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EL BOMBO DE LA LOTERÍA

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Pesaba en el sorteo de la lotería de hoy. Los números y los premios en dos bombos distintos y esperando a ver si coinciden. Y, vicios y defectos del oficio, -aunque piense como padre- me ha llegado una imagen de las conversaciones habituales que se producen en centros educativos en los días previos al inicio de curso.

  • ¿A quién te ha tocado?
  • A mi hijo le ha tocado de tutor el que llevó Juan el año pasado.
  • ¡Qué suerte!
  • Pues sí..es un maestro genial! Por qué  lo preguntas con esa cara ¿a quién te ha tocado a ti? 
  • Puff, ni me lo recuerdes. Mi Elenita continua con el mismo del año pasado... ¡Otro año sin emoción! Llevo la pedrea.
La mayoría de la veces, la suerte del maestro o maestra, profesor o profesora que te toque en el sorteo de los cursos y grupos, hace que el curso de nuestros hijos discurra de una forma u otra. Incluso a veces, avance en sentido negativo..que ya es difícil la contradicción.

De la individualidad a la colaboración

Me paso al papel de maestro y me pregunto cuándo los docentes valoraremos un curso de nuestros alumnos como esencial en su vida. A veces, confundimos eso con nuestro propio devenir..y pensamos que un curso se pasa como sea. 

Pues no, el curso de nuestros alumnos, es trascendente y no debe "pasarse como sea".

¿Es posible que el aprendizaje , la emoción , la motivación y la pasión por conocer esté al albur del maestro de turno que le toque en suerte a un alumno?

La cultura de "cada maestrillo tiene su librillo" ya es obsoleta.  En el momento que trascendamos de la idea de la individualidad y pasemos a la de colaboración, los centros se transformarán en organizaciones que aprenden juntas, que se apoyan, que debaten y consensúan los mejores argumentos, métodos y modelos de aprendizaje para su alumnado, dentro de su contexto. 

El aprendizaje del alumnado no es una responsabilidad única del tutor, es una co-responsabilidad del claustro ( ..y de la comunidad educativa). Y en esto los equipos directivos tienen mucho que decir y aportar: compromiso.

Para que ello se produzca, son necesarios: 
  • Espacios  de encuentro. reuniones formales e informales en los centros. 
    • Una coordinación formal efectiva, sin olvidar la importancia de la micropolítica en las organizaciones: todas las opiniones suman, (incluso las que van en contra de lo que opina la dirección) .
  • Tiempos y medios para una comunicación abierta, horizontal y constructiva. 
    • La importancia de la comunicación ( y de  los medios para ella) y de la escucha como forma de implicación de todos los miembros: todos somos importantes.
  • Debates abiertos y creativos para concretar unos Planes de Centros más allá de lo administrativo y obligatorio. 
    • Establecer días para hablar, para soñar, para debatir y exponer... las mejores ideas salen de momentos de debate y confrontación de ideas: Los torbellinos crean espirales de mejora infinitas.
  • Actitudes de cambio y mejora permanente, y pensar que las experiencias novedosas no son experimentos..son osadía y buen hacer. 
    • Cada uno cuenta: para poder hacer algo, es necesario de forma imprescindible, intentarlo.
  • Actitudes de ayuda entre todos los miembros de la comunidad , desde la perceptiva de la corresponsabilidad y el compromiso. 
    • Un centro educativo es una organización. Los éxitos deben ser compartidos..y los errores trabajados colectivamente.: todos debemos jugar a lo mismo.
Cada año, a la hora de aprobar la PGA, debato en un punto que considero clave: marcar objetivos como centro para el curso. 
A veces, encuentro miradas incrédulas a mi alrededor, pero continúo con la convicción de algo que escuché decir a alguien y que mi memoria ha adaptado: 

Pongámonos todos de acuerdo sólo en una acción, y moveremos el mundo.

Además,la experiencia me dice que :
  • Los centros que comienzan moviendo algo, generan una onda  contagiosa de movimiento que se hace imparable y un nuevo espacio virtual en el que se puede seguir profundizando y creciendo.
  • Nada une tanto, y hace crecer vínculos duraderos,  como la experiencia compartida.
  • La mejora  no es una meta sino un proceso. Sin pausa y sin prisas 
  • No hay mejora sin entrenamiento, sin leer, escuchar o visualizar algo nuevo.


Descansad..que nos vemos enseguida.



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SECUENCIA DIDÁCTICA PARA FOMENTAR EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO EN TU AULA

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¿SE PUEDE SER FELIZ ENSEÑANDO?

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-La educación podría ser una fiesta- 
escribe mi compañero Josep Maria Turuguet

¿Se puede enseñar a ser feliz?

La misión moderna de la escuela la definió Delors en 1996 en sus archiconocidos "cuatro pilares de la educación": aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser... a lo que le podemos añadir...aprender a ser felices.

