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6 CLAVES PARA ORGANIZAR UN PROYECTO COLABORATIVO
miércoles, 28 de enero de 2015
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LA PARTICIPACIÓN DEL ALUMNADO Y EL CAMBIO EDUCATIVO
sábado, 29 de noviembre de 2014
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Cuando hablamos de innovación y cambio educativo utilizamos frecuentemente la expresión «educación centrada en el alumno» y, habitualmente, dirigimos la mirada hacia la contextualización de la acción educativa ajustada a las necesidades y experiencias del discente como base de una enseñanza de calidad. En este sentido, me parece imprescindible dirigir la mirada también hacia el ámbito de la organización escolar y diseñar cauces de intervención del alumnado en las decisiones organizativas de los centros donde se están formando.
Estos cauces participativos ayudarán a dar el paso decisivo hacia la transformación de los centros de enseñanza en espacios de aprendizaje integral. En los centros educativos de primaria y secundaria (especialmente estos últimos) los conceptos de participación de las familias y alumnado se entienden a menudo como una sobrecarga, como una licencia legislativa innecesaria e incluso contraproducente. De tal modo que el escaso desarrollo legislativo existente en las últimas leyes de educación (Artículo 119. Participación en el funcionamiento y el gobierno de los centros públicos y privados concertados) se queda en pura retórica legislativa.
La existencia de una cierta apatía hacia los procesos de participación, dentro de la institución escolar, es un hecho cotidiano y constatable en los centros educativos españoles, salvo raras excepciones. Sólo tendríamos que mirar hechos relevantes (nº de candidatos, porcentaje de participación…) en los últimas elecciones a Consejos Escolares en los centros de Educación Secundaria.
No tenemos otro remedio que plantearnos el interrogante del por qué sucede esto. La no existencia de Proyectos Educativos con conciencia democrática, más allá del estricto cumplimiento tecnocrático de la normativa, puede ser una de las causas. Su realización es una tarea compleja que requiere, fundamentalmente, del convencimiento de la necesidad de una práctica democrática de hecho en los centros educativos. Cuando todavía existe cierto debate «sotto voce» sobre «la inclusión» como principio y derecho de una educación para todos, es complejo dar el salto cultural hacia el concepto de realizar una educación entre todos, donde todas las partes implicadas, tengan voz y voto, y me refiero más concretamente al alumnado.
La construcción de una cultura participativa de centro, actualizada al siglo XXI, es un salto cualitativo en educación que es necesario, pero que requiere de un esfuerzo y una reflexión conjunta que no todas los ámbitos participantes están dispuestos a realizar, así como de la adquisición de un grupo de compromisos que no todos los implicados quieren asumir. No podemos comparar la educación primaria y la educación secundaria, pues sin restar importancia a los modelos democráticos y de participación que se deben crear en primaria, es en secundaria donde la participación adquiere un valor intrínsecamente democrático y donde la vivencia de la democracia se transforma, en muy pocos años, en participación real social y política de los ahora alumnos y mañana ciudadanos.
Plantearnos el por qué esto es así nos lleva a pensar en una multiplicidad de responsabilidades que se eluden sistemáticamente. Dice la legislación vigente que «corresponde a las Administraciones educativas favorecer la participación del alumnado en el funcionamiento de los centros, a través de sus delegados de grupo y curso, así como de sus representantes en el Consejo Escolar». El qué y el quien están definidos. Falta organizar el cómo. Un dato: es rarísimo encontrar en las actas de los Consejos Escolares propuestas, matices o intervenciones de los alumnos (no es necesario decir lo difícil que es encontrar una propuesta trascendente aprobada).
Algunas claves para la mejora de la participación del alumnado de secundaria en la vida escolar de sus centros pueden pasar por:
- El compromiso real de las Administraciones educativas con el desarrollo legislativo que promocionen la participación del alumnado y regule la creación y funcionamiento de los órganos de participación del los alumnos y alumnas: Consejo Escolar, Junta de Delegados, Asociaciones de Alumnos.
- El apoyo y la valorización de los Equipos Directivos a las Juntas de Delegados, tutelando su existencia, posibilitando sus reuniones creando espacios y tiempos, escuchando sus propuestas sobre horarios, organización del centro, actividades complementarias, currículo, evaluación… Un ejemplo: incluir al alumnado en comisiones de trabajo delegadas del Consejo Escolar, además de promocionar la práctica de una democracia horizontal y real, ofrece a los responsables de los centros educativos una percepción de los problemas mucho más cercana a la realidad (en comisiones de disciplina, económicas, de elaboración de los objetivos generales de la PGA) y sorprendentemente mucho más objetiva.
- La creación de Asociaciones de Alumnos y Alumnas al amparo legal de las Asociaciones de Madres Padres (AMPAS) como plataforma directa de participación y compromiso de sus propios hijos en su educación, aprovechándose del valor social del asociacionismo como marco donde debatir, reflexionar y asumir responsabilidades debe convertirse en un compromiso ineludible. Corresponde a las familias imbuir a los hijos la idea de participación y colaboración en su propia formación, de animar hacia un movimiento proactivo en todos los ámbitos que conforman su vida social y comunitaria.
