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Progr(amar) en tiempos revueltos

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Vaya trimestre que estamos cerrando con las dichosas programaciones, principalmente en secundaria. He comprobado cómo acabamos aborreciendo esta tarea docente que tanto nos significa como profesionales técnicos (que no tecnócratas) y que nos diferencia de otros profesionales. Saber programar la enseñanza es conocer nuestro trabajo.
¿Por qué ocurre esto? 
Programar se antoja a los docentes como una de las actividades más  inútiles del trabajo del profesorado, una de  las menos queridas y, despectivamente, le llamamos "papeleo". La verdad es que siendo una opinión tan compartida no tengo más remedio que plantearme el porqué ocurre esto.O lo que es lo mismo, por qué el hecho de programar lo consideramos un trámite, un incordio tan inútil. No lo hago por cuestionamiento supino ( ...que también) Lo hago por coherencia y honradez: futuros maestros aprenden planificación educativa..y soy yo el que, no sólo les guía, sino que les obliga a planificar.

Intento poner un poco de orden en mis ideas.

Y para ello compartiremos un par de básicos:

  • que la enseñanza es un proceso, no un destino; 
  • que trabajar juntos con otros requiere  tener objetivos  y puntos de vista comunes.
  • y que la programación es una declaración de intenciones , un proyecto educativo...y los proyectos son susceptibles de cambio.
El caballo de batalla: Los estándares

Los estándares de aprendizaje está siendo uno de los artífices del cabreo colectivo, de  la denominada burocratización de esta  tarea docente, que por otro lado se antoja imprescindible.
Pero claro, empezamos mal con la definición de los mismos: resultados, medibles, graduar rendimientos y diseñar pruebas.
Así vienen precedidos de la mala prensa (ganada a pulso) que tiene PISA y las pruebas de evaluación externas, por descontextualizadas y por inútiles, pues, lejos de ser una herramienta que proporcionara pistas, se ha convertido en una manera de clasificar centros..y con ellos . indirectamente ( y directamente, sin paliativos) a sus docentes. O no lo han explicado bien..o no lo hemos entendido. He escuchado entre sus bondades que estas pruebas son una herramienta de mejora..¿donde está la devolución de los puntos sensibles de mejora?. Yo la desconozco.
La oportunidad de programar "de verdad"

Sin embargo, con esta humare(d)a ( palabra derivada de mareo..y ya sabemos que a río revuelto y mareado ...ganancia de los de siempre: los estáticos y acomodados) se nos está escapando la oportunidad de programar "de verdad". ¿Y eso qué es? Pues poca, pero importante cosa: que al programar sin copiar y pegar de editoriales o de otras programaciones, podemos pensar y re-pensar en lo que queremos y necesitamos, en lo que quisiéramos y necesitaríamos (como condicional de deseo) y a hacerlo con otros, con nuestros compañeros de departamento o de nivel. Y precisamente quejándonos y no valorándolo como oportunidad de cambio, hemos llegado a hacer precisamente aquello  de lo que nos quejamos: convertirlo en un acto puramente democrático. Eso si que es duro, programar y que sea un trabajo inservible.
Insisto en un argumento anterior (perdonad las idas y venidas): lo programado es solo un acto intencional, la verdad verdadera es, sigue  y seguirá siendo ..la práctica. Pero, resulta que al no programar, al no repensar, al no crear oportunidades de mejora, de no introducir elementos nuevos, colaborativos, socializados...hacemos que la práctica sea reiterativa, monótona y amarillenta.

Ya lo dije en otra ocasión. Nos preocupamos de hacer la programación en un formato determinado ( tablas habitualmente) , sin embargo  la creatividad nos permite ( ahí no hay ONCE que valga ni mande) planificar como queramos..y con la colaboración de quien queramos. No me voy a extender (que es navidad) , pero tampoco voy a omitir lo interesante que es contar con la opinión otros actores ( alumnos, padres, otros agentes educativos). Sí, de contar con ellos, de preguntarles y de incluir SUS propuestas en NUESTRA programación:  y así hacerla de todos.

Contar con más voces, nos ayudará a enriquecer el currículo, a darle otro aire, a mejorarlo ..y a crear complicidades y compromisos. Esta última frase debe  tener que ver con eso que llamamos motivación.

Unos  ingredientes o requisitos para pensar  en la mejora de las programaciones. 
  • Interdisciplinariedad de áreas, globalización de materias y continuidad de aprendizajes.
  • Fusión de contenidos formales (ampliados, mezclados, organizados de otro modo... del currículo oficial) e informales ( los traídos de la calle, del currículo oculto o/y del currículo ninguneado).
  • Introducción contenido activos ( aquellos que proceden de la investigación propia y no del consumo de productos dados) que promuevan la autonomía del alumnado.
  • Las presentaciones de contenidos antagónicos, es decir:
    • la propuestas de verdades y sus contrarios ( lo falso o indeterminable). 
    • de la belleza y de su ausencia.  
    • de lo considerado como "bueno" y de lo considerado como "malo" (véanse las comillas).
    • De la narración de los hechos históricos interculturales, desde el punto de vista de "aquí" y del de "allí". (vuelvan a verse, por favor, las comillas).

Y con todo ello...a lo mejor observaremos que sí se puede progr(AMAR en tiempos  revueltos).




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APRENDER NO ES UNA ACTIVIDAD LINEAL

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Imagen:http://www.g2talentum.com/g2ThinK_Metodo.html
Aprender no es una actividad lineal como programar aprendizajes no es una actividad de dibujo técnico.

Investigar, descubrir, sintetizar, relacionar, crear... no son procesos impertérritos. Muy al contrario, son caminos sujetos a perturbaciones permanentes que hacen que la aventura de aprender tenga picos, huídas, errores..e incluso cortes.

