LOS DOCENTES NO LLORAN

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Hay veces que los docentes que queremos cambiar la educación tenemos nuestras dudas. No sé los demás. Yo sí. Nos asalta la incertidumbre, nos minan la moral los trolls,  algunos intentan menospreciar nuestro trabajo, nos acusan de entarimados, de alejados de la realidad... y todo eso sin saber de nuestra vida. De las 8 horas que pasamos en las clases. De las 18 que estamos en activo para intentar compartir, no solo en el aula, sino también en la red...Y lloramos a escondidas cuando la desolación nos invade. ¿Merece la pena todo esto?¿Llegarán mis cansados ojos, y mi maltrecha espalda, a ver  y sentir esto que escribo tantas veces  y que describo como transformación  de la escuela? Y me acuerdo de mi madre... y digo: calla y sigue, los docentes no llorán,si acaso...¡resisten!
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PARA HACER, HAY QUE IMAGINAR

No es fácil promover cambios que supongan un concepto de enseñanza y de aprendizaje que no hemos vivido. Cambios para  los que encuentras resistencias entre compañeros, familias, sociedad... Hay que tener imaginación para pensar cómo sería... y después ... atreverte a hacerlo. Sí. Hay que ser osado. Me digo muchas veces. No pienses tanto. Piensa y haz!
Pero hay veces que la realidad supera la imaginación. Hay vibraciones que me llegan y me dicen que el cambio de paradigma esta cayendo por su peso. Hoy es un día de esos. 

LOS DOCENTES NO LLORAN

Llego de una sesión de formación sobre ABP con unos compañeros del CEIP El Alba, de Yecla. Es la segunda sesión. Y llego contento. Sí, Me hago  200 km para ir, hago la comidas a deshoras... y sólo para compartir con ellos mi forma de ver la educación. La excusa es el ABP, pero en realidad hacemos transformación. Hacemos metodologías activas. Hacemos evaluación. Hacemos cooperación. Hacemos inclusión,..Compartimos y construimos mil conceptos nuevos y viejos, mil dudas que surgen, mil ilusiones y proyectos. Hoy hemos hecho ABP con Pensamiento Visual deconstruido. Lo hemos pasado bien. Hemos aprendido. Nos ha gustado...a mi me ha gustado la tarde.

      
Y al volver a casa, llego sin batería en el móvil, y enchufo...me encuentro una realidad que me hace sonreir.
Esta tarde sé que es posible. Porque lo veo y lo leo en mis alumnos. Cada día se ilusionan  y se suman más al carro "de los  maestros transformadores". Son ellos lo que no me dejan sucumbir a la tristeza y al cansancio. Gracias por hacerme resiliente al desánimo, al error...incluso al fracaso. Caer y volver a comenzar.

MI EXPERIENCIA DE APRENDIZAJE: 

HACER QUE EL TIEMPO VALGA EL DOBLE Y OCUPE LA MITAD.

Hace unos días comencé las clases de una asignatura con mis alumnos de Grado de Educación Primaria. Hace varios cursos que decidí aplicar metodologías activas. Decidí darles el poder. Hace tiempo que decidí hacerles el centro y el motivo de sus aprendizajes. 
Sólo llevamos tres días de clase. 6 horas de compartir y aprender sobre una nueva asignatura. 
Por fin mi teléfono ya funciona y descubro que Aquilino Hernández, alumno de primer curso de Grado en Educación Primaria, en la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia, escribió ayer esto en su blog que acaba de comenzar. 

SILENCIO, SE RUEDA,

Martes, 28 de marzo de 2017, son las 4:20 de la tarde y estamos en el aula 1.3 del aulario Giner de los Ríos en la Universidad de Murcia, en la asignatura de Tic con el profesor José Blas García Pérez.
Los compañeros, y yo mismo, con los portátiles en la mesa concentrados en nuestros nuevos proyectos. En la clase se respira movimiento, actividad, diálogo e intercambio de ideas. Algunos compañeros miran pantallas ajenas ayudando a quienes han empezado y andan un poco perdidos, como todos al principio. Cada pregunta entre compañeros resuelve una duda y genera otra nueva que en común tratan de resolver. Cuando las preguntas se amontonan reclamamos la atención del profesor, quien se pone a nuestro servicio, nos orienta y da un impulso a quienes lo necesitan para alcanzar y generar nuevos conocimientos. Cada quince o veinte minutos todos hacemos un parón para poner en común el trabajo realizado, las dudas y las respuestas de cada uno.
Cada uno marca su propio ritmo de aprendizaje, siendo él mismo el que lo controla. Cada uno es responsable de su trabajo, se preocupa por dar el máximo, por encontrar soluciones y mejorar su proyecto.
Aquí seguimos, en clase. Parece mentira pero es así. Jamás imaginé una clase en la que el tiempo valiese el doble y ocupara la mitad. Jamás imagine una clase en la que yo fuera parte del docente que me enseña. Sí, es algo desconocido y algo extraño pero que desde luego merece la pena probar y experimentar tanto como alumnos como profesores.
Podemos asegurar que de la “gran variedad” de estrategias y metodologías que a lo largo de nuestra formación académica hemos recibido, ésta es UNA DE LAS MÁS PRODUCTIVAS.
Os invitamos a intentarlo como docentes o a demandarlo como alumnos, a que os equivoquéis y a que aprendáis. Nosotros seguiremos aquí, al píe del cañón, en lo que ha conseguido que empiece por gustarnos y en lo que esperamos que dure y se repita a lo largo de éste camino.
Podemos ver aquí que todos los compañeros también han comenzado sus blogs de reflexión... y leo emoción. Errores también, pero veo, sobre todo, aprendizaje aumentado e intenso.
Hoy no he tenido argumentos: LOS DOCENTES SÍ LLORAN

