Jose Blas García Pérez. Con la tecnología de Blogger.

LA INCLUSIÓN A DÚO CON CORAL ELIZONDO

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Hace unos meses, María Calatayud @HackeaDistopia me propuso que me entrevistaran un grupo de alumnos y alumnas de La @UAM_Madrid 
Hace unas cuantas semanas, en un acto generoso de compartir su actividad conmigo, me remitió los documentos de trabajo y  la presentación del grupo con las conclusiones que extrajeron de las entrevistas y de sus propias investigaciones. Enhorabuena al alumnado por el excelente trabajo realizado y a la profesora por la implicación personal y forma activa de guiarlos. Con docentes así cambiará enseguida la Universidad.


Resulta que al leerlo, vi que también estaba, entre otros compañeros entrevistados,  mi amiga y compañera en #revolucioninclusiva Coral Elizondo @coralelizondo   del blog hermano Mon petit coin d´éducation, que recomiendo seguir
Me pareció oportuno poder compartir en la red estas entrevistas con la autorización de profesora, de las autoras y de Coral, que en modo dual, complementan un modo de ver y hacer inclusión que he creído puede interesarle a los lectores de este blog.

Entrevista

Pregunta 1. ¿Cómo definiría usted la educación inclusiva? 

Respuesta de Coral Elizondo
Utilizo siempre la definición que hace la UNESCO y que dice:
La Educación Inclusiva puede ser concebida como un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo. Lo anterior implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es responsabilidad del sistema educativo regular educar a todos los niños y niñas. El objetivo de la inclusión es brindar respuestas apropiadas al amplio espectro de necesidades de aprendizaje tanto en entornos formales como no formales de la educación. La educación inclusiva, más que un tema marginal que trata sobre cómo integrar a ciertos estudiantes a la enseñanza convencional, representa un enfoque que examina cómo transformar los sistemas educativos y otros entornos de aprendizaje, con el fin de responder a la diversidad de los estudiantes. El propósito de la educación inclusiva es permitir que los maestros y estudiantes se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema sino como un desafío y una oportunidad para enriquecer el entorno de aprendizaje” (UNESCO, 2006, pág. 14)

Respuesta José Blas García 
Antes de definirla, me vais a permitir partir de un aforismo: la educación o es inclusiva o no es educación. 
Y es que, a la educación ya le hemos puesto tantos sobrenombres, cuando educación solo hay una. 
Con esto comienzo, es evidente que en lo primero sobre lo que deseo hacer hincapié es en la necesidad de fijar ideas sobre el significado de educar, la implicación en el aprender y la importancia de lo que implica las teorías sobre el aprendizaje social. 
Y es que inclusión educativa, más que un principio es un derecho educativo de todo ser humano. El derecho de acceso, de participación y de promoción para aprender. El derecho a aprender con otros, con los coetáneos, en nuestro entorno próximo, o en el “tan lejano” como lo virtual nos permita. Y hacerlo siempre con garantías de máxima calidad. 
Ahora vamos a ver de qué se trata esto de la inclusión en educación. Hemos dado en llamar inclusión a un modelo, a una cultura educativa (que no una metodología) que pone el foco en las personas y para ello organiza las enseñanzas y los recursos para enseñar de los que dispone, mediante tres acciones fundamentales: 
  • La primera consiste en conseguir que todos los niños y las niñas aprendan juntos, estando presentes en el mismo espacio, independientemente de las condiciones personales, sociales o culturales que le rodeen.
  • La segunda es que todos y todas, puedan optar a las mismas oportunidades de participación, de aprendizaje y de desarrollo personal.
  • La tercera es que la organización de las enseñanzas garantice la implicación, la mejora y la promoción de todos, respetando en la consecución de este conocimiento aprendido, diversa intensidad, diferente profundidad, distinta extensión y ritmos personales.
Ser iguales como ser humano no significa perder el derecho a la diferencia. En aras de la igualdad se han cometido demasiadas desigualdades en educación. 
Ser iguales como ser humano no significa perder el derecho a la diferencia.

Pregunta 2. ¿Crees que la sociedad tiene un concepto erróneo de educación inclusiva? En caso afirmativo, ¿Cuál es el concepto? 

Coral Elizondo
Sí, muchas veces se confunde integración con inclusión. Se confunde cuando se considera que la educación inclusiva es una educación marginal, dirigida solo a un alumnado concreto (acneae) y por ende a un profesorado concreto (PT y AL), esto es lo que ocurría con la integración y no es lo que debe ocurrir con la inclusión. La educación inclusiva aborda la atención a la diversidad a través de una mayor participación en el aprendizaje de todo el alumnado, es por lo tanto una educación para todos y con todos.

José Blas García
En la sociedad la se utiliza la palabra inclusión muy asiduamente, y de forma difusa aplicada al concepto de educación inclusiva. A veces se confunde con integración, a veces se iguala a educación especial y otras veces con caridad, como una necesidad de hacer concesiones al diferente, como si ser diferentes no las tuviera ganadas esas condiciones de natural. Pocas veces se ve la inclusión como el derecho y el respeto que merecemos todos los humanos.
Habitualmente se confunde, en ámbitos educativos, inclusión con atención a la diversidad, o incluso, con compensación educativa. La atención a la diversidad es una acción, al igual que la compensación, pero la inclusión es un proceso, una meta de aspiración (in)finita sobre la que muchos docentes nos guiamos en educación.
Hoy leí una imagen en instagram una metáfora que nos puede ayudar: “integración es como cuando te invitan a una fiesta. Inclusión, es como cuando te sacan a bailar”. Es más cuando bailas con el grupo y las condiciones expuestas hacen que cada uno aporte y crezca.

Pregunta 3. ¿Qué medidas deben tomar los centros sobre este tema? ¿Y los profesores? 

Coral Elizondo
Medidas generales que den una respuesta educativa inclusiva a todo el alumnado garantizando el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad y el derecho a igualdad de oportunidades para todos.