Los currículos secuenciados uno tras otro, una quincena tras otra, un tema tras otro, un curso tras otro..no es un sistema natural de provocar el aprendizaje activo. Un currículo regulado, cerrado, de finalidades únicas ofrece aprendizajes fotocopiados, pensamientos únicos y cerebros acartonados.

Los libros de texto planos, los cursos e-learning que sólo ofrecen un camino, las programaciones metidas en una cuadrícula..son artefactos muertos en su utilidad como mediadores o predictores de aprendizaje. 


Un aprendizaje lineal ofrece un encefalograma plano. 
Un aprendizaje que no late, es un aprendizaje muerto.
Imagen: @alviman en morguefile.com


Programar los aprendizajes es sólo diseñar un pensamiento

Lejos de ser un hecho consumado, una programación se desarrolla en la realidad como un proceso vivo, colaborativo, sujeto a modificaciones permanentes. Esa es la esencia de la mediación educativa y de la evaluación de proceso.
No instruir, no fijar de antemano, no prever respuestas... Se trata de construir colectivamente, provocar preguntas y buscar respuestas. Un proceso incierto, permanentemente inacabado e imperfecto, pero anclado en la seguridad de una orientación activa, de un diálogo para el aprendizaje entre los actores que lo desarrollan, de una acción personalizada y única para cada individuo


Programar ABP no es improvisar

Defiendo el desarrollo de metodologías ABP porque me parecen la más coherente con las pedagogías activas, cosntructivistas y conectivistas. 
Los proyectos son impredecibles. Como buena hipótesis, el resultado del proyecto puede superar a la hipótesis, desviarse de ella e incluso, anularla y crear una nueva a mitad del camino. 
Hay que programar "in time". Pero no confundamos con improvisar. Una buena programación tiene en el buen orientador toda la potencia porque el docente posee todos los recursos y las técnicas disponibles para ayudar en el momento necesario. No adelanta..ofrece en el momento justo. 
También la buena programación preverá estrategias y sistematizará recursos que produzcan autonomía y capacidad de decisión en el que aprende. Una buena programación debe hacer real el paradigma de aprender a aprender.



Una etapa te lleva a otra. Un proyecto te lleva a otro. Un destino te lleva a otro. 


Cuando un grupo de alumnos aprenden llevando a cabo un proyecto, encuentran nuevos hilos de desarrollo,  invisibles al principio (incluso para el docente) y que a mitad del camino encuentran todo su potencial y son los hilos de los que tiran y pende el aprendizaje autentico.

En el viaje de aprender, el mapa no es una linea continua. Llegaremos al destino,pero el trayecto puede  tener un recorrido diferente al previsto, puedes hacer paradas a beber agua fresca  en fuentes que no aparecían en el mapa; puedes quedarte a pernoctar en hoteles con encanto descubiertos en la aventura. ..


¿Por qué perder la maravilla de la serendipia?


Hoy lo tengo claro. Nunca volveré a programar sobre tablas cerradas. Prefiero los mapas, los esquemas, los croquis. los dibujos  y  los bocetos, ... incluso los posit.  :) ¿Te animas a seguirme?

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FAMILIA Y ESCUELA: CONDENADOS A QUERERSE

