REPETIR: VOLVER A LA CASILLA DE SALIDA.

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«No promoción» Es el eufemismo con el que las leyes educativas denominan al hecho de repetir curso
A pesar de considerar la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado de Educación Obligatoria como «continua, formativa e integradora», en realidad, la evaluación está basada en el modelo examen, donde la repetición es el castigo de los «malos estudiantes». Un modelo sancionador en lugar de un modelo de aprendizaje:
Encontrar los puntos deficitarios del proceso individual de cada alumno para poner en marcha las acciones necesarias para la mejora de las competencias del alumno y del proceso.
El eufemismo legislativo se pasa pronto, porque enseguida la normativa deja claro que lo contrario a promocionar es repetir:
« ...y repetirá curso cuando tenga evaluación negativa en tres o más materias».

CASILLA DE SALIDA

También enseguida la normativa pone en entredicho la supuesta bondad de la medida cuando legisla que «se podrá repetir el mismo curso una sola vez, y dos veces como máximo dentro de la etapa»: si es una «buena medida», ¿por qué limitarla?
Así llega la realidad: aprender como juego de un extraño parchís donde al sacar tres veces un 4, vuelves a la casilla de salida.

repetir volver a la casilla de salida
Foto: Integracion educativa

EL SENTIDO DE LA EVALUACIÓN

El primer error respecto a la repetición como medida de mejora es el sentido mismo de la evaluación.
La evaluación es una etapa más del proceso educativo. Sin embargo, este elemento que tienen una base fundamentalmente educativa y una dinámica procesual, se transforma una meta del mismo.
Una evaluación planteada como un elemento de mejora para los docentes y alumnos no podría ser tomada como un juicio que dictara sentencia. Una sentencia final e inapelable, cuya ejecución es un número, y su justificación un examen que "no es imparcial", pues sólo muestra una parte. Argumentos de muy poco peso para el objetivo que debería perseguir: conocer y refrendar el aprendizaje real del alumnado, los hechos que le han acompañado y el diseño de las posibilidades de mejora.
repetir volver a la casilla de salida
Foto: Observatorio TIC

La repetición de curso no es una oportunidad es un castigo

La repetición de curso es un error: Elijo, y resumo, cinco motivos que aduce Mariano Fernández-Enguita:
  • La repetición no mejora los resultados académicos de los estudiantes... ni les ayuda a nivelarse con el resto.
  • Los alumnos que repiten tienen una mayor probabilidad de dejar la escuela que aquellos que no lo hacen.
  • Repetir perjudica el desarrollo socioemocional del alumno... dado que retiras al niño de su entorno social y lo pones en uno extraño.
  • Repetir es costoso para el alumno y para el sistema.
  • La política de repetición es altamente regresiva en igualdad de oportunidades.

Visto así, las evaluaciones y las repeticiones se parecen muy poco a lo que deberían ser.

Y es que, quizás, las evaluaciones finales, esas largas sesiones de evaluación final, solo deberían servir para dejar previsto cómo comenzar el curso siguiente... para «no repetir curso». Se trataría de debatir y descubrir cuáles fueron los errores del curso actual, para no volver a reproducirlos y para proponer nuevas ideas. Una memoria del curso viva y alejada de lo administrativo «rellena papeles».

Repite curso

La repetición de curso es una práctica pedagógica ineficaz en términos de alcanzar los objetivos que se propone. Es más la evidencia sugiere que en el corto plazo podría tener efectos negativos en el rendimiento académico, afectando de manera heterogénea a los alumnos.
Concluye uno de los estudios1 sobre la efectividad de la repetición en la mejora del rendimiento educativo financiado por la Fundación Ramón Areces.

El segundo error es enfocar el tema desde el paradigma de
«el fracaso del alumno»

Repetir significa «volver a hacer una cosa que ya se había hecho o a decir algo que ya se había dicho». La propia expresión «repetir» refleja la inutilidad como proceso de mejora.
Leía hace unos días un artículo en el País con muchos «me gusta», pero un tanto contradictorio en sí mismo, pues mientras ponían énfasis en elemento críticos: «Que los estudiantes repitan es un fallo del sistema, no de los estudiantes» (Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE y principal impulsor del informe PISA)... enseguida afloraban otros «valores» y «opiniones» un poco incongruentes con lo anterior y el relato se desviaba hacia soluciones que no son más que la reedición de fracasos anteriores: dedicar ese presupuesto (que se ahorra con la no repetición) en «ayudas para los alumnos más rezagados»; «volver a diseñar planes como el PROA»...
Y es que los planes específicos para repetidores o suspensos señalan al alumnado como único culpable.
Foto: teinteresa.es