José Blas García
Vamos a enunciar la primera medida también como un aforismo simple y directo: “La primera medida a tomar para incluir es no excluir”. 
Es curioso como los sistemas educativos, primero se organizan de forma excluyente, para a continuación desarrollar acciones o tomar medidas para incluir. Este efecto espejo placebo es muy curioso. Así, en primer lugar excluimos a parte del alumnado en grupos especiales, flexibles, de apoyo o de refuerzo y posteriormente tomamos “medidas de atención a la diversidad” para incluirlos al sistema. 
En las escuelas (léase en sentido amplio) hemos hecho cotidianas injusticias y seguimos segregando como modelos organizativos, de forma que le contexto, la organización , y las acciones que hacemos se levantan como muros que impiden la inclusión. 
Las medidas pasan por repensar críticamente la escuela que queremos. Ese repensado nos llevará a modificar 4 pilares básicos que influyen en el tema. 
  • Repensar los modelos organizativos no atentos a la diversidad, que constituyen un muro para el aprendizaje de todos, que se desarrollan en los centros educativos y que perpetuamos los docentes con la práctica. La organización nivelar, lo inflexibilidad de horarios, la escasa cultura colaborativa docente, la exclusión de los centros de las familias, la promoción limitada por las adaptaciones curriculares,...son elementos que entorpecen las posibilidades inclusivas,
  • Repensar los modelos curriculares de talla única y trasladarlos a modelos basados en las teorías de la pedagogía lenta, con una estructura curricular basada en las personas y en sus necesidades personales, con diseños universales para aprender, con currículos multinivel, diseñados con contenidos personales y sociales...
  • Repensar los modelos metodológicos, donde lo importante sean los individuos y no el modelo, desde una perspectiva intermetodológica basada en metodologías activas, que unan aprender y hacer, en un proyectos relacionados con la vida que tengan utilidad y trascendencia más allá del aula.
  • Repesar los modelos sociales, donde la cooperación constituya el elemento de relación y la visualización de lo diferente se considere como suma.
Los currículos, las organizaciones y las estrategias de «talla única» son barreras explícitas hacia una inclusión efectiva de los aprendices en una escuela, y por tanto en la sociedad, siendo aquella, como lo es, subsistema de esta. 
Para alcanzar una inclusión real son necesarias mucho más que acciones aisladas, es precisa una responsabilidad compartida, un proyecto social.

Pregunta 4. ¿Invierte lo suficiente el gobierno sobre el tema en las escuelas y en las universidades? En caso afirmativo o negativo, ¿Por qué? 

Coral Elizondo
Se tendría que invertir mucho más. La educación inclusiva es un derecho, no debemos garantizar sólo el acceso, sino también la calidad y con clases numerosas, con muchos niveles, es difícil.

José Blas García
Los gobiernos no invierten en inclusión, y no lo hacen porque todos los gobiernos están limitados por la mirada cortísima que suponen las elecciones y los votos. Ya dijimos anteriormente que la inclusión es un proceso y no una meta. Así, se invierte en carreteras, en aeropuertos y en proyectos que en menos de cuatro años sean parte de su nuevo cartel electoral, Pero nunca en educación la educación no entra en el vocabulario de los ministros de economía, a pesar que está demostrado ( parafraseando a James Heckman, premio Nobel de Economía del año 2000) “es más rentable invertir en inclusión que en bolsa”. 
Este mismo autor asegura que la desigualdad social (y la discapacidad se convierte en una de ellas) es uno de los principales predictores de fracaso, no solo escolar (entendido como aprendizajes deficitarios para la vida) , sino social ( porque tendrán muchas más dificultades en la incorporación a la vida adulta, laboral, personal y social). El silogismo es sencillo , si los gobiernos invierte en educación inclusiva ( una organización educativa que permite a todo desarrollarnos al máximo de nuestras capacidades), mejorarán las aptitudes de los todos los estudiantes de hoy y ciudadanos de mañana, lo que todos nos conducirá a obtener mejores niveles de autonomía en nuestra vida futura, más posibilidades de inserción para todas las personas en el mundo laboral y por tanto menor gasto del estado en acciones en forma de ayudas sociales, subsidios y mantenimiento dependiente. 
No cabe duda, a mayo gasto en una educación para todos, mayor posibilidad de construir un mundo mejor para todos.

Pregunta 5. ¿Piensas que los profesores tienen una formación adecuada o suficiente para tratar el tema? 

replantearse tanto la formación inicial como la permanente
Coral Elizondo
No, para nada. Habría que replantearse tanto la formación inicial como la permanente, incluso las metodologías utilizadas en la universidad son poco inclusivas. No se puede hablar de inclusión solo desde la práctica.

José Blas García
La formación inicial y continua es clave en este proceso de cambio hacia una educación para todos. 
En las universidades cada vez hay mayor investigación, conceptualización y sensibilidad hacia la educación inclusiva. Al mismo tiempo la oferta por medio de curso on-line, máster, formación en centros de profesores y participación en grupos horizontales de innovación educativa, cada vez es mayor. 

La comunidad educativa, por fin, ha comprendido que innovación se escribe con i de inclusión. Es decir, que ambas acciones deben ir de la mano.

Pregunta 6. ¿Crees que es un tema tabú en las aulas? 

Los docentes no están preparados para esta realidad tan diversa que supone un cambio metodológico
Coral Elizondo
Yo no lo llamaría tabú, es un tema difícil, muy difícil y que asusta. Los docentes no están preparados para esta realidad tan diversa que supone un cambio metodológico, pero también un cambio en el propio diseño curricular programando desde el inicio para todo el alumnado. A esto no te enseñan en la Universidad.

José Blas García
Creo que no es tabú. Hay, como hemos dicho anteriormente, confusión con el término inclusión, y hay poca cultura docente inclusiva. No sé de ningún docente que no conozca las necesidades personales de su alumnado. Y todos se acogen a las acciones que están estipuladas como “atención a la diversidad” desde esta errónea cultura inclusiva actual.
Antes hablábamos de inversión. La inclusión necesita de recursos, Uno de los más señalados es el que tiene que ver con la bajado de la ratio profesor/nº de alumnos. Es necesario invertir en personal, hacer efectiva la posibilidad de dos docentes en un aula, trabajando colaborativamente como modo espectacular de avanzar y mejorar, que haga disminuir esas ratio verdaderamente altas. 
Pero también ese acción debe ir acompañada de eliminar los tabúes, de crear proyectos, de mostrar un compromiso decidido desde los centros hacia el diseño de escuelas pensadas para incluir.