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Muchísimas veces hablamos en medios y tertulias educativas sobre el derecho, y  el compromiso, que las familias tienen a participar en la educación de sus hijos. Es público y notorio el desapego que existe entre familia y la escuela, siendo, como lo son, dos instituciones condenadas, no sólo a entenderse, sino también a quererse.
¿Se puede concebir una escuela sin la participación de la familia? Hace mucho tiempo que la respuesta está dada: para educar a un niño se necesita toda la tribu entera. Aún así,  hay una sensación generalizada que,  curso tras curso, ley educativa tras ley educativa, la fractura familia-escuela es mayor.  Todos los actores educativos somos conscientes  que esta situación es contraria a nuestros objetivos y  que  supone una merma en la calidad educativa, además de un freno en la mejora y el cambio de la educación que esta sociedad está demandando.
Ha sido muy interesante la lectura del prólogo que,  José Luis Gaviria, catedrático de MIDE en la UCM, hace al documento sobre Participación de las familias en la educación escolar (2014) publicado por el MECD  y editado por el Consejo General de Estado. Me ha hecho reflexionar sobre un tema nada baladí relacionado con la participación escolar: ¿Son las leyes educativas las que deben proporcionar a las familias el derecho a la participación escolar relativa a sus hijos o, por el contrario, la intervención en la escuela es un derecho natural que se tiene por el hecho de ser los padres de la criatura? Dicho de otro modo: ¿Son las familias las que permiten que sus hijos sean educados por la escuela  o es la escuela la que deja a la familia participar en la educación escolar de sus hijos? He recordado la entrevista que mantuve con una pedagoga recién llegada de Perú que deseaba educar a sus hijos en casa y le comenté las dificultades “legales” que tendría: paradojas de la administración.
Gaviria relata cómo la intervención del Estado en la educación de los ciudadanos, es decir, la asunción de funciones educativas por la escuela y su regulación, es un invento muy moderno ya que si nos remontamos unos cuantos decenios hasta las sociedades preindustriales, la responsabilidad de la educación (entendida como transmisión de valores y conocimiento práctico) la poseía la familia, compartida con la sociedad, la cual contribuía a la aculturación y la socialización de los niños. ¿Cómo es posible que las familias ahora deban “luchar” para hacer prevalecer sus derechos e intervenir en la educación escolar de sus hijos?
La participación de la familia en la educación de sus hijos no puede ser concebida como un derecho que le ha sido concedido graciosamente por un depositario externo”
Quizás sea necesario iniciar un proceso de cambio en el que se insista en la superación de una idea:que la implicación de las familias en la educación de los hijos deje de ser un asunto complementario de la educación y lo transformemos en un elemento central para los intereses que nos reúnen.
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IDEAS CLAVE
LA PARTICIPACIÓN: DE DERECHO OTORGADO A DERECHO PRIMIGENIO
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En una sociedad democrática no es posible la existencia de la educación sin la participación de la familiala voz de toda la comunidad es suma educativa.
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La sociedad competencial del futuro no logrará desarrollarse en una escuela en la que se ignore la implicación de la familiaEl desarrollo de competencias participativas es esencia de hoy y clave del mañana.
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Las leyes educativas no pueden quitar, limitar ni mermar a los padres y madres el derecho natural a decidir, participar e implicarse en la educación de sus hijosla participación como un derecho otorgado es una burla institucional a los ciudadanos.
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Las experiencias evidencian que la participación directa en el centro y en el aula de las familias, mejora la eficacia de los aspectos instrumentales de los aprendizajesla presencia y participación de los padres en todas las líneas de decisión educativa, no sólo es sana si no que, además, es eficiente.
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La participación de los padres, más que  un derecho individual y una responsabilidad compartidaes  una necesidad social que dota  de calidad y equidad al sistema educativo.
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PLANES
                   DE ACCIÓN PARA EL DESARROLLO DE UNA BUENA RELACIÓN            FAMILIA-ESCUELA
En esta relación hay dos actores: familia y centro educativoPara que cualquier relación funcione es necesario una premisa: que ambos partenaires tengan interés en promoverla y mantenerla. La relación que acabamos de enunciar es especial y tiene unas características singulares: a) es jerárquica (uno de ellos ostenta el poder; b) se produce en terreno no neutral (el centro educativo) y c) es asimétrica (uno de ellos es profesional y tiene la técnica). Con esta situación de partida, cualquier cambio que se proponga en las relaciones de la comunidad educativa deberá ser promovido a iniciativa del centro pero en diálogo y consenso con las familias.  
Proponemos aquí el esbozo de tres planes a desarrollar por los centros educativos para la mejora de las relaciones familia-escuela a partir de los tres pilares que la soportan: participación, comunicación e implicación.
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Plan para la participación comisionada que complemente a la participación Orgánica.
Desde los centros se pueden proponer vías de participación que superen las clásicas y propongan un nuevo encuentro. Es evidente que la participación orgánica, establecida por Consejos Escolares y Asociaciones de  Madres y Padres, se ha demostrado obsoleta por varios motivos:
 Las familias la perciben como una relación vertical y claramente desequilibrada.
 Su estructura representativa consigue en padres y madres el efecto contrario al de la participación: la dejación de funciones propias en manos del “representante”, eliminando el  compromiso personal y directo de cada uno.
– Los profesionales ( profesores y personal de servicios) ven a los representantes de los padres más como un reflejo del más rancio sindicalismo (corporativo y controlador) que como compañeros de un mismo barco, de “la misma empresa”: ambiente de desconfianza y recelo entrambos.
Crear comisiones mixtas y variadas para la participación, es apostar por una red amplia de personas pertenecientes a la comunidad educativa, en la que todos suman su esfuerzo personal en una colaboración  horizontal, cooperativa  y voluntaria. Se trata de un compromiso sin ataduras, que diversifica, da oportunidades a todos y satisface el deseo de compromiso de las partes implicadas. Una escuela que abre, ofrece y acoge posibilidades.
Potenciar acciones de  micro-política educativa, cercana, directa y personalizada de participación, implica generar procedimientos para que todos los miembros de la familia cuenten con voz en el centro, principalmente la de aquellas familias más alejadas por cuestiones personales , sociales o culturales.
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Plan de Comunicación  que proporcione fluidez al proceso de transmitir ideas e información acerca de asuntos de interés de la comunidad educativa y relativos a cada uno de sus miembros.
Los centros pueden diseñar planes de comunicación que transciendan las clásicas reuniones de tutoría y abran la comunidad a un proceso comunicativo intenso, plural y transparente. No se trata solamente de dar publicidad o de promocionar un programa, sino de comunicar los verdaderos intereses de la comunidad educativa y de cada uno los ámbitos que la componen.
No debería haber ningún centro educativo sin un plan de comunicación propio, singular y adaptado a su  contexto, como  una forma especial de poner cristaleras y altavoces en los centros y mostrar lo que hacemos para invitar a entrar, a venir, a estar orgullosos y satisfechos, a promocionar los éxitos, a disfrutar…
Es imprescindible la creación de espacios y tiempos de comunicación compartida alternativos, que amplíen el concepto vertical y monolítico de las reuniones grupales de principio de curso o las individuales de tutoría a los largo del mismo. Unos espacios comunes y compartidos con todos los participantes en los procesos educativos, donde aprendamos todos a través de un lenguaje cercano y nada técnico. Y unos tiempos flexibles  que posibiliten caminos de ida y vuelta, feed back comunicativo y escucha activa por ambas partes. En definitiva se trata de abrir canales de comunicación formal e informal que desatranquen los recelos, las medias palabras y la jerarquía comunicativa y nos hagan avanzar a todos hacia un estado competencial superior: la comunicación.
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Plan para la implicación.
Implicación es sinónimo de motivación. Un plan para implicar y motivar al trabajo conjunto a familias y profesorado exige de una estrategia que atraiga hacia experiencias de aprendizaje comunes y compartidas a toda la comunidad educativa: la pregunta.
Un modelo alternativo al de la petición de colaboración para el desarrollo de propuestas cerradas, de visión única. Los centros proponiendo consulta a las familias, a los alumnos, a los profesores sobre  qué, cómo y cuándo quieren aprender y a las familias sobre el cómo y cuándo pueden participar.
En definitiva, modelos de participación que, rompiendo (o no) con lo establecido, promuevan iniciativas que no vengan impuestas ni legisladas. Propuestas contextualizadas, imaginativas, creativas, innovadoras y por qué no, alternativas y disruptivas.
La escuela necesita querer a las familias, y las familias deben querer a la escuela: el futuro de sus (nuestros) hijos está en juego.
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MASLOW Y EL DISEÑO DE EXPERIENCIAS DE APRENDIZAJE