Recuerdo con mucho agrado cuando, hace casi 20 años, el primer día de colegio de mi hija mayor, en el acto de bienvenida, la directora del centro pronunció una frase que me gustó enormemente: "Queremos que este centro ayude a vuestros hijos a ser felices". En aquel momento la frase me emocionó mucho más que si hubiera discurseado .."Queremos que este centro ayude a vuestros hijos a ser ... científicos, escritores, artistas o emprendedores"
Programar la alegría

Francisco Mora, en el libro "Neuroeducación" tiene un capítulo que me llamó la atención. Programando Alegría: Emoción. La emoción es  energía codificada que permanece físicamente en el cerebro límbico y el tronco del encéfalo. Esta energía la señalamos como el combustible que nos mantiene vivos y la que hace que las emociones sean la base más importante sobre la que se sustentan todos los aprendizajes. Dicho esto nos alerta sobre la importancia de este elemento tanto para el que aprende como para el que enseña.

Leí hace unos días a Krigelbach, neuropsiquiatra e investigador inglés, que “la neurociencia de la felicidad y el bienestar están dando sus primeros pasos”, y comentaba que la felicidad se ha puesto el punto de mira de la investigación neuronal para descubrir cómo funciona la felicidad en dos aspectos fundamentales: el placer y el deseo. “La noción de recompensa es un elemento central en estos dos estados de ánimo".

Aprender a ser feliz para ser feliz...enseñando

No es un trabalenguas. Es un proceso básico en la mejora de la escuela. ¿Se puede enseñar siendo infeliz?  En esa triste cadena, todos somos víctimas: los docentes que no son felices enseñando  es porque, quizás,  nunca lo fueron aprendiendo. Claro que ser feliz no fue nunca  una exigencia de la oposición que ganaron.

Uno de las claves del cambio educativo debe pasar, sin duda, por la "formación en felicidad" para sus docentes y que estos impregnen a sus alumnos la felicidad por aprender. No he visto ningún MOOC para ello. No sé si es posible. ¿Se puede aprender a ser feliz? LLamaremos a los neuroeducadores, a los coach, a los psicólogos positivos  a ver si nos ayudan.




Nesitamos recompensas


Mientras tanto, la preocupación de la administración, los equipos directivos, los claustros y de la comunidad escolar, en general,  deberá ser recompensar a  sus profesores para ayudarles a que sean felices: buenas líneas de diálogo y comunicación interna, considerar a cada profesor como individuo y como colectivo, valorar sus puntos fuertes y apoyarle en sus carencias, animarle y apoyarle en sus innovaciones, mejorar sus condiciones de trabajo...en resumen considerarlo  en los tres ámbitos que le constituyen: como trabajador, como profesional y como  persona. Toda acción que  contribuya a reducir un ambiente negativo es un pasito hacia la emoción, hacia el placer,..hacia la felicidad.

A más placer, más calidad. A mayor calidad, más éxito de la escuela. A mayor éxito, mejor clima escolar: Crear un mal clima ayuda poco a ofrecer calidad en las acciones educativas... y provoca síndromes bien conocidos como el burnout.


Cambiar burnout por happiness


No concibo trabajar como maestro y no ser feliz haciéndolo. Bueno, no lo concibo ni como maestro ni como nada. Pero un maestro no se lo puede permitir. No soporto las salas de profesores con docentes que despotrican, desde primera hora de la mañana ...de los niños, de sus familias, del sistema educativo y de la dirección. Tú eres un eslabón. Tú eres padre. Tú eres dirección. ¿Qué haces para arreglarlo?

Hace unos días fui a un colegio a una reunión de trabajo, eran las nueve menos un minuto, entré a la sala de profesores, pregunté por la jefa de estudios y alguien me dijo: debe esperar en la calle, la jefa de estudios no está. He quedado con ella -le insistí- Sí, pero debe esperarla fuera -repitió- Todo se aclaró cuando le expliqué quien era y a qué venía. Para arreglarlo me dijo: ah!! pensaba que era un padre de alumno. Acto seguido pensé: no me gustaría que mis hijos vinieran a este colegio. Y se me presentó: soy el director del colegio. Más tarde, todo el trabajo discurrió distinto (muy bien)... pero la anécdota estaba servida.
La alegría de ser  y sentirme maestro

A nadie le descubro nada si escribo que los estados psicológicos positivos te ayudan a ser feliz. Si eres verdaderamente feliz, podrás hacer feliz a los demás y tendrás éxito en lo que hagas porque sentirás que todos los que están a tu alrededor te ayudan a que así sea, y te empujan a ello. Confían en ti, porque eres feliz y les haces felices.

¿Qué pasaría si los maestros fuéramos conscientes del poder de nuestra felicidad como fortaleza positiva y la pusiéramos al servicio de la mejora de la felicidad de nuestros alumnos? 

Esta pregunta retórica ya tiene respuesta: Un cambio importante en la escuela. 

Esta cambio se llama  la escuela de la alegría motivación: la motivación hacia la tarea a realizar es el factor positivo. La emoción alegría (que se explicita con la sonrisa, con  atentas palabras, con auténticos gestos, ....) que redunda en los beneficios de los alumnos.

Si calidad de la escuela se mide por la calidad de sus docentes, 
entonces no me cabe duda que 
la calidez de la escuela se puede medir también a través de la calidez de sus docentes.


La escuela puede ser un espacio donde no sólo se busque la felicidad, si no donde se encuentre la felicidad.


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SENTIR Y PENSAR... PARA CREAR

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Acabando el curso universitario tengo dos ideas que me rondan en la cabeza y que voy a aplicar el próximo curso, basadas en mi experiencia del curso que finaliza.




