos alumnos, para más profesores.
PIXABAY- Imagen de Violonchelo, Composición y Eternidad. De uso gratuito.


Codocencia

Es en el segundo caso donde aparece el concepto pleno de codocencia, También conocido como #DocenciaCompartida #DosDocentesYUnAula, un modelo incluso, compatible con otras modalidades como la de varios adultos en un aula, sin que alguno de ellos deba ser necesariamente docente, como sucede en las denominadas comunidades de aprendizaje.

Todos hemos trabajado con otros profesionales, ¿Qué ventajas has encontrado? Aprovechar al máximo los recursos personales y las competencias profesionales de cada uno para complementarnos en el objetivo profesional.

Eso mismo persigue la codocencia: unir fortalezas individuales docentes para colaborar simultáneamente en los aprendizajes de uno o más grupos-clase, en el mismo espacio, sobre un mismo programa, proyecto o instrucción educativa.

¿Qué modelos organizativos la componen?

A parte de los desdobles, que son una medida organizativa que perite dividir un grupo clase con un segundo docente, de manera que la mitad de un grupo está en clase y la otra con el otro docente. Pueden estar realizando la misma actividad o actividades diferentes. Muy utilizado, por ejemplo, en enseñanza de lenguas, se trata de un modo organizativo muy creativo, y por tanto variado, pero lo vamos a resumir en brevemente en estas modalidades: 


  1. MODELO PARALELO: dos o más profesores trabajan con diferentes grupos de alumnos en diferentes secciones del aula. Los profesores pueden ir rotando por los grupos y es un modelo que indicado para comenzar a implementar codocencia.
  2. MODELO DE DOCENTE-MONITOR un docente asume la responsabilidad de instruir a todo el grupo, mientras el otro circula por el aula observando y realizando un seguimiento de la comprensión, trabajo y comportamiento del alumnado.
  3. MODELO COMPLEMENTARIO Un docente complementa al otro. Cada profesor o profesora se centra en un rol, área o trabajo concreto o especializado, pero ambos actúan con toda el aula.
  4. MODELO DE EQUIPO que implica una enseñanza en equipo de 2 o más profesionales que realizan conjuntamente todas las tareas:
  • Programar, planear y enseñar los contenidos.
  • Evaluar el progreso del alumnado.
  • Asumir la responsabilidad sobre todo el alumnado.


Es obvio que cada modelo tiene unas características propias…pero que no todos sirven para las mismas situaciones…sino que el contexto, el grupo de alumnos y el perfil de cada docente, la materia y el saber a aprender /enseñar... decidirán un modelo u otro e incluso, las actividades a desarrollar serán las que tengan un peso importante para decidir el modelo.

Como vemos, el sentido clásico de apoyo cambia extraordinariamente desde este modelo pues implica la coordinación para el logro de objetivos compartidos y definidos como equitativos.

PIXABAY. Imagen de Velero, Mar báltico y Dos maestros. De uso gratuito.

"Si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado" 

Proverbio

NOTA:

Este post es la transcripción del Podcast radiofónico; Transformando Escuela en Plaza Pública  , de Onda regional de Murcia que puedes escuchar en este capítulo:

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