Pregunta 7. ¿Qué piensas sobre la nueva legislación que no incluye nada de la educación inclusiva, dejando un vacío legal? 

Coral Elizondo
La LOE modificada por la LOMCE, es la primera normativa que contempla el principio de inclusión frente al principio de integración de la LOGSE. Muchas CCAA, con mayor o menor acierto están elaborando Decretos de inclusión, por lo que en la actualidad si que hay nueva legislación, pero basada en modelos psicopedagógicos de los años 90 que son integradores, por lo que volvemos a confundir integración e inclusión.

José Blas García
Pues que es una nueva oportunidad perdida. Me ha decepcionado, no tanto en que no incluya medidas “de legalidad” necesarias (que ya me lo esperaba pues el esperado pacto no se ha buscado, de nuevo en la prisa del cartel electoral), sino en la propia concepción de la legislación, donde se utiliza inclusión como un adornos "snobs" de la introducción, pero que luego no se aplica en ninguna de las modificaciones del articulado. Tendré que leerla más detenidamente, si es que llega a publicarse.

Pregunta 8. ¿Se da la misma conciencia sobre el tema a los alumnos en las escuelas y en las universidades? 

Coral Elizondo
Los alumnos en las escuelas conviven directamente con la diversidad y solo unos pocos llegan a la Universidad, nos dejamos a muchos niños y niñas en el camino, excluidos y condenados a la pobreza más absoluta, que no consiguen el título obligatorio para poder trabajar en un futuro. 
Si  en la escuela están viendo segregación, eso es lo que harán el día de mañana, segregar.

José Blas García 
La inclusión debe ser un concepto transversal de la sociedad. Solo así impregnará las conciencias de manera natural. Lo demás se quedará en acciones puntuales. Vivir la inclusión es mucho más que hablar de inclusión. Dejo un nuevo aforismo irrenunciable: la inclusión no se dice, la inclusión se hace.
la inclusión no se dice, se hace

Pregunta 9. Enfocando la educación inclusiva al futuro, ¿Crees que habrá un posible cambio? ¿Cuál es? 

Coral Elizondo
Formación, formación y formación.


José Blas García
Pues creo , sinceramente, que hemos iniciado un camino sin posibilidad de vuelta. Es un camino que estamos haciendo lento, desde un activismo inclusivo pertinaz. Un carro al que hay subidos miles de docentes y millones de ciudadanos. Docentes, instituciones educativas, asociaciones, familias, iniciativas legislativas, médicos, medios de comunicación...el grupo de activistas crece. 

Leí a un amigo que lo ejemplificada muy bien con la historia de “El caballo de Troya”. Ya estamos dentro, ya hemos atravesado los muros de la invisibilidad. Ahora toca la acción. 
 “El caballo de Troya”. Ya estamos dentro, ya hemos atravesado los muros de la invisibilidad.

Pregunta 10. ¿Cómo se puede concienciar a la sociedad que no es estudiante a cerca de la educación inclusiva? 

Coral Elizondo
es necesario hablar de inclusión social
Yo haría campañas de sensibilización, es necesario hablar de inclusión social también, no solo inclusión educativa.

José Blas García
La concienciación es sencilla. Que mire a su alrededor. Que busque alguien igual a él. Que vea si la homogeneidad es falacia. Que todos somos diferentes, es más, que tenemos el derecho a serlo y a reivindicarlo. Pero que esta diferencia de todos no puede suponer desigualdad para nadie.
Y esto no es una opinión. Que todos somos diferentes, es una evidencia que pone de manifiesto las investigaciones en neurodiversidad.

Pregunta 11. El hecho de que haya alumnos con discapacidades y sin ella, significa que se lleva acabo la educación inclusiva o hace falta algo más. 

Coral Elizondo
La educación inclusiva es mucho más que estar en los centros educativos, es mucho más que entrar, es pertenecer. Hablar de educación inclusiva es hablar de pertenencia y acogida.

José Blas García
No, la inclusión exige algo más que la mera presencia física de alumnos diferentes en el mismo espacio aula. El contexto ya debe ser de por sí diverso ( otra cosa sería segregación). Pero la educación inclusiva exige de tres principios: presencia, participación y aprendizaje para todos. 
Dos acciones nos llevan hacia los diseños inclusivos de la enseñanza: aprendizaje mediante proyectos comunes y ofrecer opciones (de acceso, de expresión y de mantenimiento de la actividad) para desarrollarlos 

aprendizaje mediante proyectos comunes y ofrecer opciones (de acceso, de expresión y de mantenimiento de la actividad) para desarrollarlos 

DISPARAR LA AMÍGDALA

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“Sin emoción no hay aprendizaje”, nos enseña el profesor Mora. Esta hiperrepetida frase que tanto utilizamos, desde la búsqueda crítica de “la nueva educación”, solo tiene sentido si la teoría neuro-científica se pone en relación con la práctica educativa.


Como docente y educador que soy, el único objetivo profesional que contemplo, desde la intersección entre las ciencias de la educación y la neurología, es que dicha unión produzca mejora en los métodos de enseñanza y con ello, en los aprendizajes de mi alumnado. Y me esfuerzo en observar que esto es así. 

A pesar de que la neurociencia es una disciplina relativamente reciente, ya se posen conocimientos del funcionamiento del cerebro más que suficientes para trasladarlos, con cierto criterio, a acciones pedagógicas. En realidad, siempre lo hemos sabido: la sorpresa, la curiosidad, la emoción… son esenciales para aprender, porque ayudan a buscar y mantener la constancia necesaria para encontrar las respuestas que construyen un nuevo conocimiento. Todos los que estamos a pie de aula experimentamos en carne propia que emocionar con un cuento, hacer un chiste en un momento clave en el desarrollo de tu clase o generar curiosidad con un acertijo, no son acciones friqui, sino que se trata de actividades mediadoras y facilitadoras de aprendizajes posteriores. 

Pues resulta que en estas acciones tiene responsabilidad la amígdala. Se trata de una estructura subcortical situada en el interior de nuestro cerebro, con especial preeminencia para el funcionamiento del organismo en general y, por supuesto, para el aprendizaje en particular. Cuando la amígdala se dispara, por ejemplo, con una nota de humor emocionante, crea bonus de resiliencia positiva para después poder atacar, pongamos por caso, un complejo problema de matemáticas.