Crear y uniformar no van a la par.

Este cuatrimestre universitario que acaba he aprendido con mis alumnos la manera de que aprendan (disculpar  la redundancia) más y mejor : ya no quiero que aprendan a través de mi, quiero que aprendan conmigo.

Me he dado cuenta que  cuando en el aula hay propuestas cerradas, dirigidas y encorsetadas (como son las curriculares al uso , al fin y al cabo) , las reacciones que me ofrecen en sus diarios de aprendizaje son homogéneas, pasivas y acomodadas. Van a por lo seguro y prefieren no arriesgar: ¿Profe, cómo lo quieres?


Os comento mi experiencia. He dejado que cada grupo, y cada alumno, investigara y se pusiera retos sobre una herramienta TIC aplicada a la educación. Sí, lo siento, confieso el mea culpa: me salté la guía y no les expliqué "Cómo hacer un vídeo educativo". A cambio he tenido 64 (la totalidad de mis alumnos) propuestas diferentes, propuestas que exceden lo que yo les hubiera pedido. No son  propuestas sobre vídeo, son  sobre vídeo.... y mucho más. Han enriquecido la clase y sus aprendizajes.


Sentir y  pensar se pueden auto-alimentar.

He decidido dedicar las primeras horas de mis clases del próximo curso a conocer a mis alumnos universitarios. Sí, me voy a cargar alguno de sus crédito ECTS ( qué serio suena) en hacer alguna encuesta, unas ruedas de presentaciones presenciales y virtuales,  alguna CLASScoffee, chat, foros...hablando de nuestros gustos. También a crear un grupo de faceebook y alguna lista de twitter;... a que me admitan en su grupo de whatsapp (no sé si querrán, jajajaja).  

Quiero conocerlos y que me conozcan. No no se trata que hablen de lo que esperan de la asignatura...se trata que sepamos lo que esperamos de la vida de maestros/as, de sus gustos, sobre lo que quieren aprender . Que haya empatía, el buen clima ( buen rollo, podríamos decir). Porque con buen rollo se aprende más. Seguramente, también se suspende menos ( que es un interés mutuo... de ellos y mio).

Este año mi grupo me hace preguntas, dudas, sugerencias, comentarios y les pido opinión... por facebook,  twuitter y aula virtual. Estamos conectados muchas horas la día..incluso de la noche. Me retiutean mis cosas, leen mis escritos, sé de su vida y sus pasiones...les escucho. Nos escuchamos.  Todo esto  no tienen que ver con la asignatura, lo sé. Pero yo les nombro en mis artículos y participan en mis propuestas externas a la facultad. Les emociona a ellos/as y me sobrecogen a mi. Hemos sido capaces de hacer  comunidad. Y creo que un maestro tiene que ser capaz de hacer comunidad: En un aula se necesitan emociones.

Tengo dudas si esto está bien. Bueno..no tengo dudas. Nos va mejor a todos porque me he dado cuenta que con emociones, con pasiones, con confianza..se disfruta aprendiendo. No se  trata de ser un "profe enrollao": Se trata de ser un profe implicado.


Soy maestro ante todo. En la universidad no sé si eso está bien,pero tampoco me importa: Hay que marcar distancias, estatus...ya son ya mayores y deben asumir su responsabilidad... Es verdad, son tan mayores!! ..son tan mayores como nuestros hijos e hijas.

A hacer comunidad se aprende haciéndola.

Transformar la escuela sólo será posible si apostamos desde todos los frentes: 
  • Formación inicial
  • Innovación del profesorado.
  • Cambio estructural.
  • Cambio social y político.
  • ...