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Este artículo ha sido elaborado junto  con Juan Fernández Galera, 
maestro, amigo y diseñador de experiencias en http://gamificacion.club . 
También podéis encontrarlo enFernandezGalera

Motivar al alumnado hacia el aprendizaje es uno de los caballos  de batalla permanentes en el trabajo de todos los docentes.
La motivación extrínseca, y también la intrínseca, del alumnado se convierte en una  fuerza que emerge en el aula para originar y mantener un comportamiento positivo de los alumnos hacia el aprendizaje.
Qué enriquecedor resulta mirar hacia teorías que nos ayudan a reflexionar sobre nuestro trabajo. Es lo que ocurre con la teoría de la jerarquía de las necesidades de Maslow, donde  encontramos paralelismos muy interesantes que podemos aprovechar para el diseño de experiencias educativas gratificantes, apoyados incluso en una perspectiva de gamificación del aprendizaje.
Lo que aprendemos de Maslow para diseñar experiencias de aprendizaje.
El esquema sobre “la jerarquía de necesidades de Maslow” es una conocida ayuda visual que clarifica su teoría sobre las necesidades humanas, físicas y psicológicas. El objetivo que persiguió Maslow con este estudio fue establecer  y jerarquizar  las diferentes necesidades que poseemos los humanos. Así estableció, por ejemplo, que las personas tenemos una mayor necesidad de comer que de relacionarnos con otras personas.  Casi obvio, podemos pensar, pero la realidad es que se nos olvida.
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Según esta clasificación las personas tenemos unas necesidades de nivel inferior (representadas en las dos zonas más bajas de la pirámide) y que se satisfacen externamente. Unas necesidades de nivel superior que corresponde con los tres niveles más altos (que se satisfacen internamente). Para poder satisfacer una necesidad superior es preciso tener las anteriores cubiertas.
Por otro lado, como las circunstancias contextuales, personales y sociales cambian, también se modifican las necesidades satisfechas. De este modo, una necesidad que estuvo compensada anteriormente, puede no estarlo en el momento del nuevo proceso didáctico y ser necesario comenzar por ella para continuar el camino hacia la autorrealización, teniendo en cuenta a cada uno de los individuos que conforman el grupo en el que se desarrolla. Siguiendo esta idea,  los docentes  debemos  atravesar una primera etapa compleja que consiste en conocer las necesidades de nuestros alumnos, para  así (y sólo así) poder prototipar, posteriormente,  experiencias de aprendizajes auténticos, en una planificación que, en caso necesario  y desde una perspectiva inclusiva,  siempre partiría de la base del esquema de Maslow.
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Cómo equilibrar  las experiencias de aprendizaje de nuestro alumnado de manera que tengan una progresión acorde con los niveles que propone Maslow.
Seguir esta jerarquía  y adaptarla a un diseño de experiencias  educativas  ayudará a crear un proceso de aprendizaje más atractivo para nuestro alumnado. Un proceso, que sin ser en absoluto dogmatizante, sí nos puede  ayudar a la reflexión, evaluación  y mejora de cada  actividad, de cada secuencia y de proyecto para dirigirnos  hacia un aprendizaje auténtico.
Proceso para un aprendizaje auténtico, partiendo de la Teoría de Maslow.
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Fase de Supervivencia
Empezamos por la base de la pirámide, lo que Maslow denomina “necesidades fisiológicas”. Su homólogo para el aprendizaje autentico es el referente a la supervivencia.
¿Cómo podemos diseñar experiencias que se correspondan con el “nivel sobrevivir”?.  En esta etapa de la secuencia debemos  hacer que nuestros   alumnos conozcan  las reglas que  se han generado alrededor de la actividad y sus  contenidos.
Dos aspectos son fundamentales: Saber  lo que tienen que hacer (diseñar un proceso o secuencia) , conocer qué  logros  u objetivos tienen que conseguir. Además, si has diseñado una experiencia gamificada,  deben quedar claros los motivos por los que perderán o ganarán puntos, badges o premios.
Si hablamos de un entorno virtual, durante esta fase además los  alumnos conocerán todo lo relacionado con el interfaz o el uso de las herramientas necesarias (en caso de no estar integrada en su PLE). Si se trata de un entorno  presencial, además, en esta fase se debe proporcionar  al alumnado toda la información sobre los espacios, recursos con los que se cuenta, cronograma, etc. Se trata, al fin y al cabo, de hacer partícipe y consciente a todo el alumnado de su propio aprendizaje como forma de supervivencia.
Los  alumnos tienen que tener muy claro desde el primer momento  tres cuestiones:
1
Hacia donde se dirigen.
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Cómo pueden conseguir sus retos.
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Cómo será su evaluación.
En esta línea hay que destacar la importancia del uso de las rubricas de evaluación. Éstas le sirven de guía al alumno y le permiten orientar su tarea hacia el éxito: Buscando la victoria en el juego de aprender.
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Fase de progresión
La fase de progresión tiene su homóloga en la jerarquía de las necesidades  de Maslow, que nos habla de protección, nos aporta la idea sobre la necesidad del alumnado de sentirse seguro.
Comenzamos a crear una experiencia educativa en la cual el objetivo es claro: que los  alumnos aprendan y progresen. Para ello, el clima de clase, los afectos y las emociones  juegan un papel trascendental. Los alumnos deben sentirse  cómodos y protegidos, tiene que tener la seguridad de nuestro acompañamiento proactivo en el momento que empiezan a progresar y descubrir nuevas metas, otros campos donde explorar,  diferentes espacios donde aprender.
Desde una visión “gamificadora” de las experiencias de aprendizaje, en esta fase veremos  que ya saben controlar el juego para no ser penalizados, pero ahora tienen que dedicar esfuerzos a mejorar sus habilidades. Es el momento de lanzar  retos cada vez más complicados que ayuden a los alumnos a progresar en creación de conocimiento.
Será esencial, dentro de una evaluación de proceso, preguntarnos sobre  si los retos lanzados son  proporcionados y alineados con los objetivos de aprendizaje que perseguimos.
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Para alcanzar esta fase es importante que nuestro alumnado entre en un estado “de inmersión” en la actividad que realice.  Es el momento de la reflexión, el análisis y el debate. Dentro de una actividad de gamificación Mihály Csíkszentmihályil denomina a este momento cómo el estado de flujo.
Pero esto no se consigue únicamente con seguridad y progresión,  es necesario planificar experiencias de aprendizaje que mantengan un equilibrio entre el nivel de habilidad y el desafío. Es decir, las tareas, y las actividades que la componen, no deben ser demasiado fáciles ya que producirían aburrimiento en los alumnos, ni demasiado complicadas llevando a la frustración del alumno. Conexión lógica y conexión psicológica de un aprendizaje significativo.
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Fase de socialización
En este nivel Maslow hace referencia a las necesidades de relación.
Para una experiencia de aprendizaje auténtico  debemos  diseñar secuencias y dinámicas en las que  nuestros alumnos trabajen en equipo y tengan experiencias de socialización rica (hacia dentro y hacia fuera del aula). En este sentido, las TIC son un recurso de gran valor para el  proceso.
Durante  las primeras fases del desarrollo de una experiencia de aprendizaje auténtico han aprendido cómo se debe actuar;  después  cómo conseguir progresar en el proceso y, llegado este punto,  es donde deben unir energías y trabajar por un objetivo común.  En esta fase es muy importante que permitas a tus alumnos que creen un vínculo de pertenencia a un grupo, el gran grupo de toda la clase y los subgrupos que dentro de esta puedes formar.
El trabajo cooperativo se transforma en un aliado metodológico de gran valor para avanzar sobre esta fase y superarla.
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Fase de reconocimiento
En esta zona de la pirámide, Maslow hace referencia a las necesidades de sentirse aceptado y reconocido.  Se trata de potenciar el desarrollo de la autoestima, tan importante para alcanzar aprendizajes con valor añadido.
Es interesante tomar del campo de la gamificación y  de los  diseñadores de juegos,   ideas como la de utilizar diferentes elementos de juego para que los jugadores (alumnos) sientan empatía, creen equipo y adquieran un estatus. Es el momento de crear medallas, recompensas como bienes virtuales, establecer niveles a superar,  asignar roles  en el trabajo, crear mecanismos  de apoyo entre los miembros del grupo, etc. A la hora del diseño de actividades de aprendizaje auténtico, esta fase es clave para que los alumnos sientan que son reconocidos en su experiencia de aprendizaje. Por ello es necesario pensar cómo los vamos a recompensar, qué les va a permitir sentirse respetados y  qué premio tendrá su esfuerzo.
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Fase de creación
En la cúspide de las jerarquías de las necesidades encontramos la autorrealización.
Maslow define este nivel como el deseo de lograr todo lo que uno es capaz de lograr. Se trata de conseguir motivación hacia el desarrollo de las competencias.
Lo que podemos aprender de este nivel y llevarlo al diseño de nuestras experiencia con los Proyectos y la Tarea final, es que  a partir de esta fase, nuestros  alumnos toman las riendas y es el momento donde poner en práctica lo aprendido,  pero enfocado a aquello que les apasiona. Es el momento de la construcción de nuevo conocimiento, de la creación, exposición y comunicación de expresiones artísticas, descubrimientos, documentos, artilugios o servicios: Es la hora de crear y compartir.
Esta fase es compleja y debe continuar siendo guiada y planificada. Si hemos sido capaces de generar un interés por aprender y prestado atención a las pasiones de nuestros alumnos, serán ellos mismos los que decidan cómo poner en práctica sus competencias  con aquello que más le gusta. Esta es la fase que les permitirá afianzar los contenidos y asegurar el aprendizaje.
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En definitiva, ajustar los procesos psicológicos y pedagógicos que se ponen en juego en el aula a las necesidades de nuestro alumnado, y a nuestra forma de enseñar, es clave para acompañarles en la aventura  de  conseguir  aprendizajes auténticos, únicos y personalizados.
¿Cuál es la combinación que podrías planificar  para generar en tu alumnado una motivación hacia el aprendizaje auténtico? Esperamos que la hayas encontrado.


