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DESAFÍOS Y REFLEXIONES SOBRE LA APLICACIÓN DEL DISEÑO UNIVERSAL PARA EL APRENDIZAJE (DUA) EN LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

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Introducción

En el constante avance hacia una educación más inclusiva, el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) es, por derecho propio, un enfoque fundamental para eliminar barreras y garantizar oportunidades equitativas de aprendizaje para todos los estudiantes. En este pequño artículo, reflexionamos sobre  los desafíos  que surgen al aplicar DUA en el contexto de la educación inclusiva. Desde la necesidad de superar la limitada interpretación de la inclusión como mera accesibilidad hasta la importancia de ir más allá de la participación para alcanzar un aprendizaje de calidad, comentamos varios aspectos cruciales que definen la efectividad de este enfoque. 


Reflexiones sobre la Aplicación del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA)

Uno de los principales errores en la aplicación de #DUA en los diseños didácticos para eliminar barreras para el aprendizaje y la participación es, sin duda, quedarnos con la idea de que la educación inclusiva es simplemente #accesibilidad.
Siempre tengo presente una metáfora  
la inclusión no es solo invitarme al baile, sino invitarme a bailar
haciendo hincapié en el adverbio "solo". 
Accesibilidad va más allá de la #integración, que implica únicamente la presencia física, excluyendo a aquellos que están presentes pero haciendo "otras cosas", es decir, sin particiapción (sin ser parte) real
Accesibilidad es un plus que agrega no solo presencia física, sino también cognitiva y emocional. Es una referencia para proporcionar opciones para la participación, siendo la puerta esencial al aprendizaje.
Sin embargo, es primordial también tener en cuenta que el objetivo inclusivo no se limita a la participación, sino que se extiende al progreso y al aprendizaje. 
Es decir, el aprendizaje nunca debe limitarse a la mera obtención o descubrimiento de información, sino que es crucial buscar la calidad del aprendizaje para todos y todas.
Por ello, la pauta DUA nos orienta a proporcionar al alumnado oportunidades para, en primer lugar, "acceder", pero en segundo lugar, "manipular cognitivamente esa información" a la que hemos permitido el "acceso" para todo aprendiz.
Esta construcción guiada de significados, donde es necesario entender y tener múltiples opciones de manipulación cognitiva de la información para ayudar y guiar en la persistencia en el objetivo de aprender, nos lleva  en tercer lugar, a interiorizar. Interiorizar es facilitar la creación de patrones y eliminar cualquier barrera ejecutiva/comprensiva ( ayudando con estos patrones a la autorregulación.) que se oponga al almacenamiento de los mismos en la memoria a largo plazo, siendo este el hecho definitivo del aprendizaje. 

Las consecuencias de una aplicación sesgada o incompleta de DUA padecen de los mismos olvidos habituales en otros marcos educativos: no llegar a concluir nunca con la creación de redes de conocimiento fijadas en la #memoriaalargoplazo, lugar donde reside el aprendizaje duradero.

Conclusión

En este pequeño viaje a través de desafíos y reflexiones sobre la aplicación del DUA  para una educación inclusiva, queda claro que la mera accesibilidad no define la verdadera inclusión. La Regla de las 3P nos recuerda que DUA aspira no solo a proporcionar acceso y participación, sino también a cultivar un aprendizaje significativo. Superar barreras cognitivas y emocionales, junto con la creación de redes de conocimiento en la memoria a largo plazo, se revela como la clave para un aprendizaje duradero y una verdadera educación inclusiva. 
A través de estas reflexiones, hemos buscado arrojar luz sobre la importancia de una implementación completa y consciente de #DUA para construir un entorno educativo inclusivo y duradero. 

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NEUROEDUCACIÓN Y DUA

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Cada día, el fascinante cruce que existe entre la neuroeducación y el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), me invita a explorar cómo los principios fundamentales de la neurociencia iluminan el camino hacia un aprendizaje más inclusivo. Es , realmente alentador, descubrir cómo las barreras que los procesos cognitivos presentan pueden ser superadas mediante estrategias pedagógicas basadas en la comprensión profunda del funcionamiento cerebral. Un viaje hacia un aprendizaje que se adapta a la variabilidad de nuestras mentes, derribando obstáculos y posibilitando mayor eficacia en el aprendizaje para todas las personas que aprenden

Emociones y compromiso

Uno de los comentarios más acertados que he escuchado en los últimos tiempos sobre emociones proceede de David Bueno. Sin ser un a reproducción literal , decía que las emociones hacen que nuestro cerebro gane en eficacia de aprendizaje, y que  cualquier experiencia de aprendizaje en la que el cerebro experimente emoción, lo interpreta como “importante” y mejor que la guarde bien, por si acaso. También apuntaba lo siguiente:
¿Es imprescindible emocionarse para aprender? No. Pero aprender sin emoción es menos eficiente
Una nueva relación con el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) se manifiesta aquí. DUA nos insta a hacer todo lo posible en nuestros diseños para que la emoción y el compromiso estén presentes en la experiencia de aprendizaje propuesta. Esto se debe a que, al hacerlo, ayudamos a que el cerebro de todo el alumnado, especialmente aquellos con menor eficiencia para aprender, tenga más opciones para hacerlo bien. Es decir, eliminemos la barrera de la baja eficacia cognitiva que una actividad podría representar para el aprendiz, mediante una mayor dosis de motivación. 
De esta manera, los neurotransmisores  de cada aprendiz se convierten en los facilitadores inclusivos de nuestra acción educativa.  Evidentemente hablamos de emociones de las que podemos catalogar como positivas para el aprendizaje (No olvidemos que todas las emociones, incluso las percibidas como negativas son esenciales para nuestro funcionamiento vital)