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CERRANDO BRECHAS

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La separación sociedad-escuela es uno de los principales retos a superar en la educación del siglo XXI.
CERRANDO-BRECHAS-06-Magazine-INED21
Fotograma de la película: Los cuatrocientos golpes
Ya no se sostiene en equilibrio esta doble distancia: por un lado la escuela no quiere saber nada de los cambios de la sociedad y, recíprocamente, la sociedad no quiere saber nada de cambios en la escuela. Dos mundos que se dan la espalda,  aún sabedores que la mejora sólo vendrán de la mano de ambos. Y quizás, precisamente por eso, no se miran: sin cambio social será mucho más difícil el cambio educativo.
Un equilibrio pactado tácitamente
CERRANDO-BRECHAS-01-Magazine-INED21
Fotograma de la película: Los cuatrocientos golpes
La escuela, casi siempre ligada a instituciones (iglesia, estado…) es de natural conservadora, protectora de la estructura de la sociedad que la cobija.  En las sociedades avanzadas, el derecho a la escolarización universal debería haber superado este estigma que las instituciones educativas tienen desde su nacimiento. Pero no ha sido así. Paradójicamente los estados modernos han descubierto en sus políticas educativas una forma más de control de los ciudadanos. Sólo así podemos entender que se continúe potenciando  una escuela cerrada, controlada, medida y estandarizada como seguro de generaciones de ciudadanos disciplinados.
Miro a mi alrededor y cada día tengo más certeza que hay un movimiento constante en la base de la estructura de la escuela hacia el cambio. Un oleaje que comenzó siendo  humilde, como el aleteo de una mariposa, pero que ha roto la timidez  y ahora está presente en todos los eventos educativos (locales, nacionales e internacionales),  es portada y ocupa columnas de diarios y magazines y ha invadido las redes sociales. Tengo la suerte de vivir la enseñanza desde diferentes ámbitos  y constato evidencias, anhelos y deseos de mejora permanentes en todos los componentes  de las comunidades educativas y de aprendizaje. Pero al unísono también observo  el funcionamiento de una  oposición sin argumentos a ese cambio, un “conforTmismo” con el modelo de escuela existente que se ampara en el silencio. Un silencio de los que tendrían la obligación de “hablar”, de recoger propuestas y ponerlas en diálogo. Un debate que, seguramente, silencian  con la  esperanza de contrarrestar este movimiento a modo de antídoto a la máxima quijotesca del ladran luego cabalgamos. En estos días estamos asistiendo a mítines, programas  e informes electorales que ningunean el ámbito educativo (acaso hacen referencias breves y  genéricas) y quiero pensar que no  se dan cuenta que la ausencia de este discurso, tristemente, retrasará  aún más una transformación educativa que es urgente.
¿Por qué es urgente?
CERRANDO-BRECHAS-04-Magazine-INED21
Fotograma de la película: Los cuatrocientos golpes
¿Acaso en el mundo occidental podríamos seguir viviendo con una organización social  y política sin participación ciudadana o alejada de los derechos humanos? ¿Podríamos hacer un mundo sostenible utilizado los medios de producción del siglo pasado? ¿Acaso la medicina, el derecho, la ingeniería, la política, las relaciones económicas y mercantiles tiene que ver con los modelos  existentes en la épocas anteriores?
Por el contrario las escuelas continúan siendo una reproducción de siglos atrás, donde se instruye en vez de educar; donde los saberes son cerrados y clasistas; donde los modelos de enseñanza y aprendizaje son únicos y directivos; donde los aprendizajes están jerarquizados por una sociedad obsesionada en medir y comparar; donde la promoción de la rutina y la competitividad anula cualquier proceso creativo y donde se  excluye a personas, en razón de mal entendidas razones de igualdad que ignoran básicos principios de equidad.
Las investigaciones en neuro-ciencia lo aseguran: La adquisición del conocimiento y la configuración de la mente humana ha cambiado:
El conocimiento es dinámico, diverso y mestizo.
La construcción de conocimiento es horizontal y compartida.
El conocimiento no se consume sino que  se crea.
El conocimiento es autónomo y el valor de lo construido lo pone el creador, nunca viene determinado desde fuera.
El aprendizaje formal e informal se unen en un continuum que rompe espacios y tiempos estandarizados.
Los recursos para aprender son abiertos y plurales.
La potencialidad de las tecnologías nos abre multitud de  maneras de personalizar el aprendizaje, así como de la posibilidad de modificarlo rápidamente  y compartirlo.
La brecha entre escuela y sociedad
CERRANDO-BRECHAS-02-Magazine-INED21
Fotograma de la película: Los cuatrocientos golpes
Entre los jóvenes hay un desapego al sistema educativo constatable. Y no sólo de la enseñanza obligatoria, también de la universitaria. ¿Por qué esta falta de aprecio? La separación  escuela-sociedad ha sido más que evidente en los últimos 40 años de los que tengo memoria: en la escuela te enseñaban contenidos que no podías adquirir en la calle y en la calle aprendías todo aquello que la escuela ocultaba o ignoraba a propósito.

Es hora de cerrar brechas, de tender puentes que den sentido a una escuela para la sociedad del siglo XXI. La escuela de espaldas al contexto  es una cuestión que tenemos que resolver los que nos dedicamos a la educación de forma urgente, si no queremos que la “institución educativa” quede reducida a un acontecimiento histórico del pasado para las próximas generaciones.
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DIME CÓMO ME EVALÚAS Y TE DIRÉ CÓMO VOY A ESTUDIAR

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www.avemva.es
Gran parte de cómo aprenden los alumnos tiene que ver en la forma que les evaluamos.

Nuestros alumnos son listos..y funcionan con lógica aplastante.

Los buenos alumnos no lo son tanto por su gran competencia, que muchos la tienen, sino porque son capaces de adaptarse a lo que les pedimos los profes. Eso sí, la adaptación también es un signo de inteligencia..y de supervivencia. Los profesores somos los amos. El profe pone las notas.

Los chicos nos contentan fácilmente: Si quieres las respuestas de memoria en un examen... mi esfuerzo se dirige a las respuestas de repetición. Conocen muy bien su  trabajo después de muchos años de practicarlo:

La trilogía: memorizar-examinar-olvidar.

Si el objetivo es contentarnos..y que le califiquemos bien...entonces hacen lo que queremos: Resuelvo como tú me pidas...y me preparo para ello.
Las pruebas de selectividad son el ejemplo claro del sistema: preparar específicamente un modelo de examen durante los dos cursos que se compone el bachillerato. Triste etapa si sólo sirve para eso.

Dime cómo me evalúas y te diré como voy a estudiar.

Este silogismo tan simple  mueve implícitamente la maquinaria de cómo se desarrolla la enseñanza y las relaciones de aprendizaje en un aula, en una escuela, en un instituto,... en la universidad.