PLANTEAMIENTOS DE PARTIDA

  • Si la visión de mejora debe ir dirigida al conjunto del sistema, entonces las medidas que se pongan en marcha deben tener un visión preventiva y proactiva. Así lo hacen los sistemas educativos donde el índice de repetición es mucho menor que en España. No es cuestión de centrarnos en planes reactivos de recuperación. Se trata de invertir sobre el cambio de programa educativo, de formación en metodologías, la contratación de profesorado que trabaje colaborativamente e investigue sobre cómo mejorar... y no sólo sobre programas de refuerzo para "alumnos suspensos". 
  • La colaboración docente y la investigación sobre la mejora educativa es actividad necesaria para la transformación de los modelos evaluadores. Este planteamiento necesita recursos. (No confundamos con la hiper-ansiada bajada de ratio). No se trata de más profesores para hacer lo mismo, sino más profesorado para hacer una organización diferente, desarrollar programas creativos y ajustados a cada realidad, aumentar los niveles de motivación en profesorado y alumnado, diseñar nuevas iniciativas locales que busquen soluciones comunitarias... 
  • Dada la lentitud de los cambios en el sistema, la dotación de mayor autonomía para analizar y tomar medidas y decisiones concretas a su contexto es clave para aumentar la calidad de la enseñanza y la paliación del llamado «fracaso». Es necesario poner esfuerzos en identificar las necesidades de todos los estudiantes, especialmente los más vulnerables (señalados como los más propensos al fracaso que supone la repetición).
  • Es preciso eliminar malas praxis que no benefician a nadie y perjudican el sentido primigenio de la educación. No debería estar permitido crear programas donde se acumulan repetidores en grupos específicos con la extraña intención de ayudarles, cuando lo único que consiguen es hacerles sentir más excluidos y aumentar sus ganas de abandono prematuro. Tampoco considero una práctica adecuada para evitar el fracaso, (pues ya han demostrado su ineficacia para los repetidores y para los demás), la separación temprana en itinerarios (uno de los recursos-tendencia de las últimas reformas educativas).
  • Uno de los factores claves para evitar el fracaso es repensar la Atención a la Diversidad. Atender a la diversidad implica mucho más que programar para unos pocos alumnos. Supone una actitud decidida a acabar con cualquier tipo de barrera de aprendizaje para todos los alumnos. Es un hecho constatado: cuando se reducen las barreras de todos, el resultado es el aumento de la participación y logros generalizados. Es importante no confundir esta forma de pensar con el conformismo de centros de bajo perfil de exigencia. Tan baja consideración al alumnado es pedirle acciones por encima de sus posibilidades (en beneficio de una supuesta mal aplicada estandarización), como no exigirle aprender en la medida que su capacidad le permita progresar.
  • «Implicar a la tribu» también es esencial para la mejora y la evitación del fracaso. Variar la idea de refuerzo escolar y entender que los acompañamientos para aprender más y mejor tienen fuertes componentes emocionales en los que las familias y la comunidad son agentes esenciales para creación de vínculos comunicativos para educar la curiosidad, la voluntad de aprendizaje, la responsabilidad... La tribu no pueden estar fuera de la escuela.
Como bien señala Enrique Sanchez Ludeña, en un post que tituló Repetidores, (Otras Políticas), el fracaso también tiene que ver con elementos de la cultura organizativa escolar que, como en otras ocasiones, nos pesan como una losa ante cualquier atisbo de cambio:
  • La distribución de los alumnos en cursos según su edad.
  • La asignación de horarios inflexibles y tiempos obligatorios de permanencia en la escuela.
  • La parcelación de los saberes en asignaturas, cuyos contenidos se establecen de antemano y se secuencian según su dificultad, de manera que a cada curso, a cada edad, le corresponden unos contenidos determinados.
  • La concepción del aprendizaje:
    • Como una acumulación de conocimientos. 
    • Como una sucesión de informaciones y destrezas que hay que adquirir de forma lineal.
    • Como una sucesión de capacidades y maduración que se van dando la misma edad .
    • Como "conocimientos demostrados, de haber aprobado o no un cierto número de asignaturas en un plazo determinado" y de una forma determinada.


HAY ALTERNATIVAS

No es momento de resignarnos a seguir liderando "el fracaso" con un 35% (340.000 repetidores al año) del alumnado. Revertir estos datos necesita de pequeñas, pero constantes #revoluciones que, como efecto mariposa, promuevan la transformación de la escuela.
Si el fin es el aprendizaje del alumno en edad obligatoria, resulta evidente que hay que buscar otros modelos diferentes, que ofrezcan más de una fórmula, que abran opciones al aprendizaje de cada uno y que ofrezcan entradas y salidas a cada opción de aprender.

Epílogo

Una vez más se ha acabado el curso... y damos las notas finales. Hemos realizado las sesiones de evaluación y hemos «cantado las notas». La calificación final del sistema educativo es... que debe repetir curso. Le han quedado pendientes... más de dos asignaturas... muchas más.
Ya se lo esperaba... desde hace meses tiró la toalla a expensas de un supuesto pacto que no ha llegado... ni se le espera.
Y es que , posiblemente «repetir curso», uno tras otro, sea ya una forma de ser de nuestro sistema educativo.



1 Álvaro Choi (UB), María Gil (UAM), Mauro Mediavilla (UV) y Javier Valbuena (UdG).

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