Su principal función es “predisponer para…” o lo que es lo mismo, preparar respuestas de aprendizaje en términos de conducta, relacionadas, proporcionales y adecuadas al estímulo y la emoción sentida. 

La amígdala adquiere así un rol funcional esencial en la valoración del significado emocional de cualquier experiencia de aprendizaje: satisfacción-rechazo; interés- desinterés; motivación o conducta disruptiva… son conductas promovidas o inhibidas a partir del control “amigdaliano”. De ahí la necesidad que surge en la escuela actual, tan importante como la alfabetización, de “enseñar-aprender” sobre gestión emocional.

Si las emociones están presentes en cualquier interacción humana, y la situación de aula no es una excepción, la necesidad de disparar la amígdala para promover cualquier acción de experiencia-aprendizaje de nuestro alumnado, parece obvia.

Este artículo ha sido publicado en LA SECCIÓN "en voz alta" de la REVISTA AULA - 283 (JUNIO 19) - Más allá de las manualidades y los manuales: una mirada a la educación visual y plástica 



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HACIA UN DERECHO LLAMADO PROMOCIÓN

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Preámbulo

A modo de preámbulo es importante pararnos para  reflexionar en una idea trascendental:  los modelos, las políticas y las culturas pueden,  o no, generar condiciones para la inclusión, pero no hacen inclusión  por sí mismos, es decir necesitan de intencionalidad y política de centro decididamente inclusivas.
Este marco lo hemos coreado en otras veces:
La educación o es inclusiva o no es educación.
Conviene recalcar en esta introducción que el apellido "inclusiva" que colocamos a la educación, se presenta como el derecho a estar, participar y mejorar en el aprendizaje de todos los individuos y no sólo de aquellos "etiquetados" como alumnado de necesidades educativas específicas, porque todas  las personas somos objeto de "necesidades educativas personales".

Cambio de mirada

El cambio de perspectiva (o de mirada que gusta a a muchos) es definitivo:
Mirar las diferencias en términos de normalidad
Porque
lo normal en los seres humanos es ser diferente
La educación debe contemplar el derecho a ser diferente y valorar como un hecho positivo: ¿sería deseable una sociedad clonada?

Innovación

En tiempos en los que se habla mucho de innovación, no hay innovación que valga si no contempla la inclusión. Esta genuina innovación para una educación equitativa y de calidad comenzará por cambiar la cultura docente que abraza la homogeneidad y rechaza lo diverso, por una cultura que acepte las diferencias, celebre la diversidad y promueva un trato equitativo para cada alumno y alumna.
La inclusión total es un reto decidido que se  camina junto al objetivo de  una escuela para todos. 
Y esto tiene sus implicaciones. Es necesario comenzar por saltar cualquier obstáculo y eliminar toda barrera a la inclusión. Esta es la #RevoluciónIducativa que tenemos en marcha. El horizonte es complejo  y no se presenta cerca, pero una filosofía humanista, que centre la educación en la persona, unas políticas que se declaren y se organicen incluyentes y uno modelos de centros que se rotulen y desarrollen inclusivos, no pueden contemplarla de otra forma.
Recuerda: o incluyes o excluyes, no hay término medio

Un derecho llamado promoción

Para llegar a paradigma innovador e inclusivo, el primer objetivo que debe fijarse en su proceso transformador e inclusivo es eliminar. o minimizar al menos,  las barreras para que todo el alumnado participe totalmente en el aula.  Contemplar a "todo el alumnado" implica que actuamos como escuela sin tener como referencia o etiqueta sua características físicas, mentales, sociales, contextos culturales,...
Una escuela innovadora e inclusiva es una escuela que se preocupa de establecer modelos organizativos, metodológicos y curriculares que ayuden a trazar puentes para que todo el alumnado pueda, no solo estar presente en el aula, sino también participar de un modo efectivo y promocionar de acuerdo a sus ritmos, intereses y capacidades.
Porque sí, aunque suene extraño, la promoción también es un derecho.
Todos podemos, y tenemos derecho, de promocionar ( como necesidad de desarrollo personal) si se dan las condiciones para ello, si se eliminan las barreras que nos pone el estándar y la normativa. 

La promoción requiere de dos acciones:
  • Evaluar ( realizar feedback continuo para aprender) 
  • Calificar (asignar un número y certificar) 
Hasta ahí todos de acuerdo.

  • La clave: en uno y otro proceso tomar referencia los puntos de partida de cada uno. ¿Es concebible una legislación que prohíba promocionar por algún motivo? Pues la nuestra habrá que revisarla. 
  • Insisto: es necesario que la promoción de todo el alumnado se considere como un hecho posible. 
  • Debate: ¿promoción a qué? Enseñanza Secundaria Adaptada. Formación Profesional Básica (Programas Formativos Profesionales) Adaptados. Ciclos Formativos Adaptados. Estudios Universitarios Propios Adaptados... La normativa adaptada al servicio de las personas.
 
Se trata de dar oportunidades, nunca de limitarlas
Sí se puede. Es una cuestión de derechos, de dignidad y de tener una actitud decidida a poner condiciones para que la inclusión académica, social y profesional sea una realidad en el sistema educativo español.

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La educación inclusiva es más que un principio: es un derecho- Entrevista en Faro de Vigo

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“La educación inclusiva es más que un principio: es un derecho”

José Blas García, maestro, pedagogo y profesor en la Universidad de Murcia (UMU): “Educación solo hay una, aquella que es para todos, sin apellidos y sin apartados. Si queremos apellidarla, pongámosle el adjetivo extraordinaria”, indica Participó en las Jornadas de Educación Inclusiva celebradas por la Consellería de Educación en Santiago.

// SELINA OTERO


 Para ver la Entrevista en  Faro de Vigo , cliquee aquí
José Blas García,experto en educación, en Santiago.

 -¿La educación puede ser no inclusiva?