Los alumnos lo tiene claro: Aprender es una cosa y estudiar es otra.


  • Estudiamos para unas oposiciones, una reválida, un examen.
  • Aprendemos para utilizar, para saber, para disfrutar y compartir ... y para crecer.
  • A veces, también aprendemos estudiando ...si estudiar lo hacemos sinónimo de analizar, comparar, investigar, debatir, sintetizar, evaluar...crear...y luego recordar.

No es tan difícil verlo: Si el objetivo de la escuela no es que aprendas sino que apruebes (y tenemos ejemplos que lo evidencian como la liberación de las preguntas PISA y la preparación explícita para ello), entonces el objetivo en el estudio de los alumnos  no es aprender sino superar el examen, superar una prueba. No es lo mismo estudiar para una prueba test que evalúa una máquina, que aprender para exponer ante sus compañeros que evalúan en debate.  Los alumnos pasan lo que podemos llamar "síndrome reválida"..y en el fondo les gusta:

"A otro examen,... que éste ya está pasado" 

El objetivo de los alumnos más capaces se transforma en llegar a superar todos los exámenes. Y después..después superar unas oposiciones...de memoria.

Los buenos resultados académicos son  lo más valorado socialmente y el método más fácil de conseguirlo es repetir al profesor aquello que él te repitió en una ocasión.  ¿para qué hacer otra cosa?
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DE LA INNOVACIÓN A LA TRANSFORMACIÓN