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De especialista a entrenador.

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¿Qué haremos los maestros y profesores cuando los alumnos no nos necesiten para aprender, sino que nos necesiten para guiarles en su aprendizaje?

Realmente nadie nos enseñó a ser entrenadores. Debería haber una escuela de entrenadores, como la de fútbol, donde no te enseñan a jugar al fútbol y no es necesario enseñar a tus pupilos cada gesto, cada toque, cada jugada... sino a extraer de cada jugador la genialidad que lleve dentro. Los buenos entrenadores no han tenido por qué ser grandes jugadores.

En tiempos pasado el profesor de matemáticas debía ser exacto en su cálculos, debía saber mucha teoría matemática y conocer muy bien la estrategia y secuencia perfecta para resolver el problema imaginario y escolar. Ahora, lo importante no es la exactitud de resultado ni el seguimiento de proceso único, sino la capacidad de llegar a situaciones, preguntas y nuevos problemas no previstos inicialmente y que surgen en el desarrollo del primero. Las matemáticas son estrategia, reversibilidad, probabilidad, resolución colectiva y creativa. Nos nos valen los antiguos argumentos. La tecnología suple el resto. 

¿Dónde está el temario? Los temas no son temas cerrados. Son tópicos abiertos. Y las asignaturas no existen..la vida es interdisciplinar. 