¿Podríamos entender una educación que fuese adoctrinadora, antidemocrática, racista o antifeminista? El derecho a la libertad individual, a la democracia, a la igualdad sea cual sea tu origen, procedencia o raza o la igualdad entre hombres y mujeres está fuera de toda duda y no consentiríamos “una educación” en otro sentido. Pues bien, la educación inclusiva es también un derecho: el derecho a acceder y participar en la escuela, a aprender de manera social con otros iguales y a aprender y promocionar en la vida de cada cual. Es, mucho más que un principio o una filosofía que guíe la actuación educativa. Un modelo de apoyos y calidad de vida que toma como referencia un enfoque basado en los derechos humanos, declarado y asumido por la ONU en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Por tanto, educación, solo hay una, aquella que es para todos, sin apellidos y sin apartados. Si queremos apellidar a la educación, pongámosle el adjetivo extraordinaria. 

- “El aprendizaje o está centrado en el alumnado o no es aprendizaje válido para el que aprende”... leí en tu blog (“Transformar la escuela”).

¿A quién le interesan “cosas” que no les afectan a su vida, que no le emocionan, que se traducen en listados inconexos con la realidad en la que vive? Al diseñar aprendizajes no podemos tomar como referentes un currículo, habitualmente estandarizado y descontextualizado. Centrar el aprendizaje en el alumnado es pensar, por ejemplo, que al aprendiz no le interesan los tipos de bosques, sino, por ejemplo, por qué se queman y como está cambiando la vida en la Tierra por ello, el cambio climático y la escasez de lluvias y restricciones de agua en verano. Cuando el diseño se centra realmente en “las cosas” importantes que queremos (quieren o necesitan) aprender, entonces se hace significativo (conectado, relevante, aplicable) y se hace profundo e importante. Cuando el aprendizaje se centra en los conceptos importantes, entonces los contenidos curriculares (listados, clasificaciones y definiciones) se integran de forma natural. 
Desde mi opinión es necesario innovar desde el diálogo constante con la tradición educativa que nos ha traído hasta el momento en el que estamos. 

-Si ya en el siglo XVI se hablaba del paidocentrismo (el alumno como centro), ¿por qué tardamos tanto (comunidad educativa, sociedad…) en darnos cuenta? ¿se aplicó por épocas?

Porque hay concepciones distintas de lo que se enseña y , sobretodo, del para qué se enseña. Cada época es mediada por una corriente filosociológica que determina parte de su pensamiento y de su desarrollo cultural. En el siglo de los Derechos Humanos, estamos en un nuevo renacer del humanismo que pone a la persona en el centro. De ahí el tercer pilar que sube a la palestra en las competencias para nuestro siglo: “saber ser”
Así, aunque algunas de estas concepciones pedagógicas se han aplicado en diferentes momentos históricos (en España, por ejemplo dentro del movimiento Escuela Nueva), acontecimientos sociales y políticos que llegaron, variaron su desarrollo porque se modificó el foco del para qué se ensañaba.
En cualquier caso en estos momentos en los que reina el concepto innovación, el mundo es mucho más abierto, más transmetodológico y cualquier profesional de la docencia sabe que el enriquecimiento sistemático de pedagogía, históricamente y en la experiencia personal de cada uno se va acumulado sin dejar nada del pasado y aunando nuevas perspectivas y recursos. Desde mi opinión es necesario innovar desde el diálogo constante con la tradición educativa que nos ha traído hasta el momento en el que estamos. 
No se trata tanto de “saber”, sino de ser competente con lo que “sabemos” y utilizar lo que sabemos como “bien común”. 

El aprendizaje centrado en el estudiante abarca métodos de enseñanza con un cambio de foco en la instrucción del profesor al estudiante. ¿Crees que ahora caminamos en esa dirección? ¿Qué hace falta?

Absolutamente. Hoy no necesitamos la instrucción como portadora de información. La información está más al alcance de la mano de todos que hace un par de décadas, es mucho más horizontal y está más democratizada. El valor ya no está en tener información sino que lo relevante es transformarla en conocimiento vital, técnico, de mejora social... No se trata tanto de “saber”, sino de ser competente con lo que “sabemos” y utilizar lo que sabemos como “bien común”. 
Si hay diferencias entre nosotros en el caminar, en el hablar o en lo que nos sienta bien al comer y lo que no... ¿ por qué no las va a haber en la forma de aprender?


-También leí en tu blog: “el cambio pasa por mirar las diferencias en términos de normalidad”…

Es evidente que lo normal es ser distinto. No tenemos más que mirar de frente a nuestras parejas, hijos o compañeras de trabajo y ver lo diferentes que somos. Eso nos da la posibilidad de pensar que si hay diferencias entre nosotros en el caminar, en el hablar o en lo que nos sienta bien al comer y lo que no... ¿ por qué no las va a haber en la forma de aprender? Por tanto ¿podemos establecer currículas de talla única?
Diseñar un currículo donde todos tengamos cabida es una obligación de cualquier cambio educativo que se desee modificar. Personalizar la enseñanza no pasa por individualizarla (procedimiento costoso e impracticable), consiste en diseñar lecciones a las que cada uno se pueda “agarrar” de manera personalizado a su nivel de desarrollo personal y curricular.

-O incluyes o excluyes, no hay término medio… ¿Es una actitud, transversal en la escuela y en la vida?

En mi vida sí lo es. La metáfora es sencilla: Si quieres incluirme en tu grupo de amigos, no me invites a la fiesta, invítame a bailar en ella. No hay término medio. No me incluyes cuando me invitas a tu fiesta y me dejas fuera de la comida o del baile, pidiéndome que baile solo algunas canciones y explicarme que, como soy un poco arrítmico, cuando todos bailan, yo me siente y solo escuche la música. O me incluyes o me excluyes.
Más profesorado es necesario, esencialmente para bajar el nº de horas lectivas obligatorias y poder dedicar tiempos a coordinación, organización y planificación rigurosa del trabajo

-¿Para una educación inclusiva hace falta más profesionales en las aulas?

Más profesorado es necesario, esencialmente para bajar el nº de horas lectivas obligatorias y poder dedicar tiempos a coordinación, organización y planificación rigurosa del trabajo. La reducción de la ratio profesorado/alumnado es una reivindicación para la mejora de la educación, incuestionable. Pero no solo eso. Si reducimos al binomio inclusión-bajada de ratio la cuestión inclusiva, no estamos enfocando el tema de manera precisa. La bajada de ratio debe ir acompañada de proyectos inclusivos claros, donde la bajada de la ratio implique una estructura organizativa y metodológica inclusiva que lo argumente. Dos docentes en un aula, en coordinación eficaz y en estatus de responsabilidad horizontal ( que es diferente a la idea de uno es el responsable y el otro el apoyo) no solo mejora la atención al alumnado, si no lo que obliga a la cooperación profesional. Este elemento es clave para la mejora inclusiva: grupos de docentes trabajando en con objetivos inclusivos comunes.