- Desde los equipos docentes, y en especial las tutorías, su compromiso debe estar en la completa planificación de la acción tutorial, proporcionando, no sólo información, si no lo que es más importante, formación en democracia y dinámicas de participación en el aula, encauzando demandas, facilitando la cooperación como valor tanto en sí misma como para aprender. Un ejemplo: Organización de responsabilidad por comisiones (de fiestas, de eventos, de certámenes…) y planificación de modelos participativos como asambleas, foros de debate y opinión, dentro de la acción tutorial y del currículo de las áreas
Obviar el debate sobre las claves de mejora en este aspecto de la participación de los actores principales de la educación en su propio devenir formativo, no beneficia a nadie, y por contra, perjudica gravemente la credibilidad de las organizaciones educativas que, por otro lado, tan necesitadas de apoyo social estamos.
Fórmulas para la participación de las familias en los centro educativos.
viernes, 21 de noviembre de 2014
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ampas,
participación
Dejo aquí unas notas e ideas extraídas de la comunicación a la que asistí hace un tiempo de D. Antonio Viñao Frago doctor en Derecho y Catedrático de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Murcia.
Ahora, próximas las elecciones a Consejos Escolares de Centros Edcautivos, me parecen de especial actualidad.
Primera idea: NO HAY FÓRMULAS.
Segunda idea: Analizando características comunes a algunos centros que tienen modelos adecuados de participación de las familias en los centros, se pueden resumir en las siguientes:
- Existe una estrecha sintonía entre dirección-profesores-padres.
- Apertura al entorno. Relación estrecha con las entidades del barrio e implicación de las Concejalías de educación.
- Hay tertulias, charlas, sesiones formativa...para padres y vecinos del entorno.
- Centro que participa en proyectos de innovación y mejora.
- Innovadores, rompedores de las materias como disciplina cerrada. También de espacios, tiempos,...
- Modificadores de agrupamientos de los alumnos. Consideran que los alumnos pueden aprender unos de otros y enseñar uno a otros.
- Utilizan materiales y recursos diversos.
- Existen modelos de interacción en el aula.
- El papel clave parte del profesorado y reside en él.
Tres reflexiones personales y concretas sobre tres conceptos que se hablaron de manera repetida en la mañana.
- Participación. La única forma de facilitar la participación de los padres y las madres de una forma efectiva, y dada la escasa permeabilidad de los centros a que ello ocurra, es regular los modelos de organización de los Consejos Escolares creando Comisiones de participación. Mínimo tres comisiones: sobre convivencia, sobre currículo y sobre actividades extraescolares y relaciones con el entorno.
- Las Dinámicas de participación de las familias en los centros no pueden depender de las personas que en un momento dado representen los diferentes sectores educativos. Las dinámicas positivas se retroalimentan del éxito educativo. A través de pequeños avances en la participación y mejora en el centro se generarán dinámicas naturales de participación, pues éxito atrae a éxito.
- La corresponsabilidad es compartida por parte de padres y profesores. Explicitar las responsabilidades adquiridas por cada parte en relación a la educación de los hijos/alumnos en los Proyectos Educativos del Centro, ayuda a conocer por ambas partes los compromisos adquiridos como responsabilidad en la educación de cada alumno/hijo. También ayuda a exigirlas y a pedir ayuda cuando no se puedan cumplir. Para ello las asociaciones de madres y padres y los centros pueden crear redes de ayuda y apoyo a familias y profesores.
¿Puede existir una "escuela sin muros"?
jueves, 25 de septiembre de 2014
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En una sesión de clase de esta semana, comentando con mis alumnos universitarios el video viral titulado "Estudiantes y maestros" (siguiendo una recomendación de Santiago Moll Vaquer en su blog "Justifica tu respuesta") , una las muchas frases del genial "Kid President", su protagonista, sobre la que reflexionamos, fue "la vida es una escuela".
A través del diálogo fluido que habíamos iniciado en la reflexión de aula, esta frase nos devolvió otra gemela a modo de espejo: "la vida es una escuela" y "la escuela es la vida".
Aunque vieja, la idea que la escuela debe traer a sus aulas aspectos relacionados con la vida de los alumnos es un tema que debatimos frecuentemente en redes y foros, Y no todos pensamos igual, claro.
La separación escuela-sociedad ha sido más que evidente en los últimos 40 años de los que tengo memoria. En la escuela te enseñaban contenidos que no podías adquirir en la vida, osea, en la calle. Estos contenidos fueron seleccionados en todos los currículos, de todos los Sistemas Educativos que he vivido, bajo el criterio de su "alta importancia" científica, cultural o artística. La pena es que en la mayoría de los casos, pocos fueron elegidos por haber sido considerados "vitales" (osea ...de la vida). Si hubiera sido así...¿cómo es posible que los alumnos se aburran aprendiendo ciencias naturales, historia, geografía, matemáticas..o lengua, si todas sus contenidos forman parte de la vida misma?