¿Donde está el especialista? No podemos ser buenos en mates y malos en dibujo: matemáticas es representar. No podemos ser buenos en ciencias y malos en lengua; un científico expone y argumenta sus descubrimientos. No podemos ser buenos en música y malos en sociales: la música es historia y la historia tiene música. 

La comunicación es global. No es necesario saber gramática inglesa para ayudar a nuestros alumnos. Es necesario hablar en inglés, para buscar información, comunicarla y compartirla con el mundo.

¿Qué haremos cuando no sea necesario dar la clase,...explicar contenidos? ¿Qué haremos cuando los alumnos se hagan preguntas que nosotros nunca nos habíamos (ni habríamos) hecho y , por supuesto no conocemos la respuesta? ¿Qué haremos cuando enseñar y aprender sea la misma cosa?

¿Seremos maestros cuando los temas ya no están seguidos en un libro, cuando ya no haya currículo preestablecido?. El currículo se ha vuelto constructivo y nosotros , los docentes, somo sus arquitectos. Diseñamos currículo tomando opiniones, necesidades y nuestros alumnos y sus familias, del contexto, de la historia cotidiana..

¿Qué haremos cuando nuestra clase ya no sea nuestra clase. cuando los alumnos tengan múltiples referencias para aprender, cuando el horario y el espacio para aprender sea ubicuo?

Seremos entrenadores, motivadores, compañeros empáticos y comprometidos con el aprendizaje de nuestros alumnos...y al mismo tiempo aprendientes incesantes en un mundo que ha corrido mucho desde la fábrica hasta el aprendizaje informal, permanente y líquido.

Pues , entonces,... entonces sí... tendremos que pasar de ser especialistas de algo a entrenadores de todo.
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DEL CURRÍCULO A LA UNIDAD DIDÁCTICA, EN VARIOS CLIC.

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Profesionalmente, tuve la suerte de coincidir hace 10 años, con un maestro especial: Emilio Ivars Ferrer. Más que una suerte fue una oportunidad de crecer como maestro trabajando, muchas horas, codo con codo con un gran profesional, una mente privilegiada para visualizar  de un modo diferente procesos de enseñanza y aprendizaje y, también, capacidad de organización escolar con una eficacia digna de  los mejores.
Emilio Ivars Ferrer es maestro, especialista en música y autodidacta programador.
Hace un par de semanas hablaba con él sobre este trabajo que hoy me he encontrado en la red (El Blog de Toni): "El desarrollador de las programaciones", un adaptador, directo y eficaz, automatizado del currículo  oficial a las decisiones de cada maestro sobre qué enseñar, qué aprender y qué evaluar atendiendo a las necesidades de su alumnado.

Para ir al Programador de Emilio Ivasr, haz clic en la imagen
Sus mejores características:
  • Ayuda a los docentes de primaria a eliminar todo el proceso "tecnocrático", farragoso, laborioso y pesado que supone la relación congruente de todos los elementos curriculares en un único documento, compuesto de una o varias tablas. Estas tablas nos las proporciona el sistema de manera inmediata y formato perfecto nada más terminar el proceso de selección.
  • Asegura la perfecta congruencia de los elementos seleccionados del currículo oficial, así como que todos queden incluidos, para asegurar que no hay errores ante la posibilidad de la evaluación "oficial".
  • Permite a cada maestro y maestra, elaborar una programación personal, única y adaptada a cada grupo de alumnos, superando así la opción de programaciones de las editoriales homogéneas y repetidas en todos los centros de enseñanza.
  • Ayuda a crear rúbricas para la evaluación congruentes con lo programado, que además pueden ser personalizadas en forma y criterio.
  • Puede hacer una planificación de la enseñanza ajustada a los libros de texto (para todos aquellos que deseen seguir un libro de texto) y as sus objetivos, contenidos y actividades. También a planificar una enseñanza desde metodologías de Aprendizaje Basado en Proyectos  que creen los docentes para  el desarrollo de los aprendizajes de su alumnado
  • Gana tiempo escolar para que los docentes nos podamos centrar en desarrollar una enseñanza creativa, motivadora y única. 

En definitiva, más oportunidades para realizar una enseñanza  de mayor calidad, más ajustada a nuestros alumnos y más congruente con la idea de aprender y enseñar de cada docente en particular y cada escuela en general.

La herramienta posee un manual fácil de entender (como todo lo que crea Emilio), corto y útil.

Gracias Emilio por poner tus conocimientos a disposición de muchos compañeros y compañeras docentes de la Región de Murcia. Una herramienta fantástica. Eres MI maestro.

PD:
  • Usuario: luiscosta
  • Contraseña: navegante2014
Para cualquier consulta: emilioivars@gmail.com
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Las reuniones con las familias: ¿obligación o devoción?

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Durante estas fechas del año escolar es común que todos los centros educativos planifiquen "la reunión con padres y madres de principio de curso". Esta reunión  obedece al derecho que establece  la legislación*, a los padres o tutores en relación con la educación de sus hijos o pupilos, a estar informados sobre su progreso en el aprendizaje e integración socio-educativa. También al derecho que, a veces, docentes y familias olvidamos: el de participar en el proceso de enseñanza y aprendizaje de nuestros hijos.


Lejos de querer apoyarme en este post en argumentos legales y en obligaciones, prefiero hacerlo desde la idea de la importancia y valoración positiva  que la mayoría de los docentes otorga a la comunicación con las familias como medio para poder desarrollar una educación de calidad y, también,  del convencimiento que todo el profesorado tiene sobre que establecer lineas  de comunicación abiertas  con las familias que ayuden a mantener un contacto constante  es clave para favorecer  una relación fluida, constructiva  y comprometida. 

Para mi reflexión me voy a situar en la posición en la que he estado en unas cuantas ocasiones, la de padre, y que me ha servido para ejercer una observación y análisis más objetivo de estas reuniones. 