7 comentarios

  1. Claro que los docentes lloran.
    Historias como éstas nos hacen seguir adelante y seguir diciendo ¡merece la pena!

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  2. Por muy adversas que sean las circunstancias, por muy solo que uno se encuentre en su tarea, siempre es posible hacer algo, siempre se puede contribuir a que las cosas cambien; nuestra pasividad es, en gran parte, decisión propia y no puede excusarse con las limitaciones externas.

    Para empezar, no sabemos casi nada y nadie nos prohíbe seguir aprendiendo. Desconocemos casi todo sobre eso que llamamos pensar y sobre la forma en que las personas aprenden; ignoramos cómo las sensaciones desatan las emociones y cómo estas se transforman en sentimientos. Apenas somos conscientes de qué es lo que nos mueve, además de la supervivencia y la necesidad de afecto y reconocimiento. Ni siquiera sabemos cómo las personas crecen y maduran y cómo evitar que lo que hacemos vaya en contra de nuestra naturaleza.

    Ninguna normativa puede impedirnos que observemos, que estemos más atentos, tanto a nosotros mismos como a lo que nos rodea. Tal vez así descubramos matices y misterios del otro que nos acerquen a él y nos sorprendan; tal vez así nos acostumbremos a prescindir de los estereotipos y las etiquetas con las que pretendemos simplificar el mundo para hacerlo manejable.

    Para que se produzca un aprendizaje o se transmita una enseñanza, deben confluir cuatro condiciones: el maestro, el aprendiz, la enseñanza y el momento. Todas ellas deben estar en armonía. Aunque el maestro y el aprendiz lleguen a entenderse y la enseñanza sea la adecuada, no se producirá un aprendizaje, o se producirá mal, si el momento no es el correcto, el más propicio. Y lo mismo podría decirse cuando el aprendiz, la enseñanza y el momento son los adecuados pero el maestro no está en sintonía. Está en nuestra mano atender a estas cosas.
    http://www.otraspoliticas.com/educacion/el-dia-a-dia/

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    1. Gracias, Enrique. No basta con encontrar "el elemento"(jeje). Es cierta (y genial) tu apreciación: hay que poner en relación 4 "elementos" para que todo funcione. De ahí que las estrategias no son extrapolables como un rectario...de ahí la dificultad y el reto creativo (y de ingeniería) que supone esta profesión. Un abrazo.

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  3. Enhorabuena por el post y por tu trabajo.
    Me siento muy identificado.
    Gracias por compartir tus pensamientos.

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    1. Gracias Juan Pablo. Somos muchos los que estamos ya en este camino de no retorno. Pero es cierto que también hay muchísimos que no quieren verlo...y que ponen todos los palicos en las ruedas que pueden. Poco a poco iremos teniendo evidencias que les hagan ver las cosas de otra manera. Nosotros trabajamos con la coherencia que nos da la lógica metodológica y práctica.
      Muchas gracias por tu comentario. Los post sin comentarios son como cartas sin destinatario...nunca sabes si habrán llegado a su destino.

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  4. Luis Ortega Fernández1 de abril de 2017, 9:25

    Me emociono al leer tu post y sus respuestas y me reafirmo en que este es el camino, en que cada vez somos más, en que merece tanto la pena intentarlo... Lloraremos pero de emoción al ver ese destello fugaz que se produce en clase cuando los cuatro elementos se conjuran. El sabor de esas lágrimas no lo conocerán los de los palicos en las ruedas, ni los acomodados, ni los pusilánimes...escuchamos sus ladridos, luego cabalgamos, con el sabor en los labios de algo que nunca llegarán ni a oler; el sabor de las lágrimas de emoción.

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    1. Así es Luis: el maestro, el aprendiz, la enseñanza y el momento. Ver que es posible sistematizar estos cuatro elementos para que se produzca aprendizaje ...es toda una satisfacción.

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