-¿Qué recomendaciones daría a los docentes para poner en práctica la educación inclusiva?

La práctica inclusiva es una forma de ver la educación que hemos relatado extensamente. Si hay intencionalidad inclusiva, se produce acercamiento a un modelo basado en la persona como elemento clave de la educación. Pero esto no es suficiente. Tener herramientas metodológicas es clave para ello.

-¿A los centros?

Los centros deben lanzar una nueva mirada a sus proyectos, sus modelos organizativos y, si lo creen necesario, reescribirlos bajo la óptica inclusiva. Un proyecto consensuado, compartido y explícito es la segunda clave para comenzar, reemprender o continuar el camino inclusivo.

-¿Y a las familias?

Las familias son la tercera clave, la tercera patita del pilar inclusivo. Los docentes necesitamos su apoyo para iniciar el proceso inclusivo. Este proceso implica romper con situaciones dominadas, establecidas y, en cierto modo, emprender un camino de investigación y aprendizaje continuo. No es sencilla la decisión, y sentir una comunidad que confía en tus decisiones es un chute emocional que sirve de bálsamo para tomar mejores decisiones y aprender de los errores que puedan llegar.

-¿Podrías poner un ejemplo de educación inclusiva, con un caso concreto en el que se perciba el “éxito”, por decirlo de algún modo, de trabajar de esta manera?

En el ámbito gallego son pocos los centros que conozco. 
Uno de los que tengo referencias es un colegio público de la ciudad de Vigo. Se trata del CEIP Seis do Nadal. Su modelo inclusivo es un modelo del camino que puede seguir la transformación de todos los centros educativos (especiales y ordinarios) para repensarse como centros extraordinarios. Se trata de que cada alumno y alumna recibe la atención específica que necesita y al mismo tiempo pueda participar y socializar de modo natural con sus iguales en un ámbito de diversidad, entendida como cualidad humana y no como problema de este o aquel niño o niña.
Otro referente, aunque este más conocido es O Pelouro. Siempre ( y no desde que apareció en un libro "escuelas que cambian el mundo" ), me gustó, leí y vi documentos gráficos sobre O Pelouro. Me gusta la metáfora que maneja como eslogan de una escuela para todos/as, sin distinción ni etiquetas.
Su filosofía de relación con lo vital, de metodología basadas en proyectos, de empoderamiento del alumnado, de inclusión total...encaja con mi visión de la escuela y me parece que tiene muchos elementos organizativos, metodológicos y filosóficos de los que podemos aprender. 
En estos centros no hay magia. Hay trabajo, rigor pedagógico, organización que piensa en todos, estrategias que incluyen...e intención inclusiva. 

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TÉCNICA COOPERATIVA 4-2-1 COMO VARIACIÓN DE LA 1-2-4

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La estructura cooperativa simple 1,2,4 es muy conocida dentro de las dinámicas simples.
Es un ejemplo claro de una dinámica que cumple todos los principios cooperativos.
Se estructura en 3 fases.  En la primera fase se realiza el trabajo individual. Ante una pregunta, problema o reto, el alumnado, de forma individual, y tras un proceso de búsqueda de información individual, de memoria de experiencias anteriores o de una información aportada por el profesorado, propone una respuesta, solución o estrategia ajustada a la misma.
En la segunda fase (2) , los alumnos de un mismo equipo se organizan por parejas cooperativas (diadas cooperativas) y enfrentan, analizan, comparan, evalúan  y discuten sus propuestas , argumentando en qué se apoyan de la información obtenida y comentan sus fuentes para exponer y proponer su respuesta, creando una nueva propuesta conjunta que, como norma, pueda contener elementos aportados por ambos cooperantes.
En la fase  4, las dos parejas, continúan el proceso similar, enfrentando, describiendo, analizando, comparando, evaluando  y discutiendo sus propuestas, argumentando en qué se apoyan para exponer y proponer su respuesta, y creando una nueva propuesta conjunta de equipo que, como norma, deberá contener elementos aportados por los cuatro cooperantes.
Así, la solución será construida en un proceso cooperativo, propio donde el análisis, la reflexión y la comprensión de la descripción,, narración , relación, clasificación, concepto o algoritmo den lugar a un conocimiento de muchas más altura cognitiva, más horizontal y extendido (y por tanto más personalizado) y con más profundidad, y por tanto con más rigor y asentamiento.

Dinámica simple 4,2,1

Una variación de esta dinámica cooperativa simple es la denominada 4,2,1.
Esta mañana compartí en un grupo de Telegram, ante la pregunta de uno de mis compañeros de grupo, cómo se puede utilizar esta variante. Una variante construida a partir de conversaciones con mi compañero @AMarquezOrdonez, uno de más  grandes profesores inclusivos  que conozco y que me ayuda a crecer y cuestionarme cada una de las acciones educativas que plantemos desde un perfil cooperativo e inclusivo.

La dinámica simple 4,2, 1 es ventajosa en las situaciones en las que alguno o todos los aprendices cooperantes tienen baja competencia para enfrentarse al nuevo aprendizaje, bien por ser un nuevo concepto, por laguna curricular o por no tener adquiridos los prerrequisitos necesarios para enfrentarse a la tarea que se le demanda. 
En este caso, comenzar por la fase 4 (en la que las interacciones y el capital social cognitivo, curricular , experiencial o estratégico es variado, se multiplica y enriquece), ofrece la posibilidad de, en las sucesivas fases de 2 y 1, se pueda integrar de forma personalizada. 
En la fase 4 los miembros cooperantes, con mayor competencias del equipo, aportan, ante una pregunta, problema o reto, proponen respuestas o posibles soluciones  ajustada a la misma,  tras un proceso de búsqueda colectivo de información, de aportación de situaciones experienciales o de una interpretación de una información o documento aportado por el profesorado.
En la fase dos, los alumnos eligen, reflexionan, hacen suyas y profundizan en su comprensión y análisis en alguna de las propuestas aportadas por el equipo. La situación de dúo ofrece una interacción máxima y favorece procesos de evaluación (valoración, comparación, ...) compartida.
En la fase 1, cada alumno aplica su elección, comprendida y reflexionada, en una solución personal y ajustada a su competencia, pero que de la que ha habido un tirón (mediado socialmente)  desde su zona de desarrollo  a una superior ( y que no habría conseguido por sí mismo)
Si a esta dinámica, le unimos posteriormente la secuencia 1,2,4 para reforzar y hacer un análisis metacognitivo del proceso y procedimiento, ofrecemos oportunidad de que todos los principios cooperativos e inclusivos se puedan desarrollar en una dinámica guiada cooperativa.