La escuela de espaldas al mundo es una cuestión que tenemos que resolver los que nos dedicamos a la educación de forma urgente, si no queremos que la "institución educativa" quede reducida a un acontecimiento histórico del pasado para las próximas generaciones.
Continuando con la conversación didáctica con mis alumnos/as (futuros maestros/as) llegamos a citar el concepto "escuelas sin muros".
Hoy me he permitido reflexionar sobre el mismo.
Hoy me he permitido reflexionar sobre el mismo.
¿Qué entiendo por "escuela sin muros"? Una escuela permeable, que mediante relaciones osmóticas con su contexto socio-cultural enriquece sus fines y provoca desarrollo local en el contexto que se radica.
Intentaré comentarlo de manera más detallada. Se trata de una escuela que "no" levanta muros a:
Intentaré comentarlo de manera más detallada. Se trata de una escuela que "no" levanta muros a:
- La participación:
- De las familias. Hablamos de una participación real, auténtica (como escribe Santos Guerra en su blog El Adarve) no regalada, no aplazada, no trucada o engañosa, no recortada ni formalizada. La "escuela sin muros" abre la escuela a la participación valorada, plena, democrática, igualitaria, paritaria y deseada de las familias en todos sus ámbitos, tanto en los educativos como en los organizativos. Una escuela que aprovecha el potencial educativo de la familia (padres, madres, hermanos, abuelos, tíos, primos...) para la construcción de aprendizajes globales, significativos y eficaces.
- De las instituciones. Es decir, una escuela que desarrolla acciones educativas (y re-educativas) en equipo con los Servicios Sociales Municipales; que diseña acciones de lectura y escritura con las bibliotecas del barrio; que planifica actividades deportivas con los clubes, asociaciones y responsables de los equipamientos deportivos del barrio o municipio.
- De otros agentes con potencial educativo. Asociaciones, organizaciones, voluntariado... que aportan al aula otra voces, otras visiones, otros debates. En definitiva una escuela que cuide la pluralidad y evite "el muro monologado" de la voz única del docente.
- De las empresas del entorno, para que el desarrollo sea compartido, sea equilibrado y equitativo a empresas y a personas.
- La utilización de la TIC. Una de las metáforas que utilizamos los docentes en los albores del uso del ordenador en el aula (recuerdo el concepto de "Rincón del ordenador", tan atado al soporte físico de aquel momento) fue "abrir una ventana al mundo". Esa metáfora (desde el concepto obícuo actual de las TIC) continua siendo válida. Las TIC nos permiten traer al aula las mejores bibliotecas, los mejores museos, las más interesantes y recónditos lugares del mundo, ...y , al mismo tiempo, nos permiten mostrar poner en el aula un gran escaparate que muestre el "micro mundo escolar" : trabajos, comentarios, debates, reflexiones..para ser vistas, compartidas y comentadas.
- El desarrollo de un currículo expansivo (no restrictivo), sumativo (no excluyente), abierto (exento de miopías) y flexible (que se adapta a cada situación y cada persona). Esta escuela deberá incorporar los currículos que nunca estuvieron el el aula (ocultos y nulos). El currículo normativo y estandarizado, encorseta la acción educativa, su planificación, el desarrollo de la creatividad y el la capacidad de toma de decisiones. Un currículo compatible con el concepto de "competencias".
- La organización de las enseñanzas: Siendo esta medida la más difícil de implementar, por las trabas administrativas, nos referimos a una escuela
- Transdisciplinar ,que promocione un aprendizaje integral, todas las disciplinas integradas o globalizadas en proyectos singulares e impactantes.
- Descompartimentalizada, que rompa la estructura de horas, grupos, áreas, cursos, etapas y edad y demos paso a la necesidades reales de tiempos y se favorezca el ajuste emocional del alumnado.
- Desclasificadora, que no etiquete a los alumnos por sus capacidades y que tienda a cada uno por sus necesidades y que vigile, no sólo la presencia, sino también la participación y la promoción de todo el alumnado del centro.
- Y por último, Intemporal, que proporcione aprendizaje no-caducos, la capacidad de aprender a aprender y el concepto de aprendizaje durante toda la vida.
Para concluir , respondemos a la pregunta que da título a este post. Sí, pueden existir escuelas sin muros, siempre que nos fijemos dos compromisos: El compromiso con la creación de estructuras de participación eficaz de las familias y los agentes educativos del entorno, y el compromiso de potenciar la idea de una escuela emancipada y global, y al mismo tiempo sensible a su cultura y radicada en su tejido social.
En definitiva, una "escuela sin muros" preparada para aplicar metodologías de aprendizaje más apropiadas al siglo XXI.
PD. Para poner nuestro grano de arena ¿y si empezamos con "aulas sin muros"?
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