Con desagrado observo que la asistencia de las familias disminuye cada año en sentido inversamente proporcional al aumento de nivel escolar al que asiste su hijo o hija. ¿Ocurre que a los progenitores o tutores deja de interesarnos la educación de nuestros hijos cuando se hacen mayores? ¿Nos paramos a pensar los docentes por qué aumenta la desafección a estas reuniones? Los comentarios de otros padres y madres que me llegan al finalizar cada reunión son siempre de las características de "si hay que ir se va...pero venir pa ná.."

El descenso del interés por estos encuentros es un motivo que muchas veces me he cuestionado. Mi experiencia (como docente, como padre)  me dice que son variados , pero al carecer de datos y de investigación sobre ellos, me voy a centrar en lo que como padre espero recibir de una reunión de estas características:



  • Prefiero que se planteen reuniones periódicas (ordinarias y/o extraordinarias) más allá de las obligatorias de principio de curso. Esto nos permite a los padres hacer un seguimiento continuado del proceso de aprendizaje de nuestros hijos y que las actuaciones educativas, de carácter global, sean más ajustadas a la visión de toda la comunidad educativa.
  • Me siento bien en  las reuniones proactivas, es decir, aquellas en las que "no se nos riñe", sino que se nos propone, que se organizan de forma horizontal y no vertical y estamentaria. En muchas ocasiones me encuentro en reuniones totalmente reactivas, a la defensiva, que pretenden marcar las distancias entre unos, que están en el estrado y otros, que están en los pupitres. Un cambio de escenario, unas sillas colocadas en círculo o, incluso, unos caramelos o pastas para repartir  entre los asistentes denotan cercanía y complicidad. Todos hacemos fuerza desde nuestra posición.
  • Me infunde confianza en el Centro Educativo, en la institución educativa,  que el profesor o profesora asista a la misma con la reunión preparada, estructurada, planificada, casi milimétricamente. Estos gestos me proporcionan "señales" informativas sobre el grado de profesionalidad de aquellos a los que dejo mis hijos durante muchas hora de su vida. A veces, un esquema de la reunión distribuido para todos, proyectado en la pizarra digital o escrito en la pizarra mural..es suficiente para observar "organización" y sistema.
  • Me tranquiliza cuando observo que hay ideas y objetivos educativos compartidos por todo el profesorado, por todo el centro. Me hace descubrir el trabajo interno, de diálogo y de consenso, de trabajo colectivo. No me gusta que se deje en entredicho decisiones  o cuestiones del centro como si fueran cosa de "otros", como si el profesor que tengo delante no hubiera participado en ellas, e incluso ni le importaran. Es agradable escuchar expresiones como opinamos, hemos decidido, creemos...
  • Me gustaría que el profesorado llevara preparada una información general del grupo, un análisis de sus fortalezas y debilidades, que nos posibilite dialogar tanto de las oportunidades de mejora y crecimiento, como de las situaciones amenazantes, para actuar desde todos los frentes, a todas las circunstancias. Un simple  gráfico en power point referido a una encuesta, a la evaluación inicial o a la opinión sobre lo que los alumnos desea para este curso, indica interés en situar al alumnado como centro de la acción educadora.
  • Estaría muy bien que se nos hicieran preguntas, previas a la reunión, sobre nuestras expectativas y deseos,  y que el centro las tuviera en cuenta a la hora del diseño de los objetivos generales del curso. También que esa expectativas e ilusiones se unieran a las que el profesorado y la institución  tiene al respecto. Sintiendo valoradas e incluidas nuestras opiniones nos sentiríamos más "equipo". Sería suficiente con preparar una dinámica sencilla, un intercambio de opiniones en la que todos los asistentes se hayan sentido partícipes o incluso en elaboración de, por ejemplo, el decálogo de los propósitos y/o compromisos de tal curso de la ESO y enviarla a todos por un correo en los días próximos .
  • Me agrada sentir comunión, disponibilidad, flexibilidad,predisposición bidireccional profesorado-familias para tratar temas de interés sobre el aprendizaje de los lumnos/hijos.. Una predisposición que elimina las barrera de los horarios de visitas a padres y de la celebración de todos los encuentros en los espacios del centro. Las tecnologías de la comunicación nos brindan herramientas muy útiles para ello. Una lista de correo para enviar información, pedir opinión, citar; un grupo cerrado en facebook para tener encuentros y/o debates virtuales, ayuda a sentirnos todos incluidos en ese "equipo" que comparte intereses comunes.
En definitiva , me gusta sentir que somos partícipes de un mismo objetivo: la educación de nuestros hijos e hijas, que remamos en la misma dirección, que unimos sinergias, que trabajamos codo con codo y que las instituciones que colaboran en ello son profesionales y de mi máxima confianza.
* Artículo 4 de la Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educación, modificado por la disposición final primera de la Ley Orgánica 2/2006, de Educación.
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¿Puede existir una "escuela sin muros"?

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En una sesión de clase de esta semana, comentando con mis alumnos universitarios el video viral titulado "Estudiantes y maestros" (siguiendo una recomendación de Santiago Moll Vaquer en su blog "Justifica tu respuesta") , una las muchas frases del genial "Kid President", su protagonista, sobre la que reflexionamos, fue "la vida es una escuela". 

A través del diálogo fluido que habíamos iniciado en la reflexión de aula, esta frase nos devolvió otra gemela a modo de espejo: "la vida es una escuela" y "la escuela es la vida".

Aunque vieja, la idea que la escuela debe traer a sus aulas aspectos relacionados con la vida de los alumnos es un tema que debatimos frecuentemente en redes y foros, Y no todos pensamos igual, claro.