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ENSEÑANZA CENTRADA EN EL ALUMNADO

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Artículo publicado en abierto en  
COLECCIONES: Revista Aula


La pedagogía centrada en el alumnado es una perspectiva en la que se fundamente una parte imprescindible del cambio que se está produciendo en la educación del comienzo de Siglo XXI, pero su desarrollo no se hace de manera espontánea, sino que exige de intencionalidad y acciones transformadoras.
 Comenius (siglo XVI) propuso el concepto de “paidocentrismo” para significar que el alumnado es el centro y la razón de cualquier acción educativa. Una mirada a la que volvió la Escuela Nueva y a la hemos recurrido para apuntalar un cambio educativo para el S XXI.El aprendizaje, o está centrado en el alumnado, o no es aprendizaje válido para el que aprende. La enseñanza centrada en el alumnado adquiere este valor cuando su planificación tiene en cuenta: (1) la acción de los aprendices como oportunidad para su propio desarrollo cognitivo; (2) la coordinación de contenidos curriculares e intereses del alumnado, como predictores de la consecución de un aprendizaje significativo, auténtico y profundo y (3) la unión de realidad vital y realidad escolar como potenciadora del mantenimiento del interés y la persistencia en la consecución  autónoma de los aprendizajes. 



Hacer al alumnado protagonista de su historia de aprendizaje, más que un titular, debe traducirse en intencionalidad de acciones, relacionadas, entre otras cosas, con:
  • Observar: Planeando las acciones de enseñanza en diálogo constructivo entre experiencia y visión del docente; mochila personal del alumno, currículum oficial y contexto.
  • Preguntar: Contando con ellos y ellas a la hora de tomar decisiones metodologías y curriculares, lo que supone ofrecerles la posibilidad de dirigir sus propias acciones de aprendizaje, de crear sus propias rutas y ritmos y de entender el error como parte del camino.
  • Movilizar: Instalando canales de interacción en el aula que permanentemente provoquen “actividad mental” observadora, reflexiva, analítico/sintética y creadora.
  • Desaprender: 
  • Evitando conscientemente las dinámicas de aula pasivas que aplastan la acción central y autónoma del alumnado: responde aquí; lee esto; cliquea en aquello...
  • Personalizar: Abriendo posibilidades de acción y aprendizaje. No todos aprendemos de igual forma. Es preciso diseñar estructuras de creación democrática del conocimiento y de relación del mismo en el aula.
  • Enriquecer: Integrando contenidos formales y no formales que ayude al alumnado a crear un currículo “propio”, auténtico y transformador.
La transformación pedagógica exige un compromiso con la exploración de modos diferentes de actuación docente. ¡Actuemos!




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A SOLO DOS CENTÍMETROS

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Artículo publicado en el monográfico "Inclusión educativa" de la Revista Voces, Plena Inclusión, nº 436, de 8 de marzo de 2019. 
Puedes leer el monográfico completo en

A solo dos centímetros

La escuela inclusiva es un hecho imparable al que se dirigen los sistemas educativos comprometidos con nuestro tiempo. 
Y, ¿qué significa un sistema educativo de calidad? Un sistema que incluye con medios, con recursos, con medidas y con formación de sus profesionales, a todo el alumnado en un modelo de acceso y permanencia universal y de progreso posible para todos. 

Y es que …

  • Ya lo dijo Thomas Huhn: La sociedad necesita “una gafas nuevas”. La sociedad necesita unas nuevas gafas que ayuden a “ver” desde otra dimensión; que hagan visibles los cambios necesarios para una escuela que sea capaz de transformar el modelo, persistente y recalcitrante, centrado en el déficit y que haga irrenunciable un sistema educativo que se enfoque más en solucionar las dificultades y problemas que genere el contexto; en eliminar las barreras que se levanten innecesariamente ante el desarrollo de las personas; en imposibilitar los prejuicios que se generan hacia lo diferente, lo desparejo o lo desigual y, además, en impedir la cerrazón en una exclusión propiciada por un modelo de aprendizaje de talla única y de medición estándar.
  • Es más fácil (más económico, menos arriesgado…) segregar que tolerar y respetar. Quizá por ello la escuela continúa siendo disfuncional. Por eso, quizá, la escuela continúa sin cumplir su cometido principal de “hacer crecer” a todos los ciudadanos de forma equitativa y justa.
  • La #revolucióninclusiva no es fácil para los centros educativos porque supone modificar, no solo la organización del centro, su estructura, espacios y tiempos y lo que se enseña en ellas, sino porque obliga a cambiar el estatus cultural, no solo del docente, sino también del contexto, del barrio, de las familias y de cada cual en su fuero interior.

Y como …

  • el camino hacia la inclusión que hemos recorrido cada uno y cada una, y el que nos falta por recorrer está lleno de baches y obstáculos, entonces, avanzar es lento.
  • No podemos avanzar de manera continuada, entonces son necesarias pequeñas rupturas del sistema. Disrupciones para comenzar de nuevo, pero desde un alentador e ilusionante RE-planteo de la educación elaborado con visor macro, sistémico, globalizado, multimodal y longitudinal… que incluya a todos desde todos los frentes y desde todas las esquinas.

Hablamos de pensamiento, de filosofía, de paradigma...