Representación

La eficacia del principio DUA, que destaca la necesidad de que nuestro cerebro perciba, es decir, acceda a la información a través de los receptores sensoriales, es crucial. Este proceso implica que nuestro cerebro debe entender e interpretar una serie de datos y comprenderlos para integrarlos en sus patrones mentales, los cuales le otorgarán significado. Seguidamente la comprensión se logrará a través de procesos cognitivos de interiorización que permiten la creación de nuevos esquemas de conocimiento, que finalmente se almacenarán, en forma de nuevos y renovados esquemas, en nuestra memoria a largo plazo.

Sin embargo, la realidad es que estos procesos no son igualmente directos, rápidos, simétricos ni homogéneos para todos, debido a la variabilidad cerebral. Esta diferencia en la eficacia para representar la información como esquemas o imágenes mentales reconocibles en los patrones mentales preexistentes se convierte en una barrera fundamental para la participación y el aprendizaje que debemos anticipar y minimizar en nuestros diseños. Una barrera que es especialmente significativa en el proceso de aprendizaje, ya que desde el principio impide que el proceso se ajuste a las mejores prácticas respaldadas por la evidencia científica.

La buena noticia es que podemos equilibrar esta descompensación mediante estrategias didácticas: ofrecer alternativas para la percepción, facilitar el entendimiento mediante aclaradores del lenguaje y proporcionar apoyos para la comprensión de esa información percibida, son enfoques que aumentan la eficacia de estos procesos, esenciales para que se produzca el aprendizaje.

Las redes de la acción y la expresión

El aprendizaje es memoria y ésta , mucho más que un cajón o depósito. 
El aprendizaje se concibe como algo más que un simple depósito de información; es la construcción activa de la memoria, una entidad dinámica y compleja. La memoria no se limita a ser un almacén pasivo; en realidad, se forma al establecer patrones de conexiones mentales que utilizamos cada vez que necesitamos recuperar el aprendizaje adquirido. Estos patrones actúan como mapas de pensamiento, constelaciones grabadas en la vasta red estelar de nuestras neuronas.
Estos patrones, si se activan con frecuencia, se vuelven accesibles y fáciles de evocar, impulsando acciones humanas que van desde la activación de nuevos pensamientos hasta la ejecución de movimientos o la expresión a través de la voz, e incluso la creación artística en diversas formas como la pintura, la danza, el teatro o la ciencia.
La fluidez mental, un signo externo de inteligencia, se manifiesta en expresiones rápidas y hábiles al seleccionar y utilizar estos patrones neuronales para satisfacer nuestras necesidades de acción voluntaria. Los procesos cognitivos involucrados en estas acciones ejecutivas trabajan en conjunto, orquestados por un sistema funcional ejecutivo y autorregulador.
La capacidad para generar memoria está intrínsecamente ligada al eficiente funcionamiento de habilidades como la atención, el control de impulsos y el equilibrio entre la memoria de trabajo y la carga cognitiva que puede manejar su circuito limitado
Todos estos recursos necesarios para el eficaz funcionamiento de las redes se expresión no son iguales en todas las personas. 
Los recursos necesarios para el eficaz funcionamiento de las redes de expresión no son uniformes en todas las personas, una realidad respaldada por la neurociencia y su evidente variabilidad cerebral. Incluso en cerebros cercanos en constitución y construcción, donde el funcionamiento ejecutivo para el aprendizaje es efectivo, existen diferencias en el peso de cada capacidad o habilidad ejecutiva.
Por ejemplo, un déficit en el control de impulsos puede mejorar mediante un adecuado monitoreo, ya sea natural o aprendido. En el caso de una carga cognitiva descompensada, causada por la mal llamada multitarea y una dispersión excesiva de la atención, se puede compensar con un entrenamiento efectivo en la organización del tiempo y las acciones. Asimismo, la difícil generación de memoria a largo plazo puede equilibrarse mediante una sistematización eficiente en el uso de la memoria externa, como una agenda o un libro de consulta.
El funcionamiento ejecutivo es la joya e la corona
Lo imprescindible para el proceso de aprendizaje es contar con un buen funcionamiento ejecutivo que permita llevar a cabo las tareas de aprendizaje. En el entorno escolar, las propuestas de apoyo, ya sean sociales, tecnológicas o didácticas, junto con la implementación de organizadores, rutinas (cognitivas y metacognitivas), guías de procesos, flexibilidad en los tiempos y facilitadores, entre otros, no hacen más que compensar y contribuir al equilibrio del funcionamiento ejecutivo esencial para el aprendizaje.

Igualdad de oportunidades

En definitva, reconocer la variabilidad en los recursos cognitivos de cada individuo es esencial para entender y potenciar el proceso de aprendizaje. Aunque nuestras capacidades ejecutivas difieren, la implementación de estrategias y apoyos en entornos educativos permite nivelar el terreno, creando un espacio inclusivo donde todos los estudiantes pueden prosperar. esta es la clave de la llamada igualdad de oportunidades.
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