La separación  escuela-sociedad ha sido más que evidente en los últimos 40 años de los que tengo memoria. En la escuela te enseñaban contenidos que no podías adquirir en la vida, osea, en la calle. Estos contenidos fueron seleccionados en todos los currículos, de todos los Sistemas Educativos que he vivido, bajo el criterio de su "alta importancia" científica, cultural o artística. La pena es que en la mayoría de los casos, pocos fueron elegidos  por haber sido considerados "vitales" (osea ...de la vida). Si hubiera sido así...¿cómo es posible que los alumnos se aburran aprendiendo ciencias naturales, historia, geografía, matemáticas..o lengua, si todas sus contenidos forman parte de la vida misma?

La escuela de espaldas al mundo es una cuestión que tenemos que resolver los que nos dedicamos a la educación de forma urgente, si no queremos que la "institución educativa" quede reducida a un acontecimiento histórico del pasado para las próximas generaciones.

Continuando con la conversación didáctica con mis alumnos/as (futuros maestros/as) llegamos a citar el concepto "escuelas sin muros". 

Hoy me he permitido reflexionar sobre el mismo. 


¿Qué entiendo por "escuela sin muros"? Una escuela permeable, que mediante relaciones osmóticas con su contexto socio-cultural enriquece sus fines y  provoca desarrollo local en el contexto que se radica.  

Intentaré comentarlo de manera más detallada. Se trata de una escuela que "no" levanta muros a:
  • La participación:
    • De las familias. Hablamos de una participación real, auténtica (como escribe Santos Guerra en su blog El Adarve) no regalada, no aplazada, no trucada o engañosa, no recortada ni formalizada. La "escuela sin muros" abre la escuela a la participación valorada, plena, democrática, igualitaria, paritaria y deseada de las familias en todos sus ámbitos, tanto en los educativos como en los organizativos. Una escuela que aprovecha el potencial educativo de la familia (padres, madres, hermanos, abuelos, tíos, primos...) para la construcción de aprendizajes globales, significativos y eficaces.
    • De las instituciones. Es decir, una escuela que desarrolla acciones educativas (y re-educativas) en equipo con los Servicios Sociales Municipales; que diseña acciones de lectura y escritura con las  bibliotecas del barrio; que planifica actividades deportivas con los clubes, asociaciones y responsables de los equipamientos deportivos del barrio o municipio.
    • De otros agentes con potencial educativo. Asociaciones, organizaciones, voluntariado...  que aportan al aula otra voces, otras visiones, otros debates. En definitiva una escuela que cuide la pluralidad y evite "el muro monologado" de la voz única del docente.
    • De las empresas del entorno, para que el desarrollo sea compartido, sea equilibrado y equitativo a empresas y a personas.
              Esta "Escuela sin muros" tendrá mucho más sencillo el desarrollo de uno de los pilares fundamentales de la nueva escuela, lo que Fernando Trujillo llama Socialización Rica: Los movimientos hacia fuera y hacia dentro; que la escuela salga a la calle y la sociedad entre a la escuela.
  • La utilización de la TIC. Una de las metáforas que utilizamos  los docentes en los albores del uso del ordenador en el aula (recuerdo el concepto de "Rincón del ordenador", tan atado al soporte físico de aquel momento) fue "abrir una ventana al mundo". Esa metáfora (desde el concepto obícuo actual de las TIC) continua siendo válida. Las TIC nos permiten traer al  aula las mejores bibliotecas, los mejores museos, las más interesantes y recónditos lugares del mundo,  ...y , al mismo tiempo, nos permiten mostrar poner en el aula un gran escaparate que muestre el "micro mundo escolar" : trabajos, comentarios, debates, reflexiones..para ser vistas, compartidas y comentadas.
  • El desarrollo de un currículo expansivo (no restrictivo), sumativo (no excluyente), abierto (exento de miopías) y flexible (que se adapta a cada situación y cada persona). Esta escuela deberá incorporar los currículos que nunca estuvieron el el aula (ocultos y nulos). El currículo normativo y estandarizado, encorseta la acción educativa, su planificación, el desarrollo de la creatividad y el la capacidad de toma de decisiones. Un currículo compatible con el concepto de "competencias". 
  • La organización de las enseñanzas: Siendo esta medida la más difícil de implementar, por las trabas administrativas, nos referimos a una  escuela 
    • Transdisciplinar ,que promocione un aprendizaje integral, todas las disciplinas integradas o globalizadas en proyectos singulares e impactantes.
    • Descompartimentalizada, que rompa la estructura de horas, grupos,  áreas, cursos, etapas  y edad y demos paso a la necesidades reales de tiempos y se favorezca el ajuste emocional del alumnado.
    • Desclasificadora, que no etiquete a los alumnos por sus capacidades y que tienda a cada uno por sus necesidades  y que vigile,  no sólo la presencia, sino también la participación y la promoción de todo el alumnado del centro. 
    • Y por último, Intemporal, que proporcione aprendizaje no-caducos, la capacidad de aprender a aprender y el concepto de aprendizaje durante toda la vida.
La mejor metáfora visual de esa "escuela sin muros" es la que proporcionan colegios como el Colegio Montserrat, cuya transformación arquitectónica en Primaria ha llevado a hacer espacios multifuncionales con paredes transparentes y  movibles. La peor aquella que vemos a menudo en muchos centros educativos: los cristales de la puerta del aula sellados por una cartulina negra. 

Para concluir , respondemos a la pregunta que da título a este post. Sí, pueden existir escuelas sin muros, siempre que nos fijemos dos compromisos:  El compromiso con la creación de estructuras de participación eficaz de las familias y los agentes educativos del entorno, y el compromiso de potenciar la idea de una escuela emancipada y global, y al mismo tiempo sensible a su cultura y radicada en su tejido social

En definitiva, una "escuela sin muros" preparada para aplicar metodologías de aprendizaje más apropiadas al siglo XXI. 

PD. Para poner nuestro grano de arena ¿y si empezamos con "aulas sin muros"?





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