Y es que el reto de una escuela de calidad nace con los derechos humanos y se enraíza en los conceptos de la filosofía humanista más profunda de los grandes pensadores de la historia: valorar al ser humano y, sobre todo, la condición humana.
Caminar con paso decidido hacia una escuela inclusiva es basamento en los derechos humanos, pilares de la sociedad accidental. Porque la inclusión es un derecho… y una exigencia a los estados occidentales congregados alrededor de la UNESCO, que si en 1945, se obligaban para asegurar acceso universal a la educación para todos, hoy ya se han autoimpuesto una escuela equitativa, justa y de calidad para todos, que promueva la participación en la sociedad de todas las personas, con independencia de su capacidad. Y le han llamado Jontiem -1990, Declaración de Salamanca (1994) o Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. (2008). Ahora toca cumplirlo. 

Porque no se trata solo de generar modelos y políticas que pueden generar condiciones para la inclusión. Ahora se trata de hacerlas reales. Las leyes no hacen inclusión por sí mismas, solo ofrecen condiciones. 
No es suficiente con colocar el apellido "inclusiva" a todo lo que nos parezca segregador. Lo transformador es que deje de serlo. Porque sí se puede. Es una cuestión de derechos, de dignidad y de tener una actitud decidida a que las condiciones para que la inclusión académica, social y profesional sea una realidad. 

De la escuela de la exclusión a la escuela de la posibilidad solo hay dos centímetros, los que miden las palabras tolerancia y respeto... porque la educación o es inclusiva o no es educación. 


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CONDICIONES PARA LA INCLUSIÓN

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Hace tiempo que venimos estableciendo un marco de interés sobre modelos metodológicos y organizativos (DUA, Docencia Compartida, Aprendizaje Cooperativo; Aprendizaje Basado en Proyectos...)  que establecen condiciones para promover educación inclusiva.
Poco debate hay en ello, pero me parece importante pararnos y reflexionar en una idea trascendental:

Los modelos, las políticas y las culturas pueden,  o no, generar condiciones para la inclusión, pero 
no hacen inclusión  por sí mismos, 
Necesitan de intencionalidad y políticas de centro 
decididamente inclusivas.

Este marco lo hemos coreado en otras veces:
La educación o es inclusiva o no es educación.

Autor. Yance Tay.- Pixabay License

Conviene recalcar en esta introducción que el apellido "inclusiva" que colocamos a la educación, se presenta como el derecho a estar, participar y mejorar en los aprendizaje de todos los individuos y no sólo de aquellos "etiquetados" como alumnado de necesidades educativas específicas, porque todas  las personas somos objeto de "necesidades educativas personales".

El cambio de perspectiva (o de mirada, que les gusta a otros) es definitivo:
Mirar las diferencias en términos de normalidad
Porque
lo normal en los seres humanos es ser diferente
La educación debe contemplar el derecho a ser diferente y valorar como un hecho positivo. ¿Sería deseable una sociedad clonada?

Innovación

En tiempos en los que se habla mucho de innovación, no hay innovación que valga si no contempla la inclusión. Esta genuina innovación para una educación equitativa y de calidad comenzará por cambiar la cultura docente que abraza la homogeneidad y rechaza lo diverso, por una cultura que acepte las diferencias, celebre la diversidad y promueva un trato equitativo para cada alumno y alumna.

La inclusión total es un reto decidido en busca del objetivo de  una escuela para todos. 
Y esto tiene sus implicaciones. Es necesario comenzar por saltar cualquier obstáculo y eliminar toda barrera a la inclusión. Esta es la #RevoluciónInclusiva que tenemos en marcha. El horizonte es complejo  y no se presenta cerca, pero una filosofía humanista, que centre la educación en la persona, unas políticas que se declaren inclusivas y unos modelos de centros que se rotulen como inclusivos no pueden contemplarla de otra forma.

Recuerda: o incluyes o excluyes, no hay término medio

Para llegar al paradigma innovador e inclusivo, el primer objetivo que debe fijarse en su proceso transformador es eliminar, o al menos minimizar, las barreras para que todo el alumnado participe totalmente en el aula. Todo el alumnado en el aula implica que actuemos como escuela que no tiene como referencia o etiqueta las características físicas, mentales, sociales, contextos culturales,... de nuestro alumnado.
Una escuela innovadora e inclusiva es una escuela que se preocupa de establecer modelos organizativos, metodológicos y curriculares que ayuden a trazar puentes para que todo el alumnado pueda, no solo estar presente en el aula, sino también participar de un modo efectivo y promocionar de acuerdo a sus ritmos, intereses y capacidades.
Porque sí, aunque suene extraño, la promoción también es un derecho.
Todos tenemos derecho, y podemos, promocionar si se dan las condiciones para ello, si se eliminan las barreras que nos pone el estándar y la normativa. 
La promoción requiere de dos acciones:
  • Evaluar ( realizar feedback continuo para aprender) 
  • Calificar (asignar un número y certificar) 
Hasta ahí todos de acuerdo. La clave: en un y otro proceso tomar como referencia los puntos de partida de cada uno. ¿Es concebible una legislación que prohíba promocionar por algún motivo? Pues la nuestra habrá que revisarla. 
Insisto: es necesario que la promoción de todo el alumnado se considere como un hecho posible. La clave del  debate es ¿promoción a qué?
  • Enseñanza Secundaria Adaptada. 
  • Formación Profesional Básica 
  • Programas Formativos Profesionales -Adaptados
  • Ciclos Formativos Adaptados. 
  • Estudios Universitarios Propios 
  • ...

Dar oportunidades
No poner límite, porque ... el límite de cada uno es cada cual.

Sí se puede. Es una cuestión de derechos, de dignidad y de tener una actitud decidida a poner condiciones para que la inclusión académica, social y profesional  sea una realidad.

Autor: Josemdelaa : Pixabay License
Uno de los pilares en los que se sustenta la corriente de la Escuela Inclusiva en este proceso de revolución es la desaparición del concepto de "soy apoyo" en el sentido clásico. El apoyo es un reduccionismo ya superado por un constructo más amplio: La cooperación.
la cooperación entre profesorado para que los alumnos  y alumnas aprendan, no sólo más, no sólo mejor, sino de forma más personalizada y ajustada tanto a su características como a sus necesidades.
Incluir es más que poner apoyos ya que supone una movilización, reorganización y reimaginación (también de la exigencia) de los recursos del centro para ponerlos  siempre al servicio de la diversidad, que insisto, somos todos. 
Apoyar implica definir un nuevo rol del profesorado con la vista puesta en la inclusión. Apoyar implica coordinación para el logro de objetivos compartidos y definidos como equitativos.


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