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¿Se puede innovar sin transformar la organización de los centros? Si la respuesta es no, comenzaremos este artículo por la  conclusión: la transformación organizativa es urgente y necesaria: la tercera revolución educativa.
La innovación como el camino del cambio educativo
Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio
Las primeras  revoluciones  comenzaron a producirse  en el ámbito personal. La revolución silenciosa  de cada uno en su intimidad, contagiosa por compañeros y aulas. La revolución educativa empujada desde la insatisfacción  de saber que lo que haces como docente en el aula tiene poco recorrido y que deseas cambiar. Atreverte a salir de la zona de confort; cambiar  creencias sobre lo que es aprender y enseñar; entrar en procesos de formación (compartida, de auto y heteroformación) , aprender “con y de otros” y derivar hacia una didáctica mestiza en lo teórico y lo práctico, ha constituido el gran salto,  la primera revolución educativa: la innovación de ámbito personal. La innovación “por dentro” para poder continuar el proceso.
La segunda revolución salió de las aulas. La constatación que nuestros alumnos no aprenden lo que les enseñamos;  la necesidad de  cambios metodológicos para llevar al alumnado a  aprendizajes auténticos; las necesidad de introducción de las tecnologías de la información y la comunicación como herramientas de aprendizaje y mejora; la modificación de los espacios y los tiempos;  la creación de una nueva arquitectura para aprender, han  instituido una imparable  diáspora hacia territorios inexplorados en las aulas donde el aprendizaje está erigiéndose como el verdadero valor añadido a la escolarización universal.
DE-LA-INNOVACIÓN-A-LA-TRANSFORMACIÓN-Magazine-INED21
Hacia la tercera revolución educativa
DE-LA-INNOVACIÓN-A-LA-TRANSFORMACIÓN-02-Magazine-INED21
Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio
Las dos revoluciones anteriores nos han traído hasta este punto, por un camino de no retorno que, además,  nos resulta insuficiente o, cuanto menos, lento. Necesitamos un dar un paso más. La tercera revolución: de la innovación  a la transformación.
Jerarquización, estructura cerrada e incomunicada, departamentalización, especialización reduccionista, normativa estandarizada e impersonal, falta de autonomía y anulación de posibilidades creativas, micropolíticas e intereses diversos e incluso antagónicos, relaciones informales ninguneadas, carencia de valores compartidos, ausencia de decisiones estratégicas consensuadas, rigidez en la formación de plantillas…son elementos que definen los modelos organizativos de la mayoría de los centros educativos. Y no es que no sepamos…paradójicamente equipos de trabajo, colaboración, interdependencia, construcción social, creación, interacción…son sustantivos que la mayoría  de los docentes coincidimos en señalar como claves para el aprendizaje auténtico de nuestro alumnado. Si aprender es mejorar ¿podríamos aplicar los mismos conceptos para la mejora de los centros educativos?
¿Es posible que el cambio educativo no pueda avanzar mientras continuemos anclados en organizaciones basadas en “el trabajo en serie” del profesorado? Mi admirado Enguita responde  perfectamente a esta pregunta y argumenta sin paliativos que la excesiva organización burocrática impide que se propongan objetivos cuya consecución sea una responsabilidad común. Esta burocratización  divide el trabajo, con lo que los ámbitos de especialización se convierten en reinos independientes donde  es muy difícil compartir  conocimientos ni resolver problemas en forma colaborativa.
Los centros educativos pueden cambiar en su funcionamiento
DE-LA-INNOVACIÓN-A-LA-TRANSFORMACIÓN-01-Magazine-INED21
Fotograma de la película: 2001: Una Odisea del Espacio
No es discutible que la escuela está cambiando y que  la presión y el movimiento se están haciendo a pie de obra, llega desde el aula, en un proceso de empuje vertical de abajo arriba. Quizás, el problema estriba en que los docentes nos hemos centrado en lo que sabemos hacer: El cambio personal y metodológico. La visión burocrática hace que difícilmente asumamos riesgos en decisiones organizativas. Necesitamos la tercera revolución: La estructural. ¿Corresponde solamente a los equipos directivos esta transformación?  Evidentemente no. La responsabilidad es de todos, comenzando por los responsables institucionales, y entre todos podemos hacerlo.
¿Pueden los centros innovar para adaptarse a las formas actuales de entender la educación? ¿Pueden los centros cambiar y mejorar? Bolívar, Escudero o Santos Guerra llevan muchos años insistiendo (en ese sentido este artículo no tiene  nada de novedoso) y haciéndonos  reflexionar sobre esa misma pregunta ¿Pueden aprender las escuelas?  La respuesta es contundente: SÍ. No hay novedad, pero sí urgencia y necesidad de compromiso: ya no podemos continuar hablando sólo de  innovación educativa, ahora toca hablar de transformación en la educación.
Sabemos de sobra que  sólo cuando los profesionales están continuamente aprendiendo y pensando colectivamente sobre cómo mejorar su práctica es cuando pueden crear condiciones óptimas para  el aprendizaje de sus alumnos. A esta acción reflexiva debe continuar una acción actual, en la que los equipos directivos tienen mucho que decir: propiciar autonomía y potenciar el liderazgo pedagógico.
Los responsables educativos también tienen mucho que aportar: es evidente que los centros educativos pensados como estructuras burocráticas , regulados por normas e instrucciones cerradas, con procesos de trabajo estandarizados, objetivos preestablecidos por agentes externos, racionalidad y uniformidad, como características esenciales, son espacios para la enseñanza y el aprendizaje que se alejan del dinamismo y la exigencia de una educación creativa: Parafraseando a Sir Ken Robinson, podemos asegurar que  las estructuras organizativas están matando la innovación. 
Es preciso flexibilizar la rigidez en la formación de plantillas docentes, donde los méritos individuales (exclusivamente laborales) den paso a adjudicación de plantillas por Proyectos Educativos, con manifiestas iniciativas de liderazgo pedagógico, compromiso y capacidad de asunción de riesgos en beneficio de la mejora educativa de la comunidad en la que se radica. Seguramente, un modelo de adjudicación de  destinos mixto, con capacidad de aunar derechos individuales y proyectos grupales podría potenciar el desarrollo de iniciativas innovadoras,  variadas y de gran valor educativo.
La cultura del aislamiento del profesorado y el individualismo es, sin lugar a dudas, una de las principales causas del persistente fracaso en la puesta en marcha de cualquier cambio educativo. Trabajo aislado, privado sin ámbitos comunes de compartir y comunicar, continúa conformando el carácter de muchos docentes. ¿Podríamos cambiarlo? El docente, en la escuela clásica, está considerado como un instrumento y no como un agente implicado en las decisiones del propio sistema. Una de las primeras transformaciones necesarias será propiciar  dinámicas autónomas  en los centros que doten de  protagonismo a los docentes, donde la responsabilidad de funciones no esté asignada jerárquicamente, sino  distribuida en relación a cada una de las tareas a desarrollar en cada momento u ocasión.
En definitiva, se trata de una visión de la enseñanza entendida como una tarea colectiva, colaborativa y centrada en el profesorado como el motor del cambio, como profesional con capacidad, autonomía y juicio para la toma de decisiones para la mejora educativa más allá de las paredes de su aula. Una transformación estructural apoyada en tres pilares:
1
Los docentes como compromiso hacia la participación proactiva en la mejora de los centros y el aprendizaje de los alumnos;
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Los equipos directivos alejados de la visión reduccionista de meros gestores y lanzados como líderes dinamizadores y canalizadores de iniciativas  e intereses compartidos por la comunidad educativa.
3
Los responsables educativos como gestores empáticos, que escuchan activamente a la ciudanía, con capacidad de aglutinar intereses a modo de normativas generadas al lado de la escuela y nunca contra ella.

No esperemos a que nos llegue. La transformación tiene un motor que es intencional ¿Quieres? ¡Puedes!
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MIS 10 NEGACIONES

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MI COLE NO ES UNA EMPRESA ,Y POR ESO ME NIEGO A..
  1. Llamar al aprendizaje ...trabajo.
  2. Referirme a los estudiantes como workers.
  3. Cambiar la creatividad por emprendimiento.
  4. Diseñar la educación para clientes en vez de para familias.
  5. Guiarme por normas ISO, AENOR o... PISA para homologar y medir la enseñanza.
  6. Que la comunidad educativa sean stakeholders
  7. Recibir directrices de economistas sobre educación y a lo que hacen los pedagogos llamarle humo.
  8. Que la educación se mida en parámetros de producción y crecimiento económico.
  9. Creer más interesante para las personas  la educación financiera que la artística.
  10. Que la enseñanza pública se deje en manos de empresas.

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De especialista a entrenador.

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¿Qué haremos los maestros y profesores cuando los alumnos no nos necesiten para aprender, sino que nos necesiten para guiarles en su aprendizaje?

Realmente nadie nos enseñó a ser entrenadores. Debería haber una escuela de entrenadores, como la de fútbol, donde no te enseñan a jugar al fútbol y no es necesario enseñar a tus pupilos cada gesto, cada toque, cada jugada... sino a extraer de cada jugador la genialidad que lleve dentro. Los buenos entrenadores no han tenido por qué ser grandes jugadores.

En tiempos pasado el profesor de matemáticas debía ser exacto en su cálculos, debía saber mucha teoría matemática y conocer muy bien la estrategia y secuencia perfecta para resolver el problema imaginario y escolar. Ahora, lo importante no es la exactitud de resultado ni el seguimiento de proceso único, sino la capacidad de llegar a situaciones, preguntas y nuevos problemas no previstos inicialmente y que surgen en el desarrollo del primero. Las matemáticas son estrategia, reversibilidad, probabilidad, resolución colectiva y creativa. Nos nos valen los antiguos argumentos. La tecnología suple el resto. 

¿Dónde está el temario? Los temas no son temas cerrados. Son tópicos abiertos. Y las asignaturas no existen..la vida es interdisciplinar. 

¿Donde está el especialista? No podemos ser buenos en mates y malos en dibujo: matemáticas es representar. No podemos ser buenos en ciencias y malos en lengua; un científico expone y argumenta sus descubrimientos. No podemos ser buenos en música y malos en sociales: la música es historia y la historia tiene música. 

La comunicación es global. No es necesario saber gramática inglesa para ayudar a nuestros alumnos. Es necesario hablar en inglés, para buscar información, comunicarla y compartirla con el mundo.

¿Qué haremos cuando no sea necesario dar la clase,...explicar contenidos? ¿Qué haremos cuando los alumnos se hagan preguntas que nosotros nunca nos habíamos (ni habríamos) hecho y , por supuesto no conocemos la respuesta? ¿Qué haremos cuando enseñar y aprender sea la misma cosa?

¿Seremos maestros cuando los temas ya no están seguidos en un libro, cuando ya no haya currículo preestablecido?. El currículo se ha vuelto constructivo y nosotros , los docentes, somo sus arquitectos. Diseñamos currículo tomando opiniones, necesidades y nuestros alumnos y sus familias, del contexto, de la historia cotidiana..

¿Qué haremos cuando nuestra clase ya no sea nuestra clase. cuando los alumnos tengan múltiples referencias para aprender, cuando el horario y el espacio para aprender sea ubicuo?

Seremos entrenadores, motivadores, compañeros empáticos y comprometidos con el aprendizaje de nuestros alumnos...y al mismo tiempo aprendientes incesantes en un mundo que ha corrido mucho desde la fábrica hasta el aprendizaje informal, permanente y líquido.

Pues , entonces,... entonces sí... tendremos que pasar de ser especialistas de algo a entrenadores de todo.
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Deberes: ¿esfuerzo o hartazgo?

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Derechos de imagen







Ayer Laura Bermmudez colocaba un post en Facebook NO+Deberes en el que me invitaba a participar en un debate sobre la inutilidad de los deberes. Lo haré en este espacio que me proporciona más extensión y facilidad.

Con el tema de los deberes hay muchos interrogantes

  1. ¿Es obligatorio «poner deberes»? ¿Hay algún lugar donde se nos  obligue a los docentes a poner deberes? ¿Norma, instrucción , ley? No la conozco. Luego los deberes son una decisión del maestro o la maestra. 
  2. ¿La comunidad educativa puede opinar sobre ello? Obviamente es muy importante que se hable con las familias, con los compañeros, con la dirección del colegio y llegar a consensos... y se expongan puntos de vista, pero la decisión final es del maestro/a. Un decisión que debe estar fundamentada y , esencialmente, relacionada con la forma de entender la enseñanza y el aprendizajes ( llamémosle metodología) que se desarrolla en clase.
  3. Los deberes, en el sentido escolar de la palabra, están ligados a una metodología específica: instrucción, repetición, memorización..Para cambiar la cultura de los deberes.. ¿es necesario cambiar la metodología?
    1. Iniciativas metodológicas relacionadas con la inversión de los tiempos en la escuela ( La clase invertida) nos dan indicadores, pautas y pistas de cómo gestionar la responsabilidad y la participación del a familia en relación a la escuela, con la progresión del trabajo escolar en la casa y con el tipo de tareas que son aconsejables desarrollar en los tiempos de familia. 
    2. La eliminación de libros de texto debe ir acompañada de su sustitución por Proyectos de aprendizaje construido y compartido por los propios alumnos:. Metodologías ABP, TBL, ABN..,, y por otra forma de entender la evaluación y los aprendizajes valiosos.
La cultura del esfuerzo no puede ser la cultura del hartazgo. La modificación de conductas por saciación es de sobra conocida en el ámbito de la pedagogía. La escuela ano puede utilizarla en contra de sus objetivos. En las horas "de aula" es donde debe estar presente la participación y el el interés MÁXIMO por aprender cosas relevantes, y ahí es donde hay que poner esfuerzos por todos los lados ( docentes, alumnos y familias) para conseguir aprendizajes memorables para toda la vida del aprendiente.

Los "deberes" es un sustantivo que debe conjugarse con el mismo verbo y tiempo que "los derechos" a jugar, hablar, reír, estar con la familia, ver la tele, ir al cine, leer un cuento ( sin hacer ficha sobre él) practicar deporte....

En definitiva, si los deberes buscan la mejora tenemos que saber que :

  • El aprendizaje auténtico se consigue mediante procesos interactivos y conectivos, nunca por repetición.
  • El aprendizaje es interactivo. Las actividades que se realizan en soledad ( sin la mediación profesional adecuada) sólo sirven para perpetuar errores, por muchas libretas y cuadernillos que se corrijan a posteriori, provocando un esfuerzo estéril en alumnos y profesores.
  • La importancia de las actividades es construir aprendizajes en colaboración. Ni si tan siquiera la corrección colectiva aporta nada al aprendizaje. Seguimos administrando placebos en la enseñanza.
El título de este post podría haber sido también:
  • Deberes ¿Esfuerzo o re-esfuerzo?
  • Deberes: Cultura del hartazgo
  • Deberes, la contrapedagogía del aprendizaje placentero.
  • ¿Quién roba el tiempo de familia?
  • Deberes: La familia al servicio de la escuela.
  • Deberes: The flipped Home-time
Gracias Laura por invitarme a esta reflexión.





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DANDO LA NOTA

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http://gestiondenotasdelosalumnos.blogspot.com.es/

Evaluación y examen son dos sustantivos que van unidos en el imaginario docente. Cuando hablamos de uno, en realidad queremos nombrar al otro y viceversa.

Es un tema de opinión dispar en los comentarios de sala de profesores y de reuniones de formación. El asombro de muchos es total: Si no examinamos, ¿cómo sabemos la nota? . ¿Y si te reclaman? Yo no me expongo a una reclamación.  
Tal y como están los juzgados en España, casi ningún docente nos sustraemos a la tentación de realizar nuestro examencito de turno para justificar y certificar los aprobados. Bueno, mejor que justificar los aprobados,  que nadie nos pueda refutar los suspensos. 

El examen como documento oficial de nuestra acción evaluadora. Tanto, que hay que conservarlos #nosécuantotiempo...por si reclaman.

Las frases hechas son míticas: Yo no suspendo, se suspenden ellos. Un 4´8 es suspenso. A partir de ahí..hablamos...a veces ni eso, como expone Jordi Martí en su (siempre) magnifico post 4´974, que recomiendo leer.

Las justificaciones al examen también son ya elementos clásicos.

  • Objetividad: En un eufemismo total, los exámenes los clasificamos dentro de las denominadas pruebas objetivas. Como si el profesorado no tuviéramos nada que aportar a la "evaluación". La realidad es que así, con "lo objetivo"  justificamos lo innecesario de aportar nada más. Otras evidencias que nos compromete como docentes.  
  • Justicia: El sentido de justicia docente se salva, simplemente,  con un examen al trimestre. Un sólo examen nos proporciona la limpieza de conciencia justa y equitativa. Evaluar a todos de forma justa: el mismo examen para todos, único, finito y final.

Hay docentes que enseñan a base de exámenes: de tema; parcial; mensual; trimestral; global...todo un catálogo de exámenes para "hacer estudiar a los alumnos". ¿No es mejor hacerles aprender?
Evalaución continua ¿? llamamos algunos. Obviedad, si el examen es igual a evaluación; evaluación continua es igual a continuidad de exámenes.

Veo a los alumnos preocupados por los exámenes,pero no preocupados por aprender. ¡Es lo que ha creado este modelo! Es es sumo de la "funcionaritis" española. ¿Es eso lo que queremos?

En realidad, nos hemos acostumbrado al examen porque es el sistema de evaluación, como llamarlo...menos complejo...menos "trabajoso" y con el que no te pillas los dedos. Le dedicas un ratito  a preparar las preguntas (si es que no te las proporciona la guía de la editorial de turno) y un ratito más largo a corregirlas y poner las notas ..y listo. ¿Lo recuerdas? Has aprendido. ¿No lo recuerdas? Debes repetir. ¿Mañana? Ya no importa. ¿Sirve para algo lo memorizado? ¿Sabes qué hacer con eso que has memorizado? Tampoco importa. La cuestión es memorizar. Codos. Cultura del esfuerzo le llaman. Sufrimiento.
Corregir es pesado, "no le vamos a restar mérito", sobre todo si tenemos unos criterios claros de corrección. No quiero acabar sin hacer honor a la verdad.  Hay mucho profesorado que también evaluamos queriendo ser más objetivo y lo hace utilizando pautas de observación (incluso rúbricas), en cuadernos cuadriculados (recuerdo que las editoriales hacía unas fichas de alumno  muy apañadas) en las que incluimos  las notas de salir a la pizarra, de las preguntas de clase  y los clásicos positivos y negativos (asociados al comportamiento)... Pero, a la postre, esto sólo vale para redondear la nota del examen,

Si no hay examen,.. no hay nota.

No lo digo por ironizar (más). Vivo cada final de trimestre unos cuántos casos de ese tipo. " No le puedo evaluar, no hizo el examen".¿Qué calificación le pongo  si no tengo notas ? El examen es el único conocimiento que tenemos del trabajo del alumno.

Hay docentes que nos nos gusta dar la nota...(o la damos demasiado)...y claro..acabamos estando de acuerdo Enguita: Hay que quitarse el sombre ante los jesuitas.
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